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Reportajes y Entrevistas
Viaje al centro del consumidor chileno

Artículo correspondiente al número 227 (2 al 15 de mayo de 2008)


Más viajero, gozador, tecnológico y motorizado. Así es el nuevo habitante promedio, según lo revela la más potente encuesta de hábitos de consumo que se hace en el país y que abarcó a más de 10.000 personas. Nos referimos al estudio que cada diez años realiza el INE para redefinir la canasta del IPC. Capital accedió al informe y lo desmenuzó con expertos, publicistas y altos ejecutivos del retail. Por Sandra Burgos y Cristián Rivas.

 

 

No sólo de pan viven los chilenos... aunque sigamos siendo uno de los principales países consumidores de ese producto. Sí, porque estamos más sofisticados, porque hemos incorporado mayor confort a nuestras vidas e ingresado de lleno al mundo de la tecnología, donde aparatos como el iPod, los celulares y las cámaras digitales, pasan a ser elementos fundamentales no sólo para sobrevivir, sino también para llevar un buen vivir en la jungla moderna.

En diez años, nuestros ingresos promedio han subido en todos los estratos económicos, lo cual ha impulsado un cambio elocuente en el comportamiento de consumo que ha obligado a muchas empresas a reformular su aproximación a los clientes, para adaptarse a este ritmo donde, además de la mayor sofisticación de algunos segmentos, se da una incorporación al mundo del consumo de nuevos grupos, para los cuales los bienes que hace 10 años eran “suntuarios” hoy pasan a ser gastos fijos.

Estas son algunas de las conclusiones que contiene la VI Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) que cada 10 años elabora el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y a la cual tuvo acceso Capital. Dicho estudio, el más profundo que se realiza en el país, mide con precisión quirúrgica los cambios en los hábitos de consumo de los chilenos, aportando cifras que no sólo se convierten en la base para la canasta del IPC, sino en una fuente de información valiosísima para las empresas.

Si bien su fin es estadístico, esta medición es una de las más esperadas, ya que arroja datos cruciales sobre cómo han evolucionado nuestros hábitos de consumo en una década. La última medición fue la de 1997, dando forma a la canasta del IPC que será sustituida en diciembre. La nueva encuesta ya fue aplicada y sus resultados serán procesados en los próximos meses por distintas autoridades, a fin de definir la nueva canasta de productos –y sus ponderaciones– que se usará para medir la inflación.

Si bien el estudio está aún en ejecución, el trabajo de campo está listo y sus resultados son sorprendentes. Y si no lo cree, le contamos que, por primera vez en la historia de este instrumento, la alimentación dejó de ser el ítem más importante en las pautas de consumo de los hogares, para dar paso al transporte y las comunicaciones. El abanico de productos no sólo es más heterogéneo, sino que también los bienes clásicos pierden peso relativo. Así, por ejemplo, la última medición reveló una ostensible baja de productos como el pan y la entrada en escena de servicios y bienes cada vez más masivos como Internet, el gimnasio y los reproductores de audio digital.

Más allá del comportamiento de cada producto en particular, los expertos concuerdan en que esta encuesta deja en evidencia que estamos adquiriendo por primera vez una conducta muy parecida a la de un país desarrollado, porque estamos dejando de ser conservadores y básicos en nuestros gastos; porque nos importa estar conectados con el mundo y porque nos hemos vuelto más informados y exigentes.

Cifras en mano, acudimos al Círculo de Marketing de Icare para analizarlas con Alberto Sobredo, Fernando del Solar, Abel Bouchon, Frederic Chaveyriat y Agustín Solari, quienes coincidieron en que en el mundo de las empresas ya se están percibiendo estos cambios y esbozaron las estrategias para hacerse cargo del fenómeno.

 

 

 

Con traje de país desarrollado

 

 

Desde 1956 el Instituto Nacional de Estadísticas viene haciendo encuestas para medir los hábitos de consumo, lapso que permite constatar que, si bien hay diferencias abismales en el tipo de bienes y servicios, muchas necesidades siguen siendo de similar naturaleza. En efecto. Si a mediados del siglo pasado las necesidades de desplazamiento se satisfacían haciendo viajes en tranvía (que en ese entonces tenía la mayor ponderación del gasto), en la última medición es el automóvil uno de los productos con mayor participación en el gasto.

Pero no hagamos el ejercicio fácil de retroceder cinco décadas para obtener datos sorprendentes. El efecto también se puede lograr mirando las tres últimas encuestas del INE (en 1987, 1997 y 2007). En ellas, por ejemplo, se ve un quiebre histórico del esquema del gasto, que lleva a esta sociedad a contar con un perfil muy similar al de un país desarrollado.

Las cifras son evidentes. El INE explica que en la década 1978-1987 el gasto en Alimentación era notoriamente el más importante en las pautas de consumo de los hogares del Gran Santiago (32,9%), llegando a representar junto a Transporte y Vivienda el 65,3% del gasto total. Los otros servicios básicos, como Salud y Educación, representaban bajas ponderaciones, situación concordante con el perfil de gasto de un país en vías de desarrollo incipiente.

La encuesta de 1996-1997 ya comenzó a mostrar una caída drástica de 6,6 puntos en la participación de la Alimentación, a lo que se sumaron bajas menores en Vivienda (-1,5) y Transporte y Comunicaciones (-1,3). También en esa medición ya se observaban aumentos en Salud (1,5), Educación (2,1), Vestuario (0,6) y Recreación (1,5). Algo concordante con que “esa fue una década de crecimiento económico acelerado, sobre el 7% anual”, según señala Jorge Carvajal, economista del INE.

 

Fernando del Solar

Sin embargo, los cambios radicales que permiten concluir que hemos dado un salto cualitativo se consolidaron de manera categórica con la última encuesta, 2006-2007, en que el gasto de las familias en Transporte y Comunicaciones registra el mayor crecimiento proporcional entre todos los grupos (6,6%), acercándose a las pautas de países desarrollados. De hecho, ese rubro pasa a ocupar el primer lugar del gasto, superando a Alimentos y Bebidas, que ocuparon la primera ubicación en todas las encuestas anteriores.

Pero la nueva cara del consumidor chileno no se reduce a ese cambio. También se observa un aumento relevante en Otros Bienes y Servicios (4,2%), grupo que contiene la mayor parte de los productos de última tecnología.

Como explica Fernando del Solar, presidente ejecutivo de Nestlé: “no es que en estos últimos años hayamos dejado de comer. El asunto es que nuestros ingresos han crecido, lo que nos permite consumir otro tipo de productos. Eso sí, hay que estar atentos a lo que sucederá este año, porque el alza en el precio de los alimentos podría cambiar fuertemente el nivel de consumo y elevar su ponderación respecto a la canasta”.

El director de empresas Alberto Sobredo, ex CEO de Unilever para América latina, comenta que estos cambios se explican por el acelerado incremento del gasto en las dos últimas décadas, lo cual refleja el crecimiento económico del país, el aumento en los ingresos reales, la disminución de los niveles de pobreza y la incorporación de las mujeres y los jóvenes a la fuerza aboral. “En el ‘90 la pobreza era 38,6%; en 1997 staba en el 22% y en 2006 llegó a 13,7%. Aquí se nota un incremento en los ingresos o sólo de la clase más rica, sino también segmentos como el E y el D subieron sus niveles. Aquí se palpa una aspiracionalidad de ese grupo, que se expresa en otros consumos, porque hoy el retail ha permitido que la ropa se democratice”, sostiene.

Del Solar agrega que ello demuestra que el aumento de los ingresos está más allá de la inflación. “El gran driver de desarrollo en los últimos años fue el crecimiento de los grupos D y E, que casi todos habíamos abandonado o no estaban en nuestro foco. Ahora te encuentras que esa gente es más culta de lo que crees y por lo tanto hay que trabajar con ellos, porque el aumento del consumo en el mundo hoy está dado por arriba y por abajo... Es impresionante la capacidad de negocios que se da ahí”.

 

 

 

 

 

 

Lo que era suntuario ya no lo es

 

 

Abel Bouchon

 

Las cifras revelan que poco a poco más chilenos están comenzando a tener comportamientos más cercanos a un país desarrollado, destinando más presupuesto a bienes que antes eran suntuarios… Eso, a todo nivel. Porque así como los segmentos altos compran vehículos de mayor lujo (el año pasado se vendieron 159 Porsche y los autos con precios superiores a $15 millones fueron el 8% de las ventas de 2007), las clases media y emergentes están accediendo en forma más fácil a modelos aspiracionales, gracias al crédito.

Abel Bouchon, gerente comercial de pasajeros de Lan, explica que la mayor incidencia del transporte en nuestro consumo se explica por tres factores. El primero es la gran variedad de autos, que genera una mayor segmentación que permite llegar a los niveles más bajos con autos más baratos. Lo segundo es el incremento vial, ya que a su juicio hoy el auto sirve para muchas cosas más, de modo que el consumidor tiene un beneficio oculto en el incremento de las carreteras e infraestructuras que es inmenso. Y en tercer lugar hay “otra cosa que hace crecer el peso de este indicador y es el aumento de los costos, incidido por el valor del combustible. El año 1997 el barril de WTI estaba a 17 dólares, el año 2007 tuvo un récord de 102 dólares y ahora llegó a los 118 dólares. Entonces, independiente de que casi todos los vehículos están siendo más eficientes desde el punto de vista del consumo, igual el cliente debe pagar un costo más alto... y eso también está incidiendo en el índice”.

 

 

 

Pendrive, Internet, celulares…

 


Son productos que hace 10 años o no existían o estaban muy vinculados a un exclusivo segmento de la sociedad. Hoy ya no es así. Los chilenos estamos gozando de los avances tecnológicos como nunca antes. Los tratados de libre comercio, la caída del dólar, los mayores ingresos y el desarrollo del retail nos llevan a poner los ojos en este tipo de productos, que se están comiendo un trozo cada día más grande de nuestra torta de ingresos.

Hoy son muchas las familias que tienen una cámara digital, que pueden acceder gracias al crédito a computadores más baratos y con más prestaciones. Esto ha generado un efecto dominó, ya que si hay computadores lo lógico es que exista más Internet y ojalá cada vez más ancho de banda, que a su vez transforman al computador en un sustituto del cine o del video club.

Esto no es menor a la luz de lo que pasa en Estados Unidos. Según cifras del mes pasado, un americano consume más horas de Internet que de televisión.

Patricio Polizzi, profesor de la Escuela de Negocio de la Universidad Adolfo Ibáñez y director de consultoría de Visión Humana, señala que por los diversos estudios que ha realizado para empresas de comunicaciones y tecnología, se ha dado cuenta de que a todo nivel socioeconómico este tipo de productos y servicios se está instalando crecientemente como una necesidad cuasibásica, por todas las significaciones sociales que está adquiriendo. “Piense usted que para una mamá de nivel socioeconómico medio-bajo, Internet ya no es Internet, sino la posibilidad de que los hijos tengan mejores armas para educarse”.

Dada esta plasticidad funcional que hoy ofrecen la tecnología y la comunicación y esta capacidad de satisfacer las necesidades vinculadas con el mundo externo del hogar, es que esos bienes y servicios están progresivamente cubriendo múltiples espacios vitales de las personas, lo que se traduce en una sensación de que son imprescindibles. “Esta situación debería acrecentarse aún más, dada la incorporación de nuevos segmentos al acceso a estos productos y el desarrollo innovativo de la oferta, que aún no se detiene”, agrega Polizzi.

Frederic Chaveyriat, Chief Operating Officer de VTR GlobalCom, manifi esta que el significativo aumento en los productos de última tecnología era previsible: “su ponderación debería crecer más rápidamente que cualquier otro grupo en los años por venir porque, aunque los precios bajen, nuevos aparatos aparecerán”.

La acelerada adaptación y la importancia que estamos dando a las nuevas tecnologías en el consumo, abre la pregunta de si estas mediciones se deben hacer cada diez años o con mayor frecuencia. Abel Bouchon señala que las tendencias van mucho más adelantadas de lo que estamos midiendo: “esto es como manejar la economía con retrovisor”, sentencia. Chaveyriat coincide con Bouchon: “si esta estructura de consumo se acerca a la de países desarrollados, la medición no puede ser cada 10 años, sino anual”.

 

 

 

Más salidores y hedonistas

 


Si bien los asados de fin de semana y reuniones de amigos en la casa forman parte de la idiosincrasia del chileno, la encuesta demuestra que en estos 10 años hemos cambiado y estamos comenzando disfrutar más puertas afuera.

Agustín Solari, gerente general Retail S.A.C.I. Falabella, manifiesta que en el futuro habría que poner énfasis a la evolución de esta categoría, especialmente en ítems como gimnasios: “existe de manera transversal una creciente preocupación por la estética personal, no sólo por salud sino que también por el trabajo”.

Otro indicador de este cambio es la importancia que asignamos a otros bienes y servicios, como los viajes. Abel Bouchon explica que en Chile hay 45 viajes cada 100 habitantes, lo que es un récord en América latina y que se compara satisfactoriamente con países desarrollados. “En el transporte 60%, básicamente en todos los segmentos; especialmente, en el turismo”.

En términos simples, el economista del INE Carlos Saavedra explica que una vez que las personas aumentan sus ingresos y satisfacen de mejor forma sus necesidades básicas –o sea, casi todos los productos del grupo alimentos– comienzan a dedicar más recursos a otros bienes y servicios. Esto último es notorio, porque si en 1997 los alimentos explicaban el 26,8% del gasto, diez años más tarde su participación bajó más de cinco puntos.

Alberto Sobredo señala que gran parte de la baja de los alimentos y del vestuario es reflejo de una deflación de años y de una caída de los precios de la ropa, producto de las importaciones asiáticas. “En el caso de Chile tuvimos un efecto adicional: la presión del retail para empujar los precios hacia abajo, por temas de negociación y también por las marcas blancas”.

 

Alberto Sobredo

Fernando del Solar advierte que, producto de la coyuntura, este año y los próximos puede haber un cambio en la ponderación de los alimentos, que gozaron de precios menores en la última década, o bien una sustitución de unos por otros. “Lo que está viendo la industria a nivel mundial es que el efecto de la debilidad del dólar ha hecho que haya un cierto grado de especulación de fondos de inversión que han comprado futuros de alimentos. Esto ha provocado las alzas”.

La situación del vestuario es distinta. Si bien en la encuesta se refleja una caída internacional, donde hay menos sustitutos, a medida que sube el ingreso sube el indicador de viajes. En estos últimos 10 años este ítem ha crecido alrededor de 50% y en su ponderación, se mantiene la tendencia de precios bajos. Agustín Solari señala que es refl ejo de la famosa apertura del país al mundo y que ha hecho que los consumidores chilenos se hayan benefi ciado.

Patricio Polizzi señala que al ver la encuesta en el tiempo y al intentar identificar un factor estructural que explique los cambios en los patrones de consumo en las categorías evaluadas, se hace evidente un fenómeno de base: la mayor concentración del gasto en productos que se conectan con satisfacer las demandas extra-hogareñas por sobre las intra-hogareñas.

“Es bastante evidente que los productos vinculados con la integración y efectividad con el mundo exterior de los hogares crecen proporcionalmente más que aquellos vinculados con satisfacer demandas más hacia el interior de los hogares (alimentos y bebidas, vestuario, vivienda)”, señala.

Sí, los chilenos estamos cambiado. Las características del nuevo consumidor son su creciente sofisticación, diversificación e interconexión. Y vaya preparándose, porque la revolución está en pleno desarrollo. A juicio de los expertos, llegará un momento en que la tecnología y las comunicaciones serán como la luz o el agua, si es que ya no lo son para algunos. Cada vez son más las personas que dicen sentirse desnudas sin su celular… Así es el nuevo consumidor chileno y si no nos cree, mírese al espejo.

 




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9 Comentarios

Fabian Castillo Arenas:

Publicado Martes 1 de Julio, 2008 - 23:37 hrs

Es interesante conocer más a fondo como la evolución tecnológica acerca a las personas al conocimiento y como ésta logra una expansión en sus horizontes. Es claro que la información en abundancia, cada vez más alcanzable por igual entre los miembros de nuestra sociedad, logra en quienes se adaptan a ella, adaptarse también a los vertiginosos cambios que sufre nuestro mundo con mucha mayor facilidad. Las herramientas tecnológicas que en estos tiempos están a un alcance masivo, convierten al mundo en un lugar más pequeño, donde la información se esparce más fácilmente y la conectividad remota entre personas logra tener una cotidianidad sin precedentes. Pero esto por si solo no define un camino al desarrollo de nuestro país, por lo menos no al desarrollo “conciente” de los individuos que lo conformamos, esto, ya que la adquisición de estas herramientas tecnológicas esta mas relacionada con el consumismo y la moda que con una forma eficiente de sus usos. Y esto es mucho más un desarrollo comercial, para quienes lucran con la venta de estos productos tecnológicos, que un desarrollo de los usuarios de los mismos. No es necesario tener un computador personal de ultima generación para realizar tareas simples de procesamiento de texto, o un celular que tenga muchas más prestaciones de las que se necesitan para comunicarse, pero la publicidad crea una demanda cada vez más creciente por estos productos, así como también sus creadores se encargan de dejar obsoletas tecnologías eficientes para generar la venta de nuevas y “mejores“. Con esto no quiero decir que la aparición de nuevas tecnologías sea mala, sino que es necesario generar conciencia de que es lo que realmente nos servirá de estas y no seguir generando un consumismo ciego en base a argumentos de moda encubierta con la supuesta calidad. El desarrollo entonces debe comenzar a vivirse en nuestro país no con el consumismo tecnológico, sino que enfocado por ejemplo, a la investigación y desarrollo de tecnologías cuya implementación en nuestra sociedad logren dar solución a problemas tan cotidianos que muchas veces los dejamos de ver al conformarnos con ellos a diario, como es el grave problema de la contaminación cuyos efectos masivos los veremos cuando sea demasiado tarde para hacer algo al respecto, o la crisis energética, que afecta a todo nuestro mundo, y que si no enfocamos nuestros esfuerzos en solucionarla muy pronto no tendremos energía ni para hacer funcionar nuestra tan entretenida y costosa tecnología.  
Pero el desarrollo además comprende no destruir nuestro mundo a medida que vayamos avanzando, los grandes cambios tecnológicos suponen grandes desechos tecnológicos que en muy pocos lugares de nuestro planeta son reciclados eficientemente, y nuestro país esta muy lejos de manejar su propia basura de este tipo, la cual es muy peligrosa para nuestra salud. Si no se genera una gestión medio ambiental mucho mejor de la que actualmente tenemos, en un futuro no muy lejano no habrá quien siga creando, ni vendiendo, ni mucho menos ocupando las nuevas tecnologías. 
 
 
Estudiante de Ingenieria en Electronica  
Universidad Tecnologica Metropolitana  
Santiago de Chile

Daniel Alarcon:

Publicado Martes 1 de Julio, 2008 - 22:30 hrs

Como bien lo describe este documento, en Chile, el consumo posee un lugar preferencial en el modo de vida de la población, esto se ha debido a la gran cantidad de entidades comerciales que se dedican a la prestación de créditos, esto ha producido que los consumidores tengan al alcance productos y servicios que años anteriores eran imposibles de obtener. Pero el gran problema de las atractivas ofertas de bienes y facilidades de crédito, ha dado lugar a procesos de endeudamiento que superan la capacidad de ingresos del hogar. 
 
Uno de los servicios que ha provocado más impacto sobre la población, sin duda ha sido el internet, servicio que día a día se convierte en un elemento fundamental en nuestras vidas, muchos usuarios van dedicando cada vez más horas a "estar conectados", con lo que van abandonando rutinas anteriores, a mi parecer esta es una de las causas de que el área de recreación (cines, discotecas, conciertos y teatro) haya disminuido su participación 
Por último decir que la internet nos ayudado a ser consumidores más exigentes a la hora de adquirir un producto, debido a su gran variedad de fuentes de información, ha causado que las compañías integren nuevos métodos de comercializar sus productos. 
 
Estudiante de Ingenieria en Electronica  
 
Universidad Tecnologica Metropolitana  
 
Santiago-Chile

Carlos Vivanco:

Publicado Martes 1 de Julio, 2008 - 04:38 hrs

Si bien es cierto desde un tiempo a la actualidad los hábitos de los consumidores han cambiado, hace varios años atrás se daba un mayor énfasis en la alimentación, como en otros productos básicos, pero dado el énfasis de los consumidores en estos tiempos por obtener mejores tecnologías, le han dado mayor prioridad a la compra de pendrives, mp4, internet, celulares, PC y automóviles siendo éstos productos los que han aparecido en la canasta familiar y se deben considerar según la última encuesta del INE. 
Esto ha sucedido producto del aumento del ingreso per-cápita de las personas, por las economías de escala que se han generado y los tratados de libre comercio que han ayudado al acceso a productos a los cuales antes no se podía acceder por los altos costes que esto implicaba, debemos considerar también una mayor matriz de créditos que antes solo era de tipo bancario, en la actualidad ya no es así, están también las financieras, supermercados o tiendas de retail. 
El afán por obtener mejoras tecnológicas a provocado un problema que en nuestros tiempos ha ido creciendo en forma exponencial producto del desecho electrónico los cuales no son reciclables, estos de una u otra forma impactaran el medio ambiente de forma negativa. 
Ciertamente el avance tecnológico es importante para el desarrollo no debemos perder de foco que más importante es nuestro medio ambiente porque es de donde obtenemos todos nuestros recursos por ello debemos concentrarnos en protegerlo y mejorarlo continuamente. 
 
Estudiante de Ingenieria en Electronica 
Universidad Tecnologica Metropolitana 
Santiago-Chile

Mauricio Esperguel:

Publicado Lunes 30 de Junio, 2008 - 19:34 hrs

Es peligroso mencionar de que Chile en estos dias está en vias del desarrollo, no debemos confundir el acceso a la tecnología, las facilidades de pago que las personas optan en multitiendas sabiendo aun el costoso precio que se deberá pagar por lo adquirido, tambien debemos tener presente cuando nos llega una cuenta de telefonía celular con excesivos costos por minutos que se hablaron fuera del limite de nuestro contrato. Estos supuestos "avances" lo unico que provocan es el enriquecimiento de mega empresas internacionales que ven a países como el nuestro como la realización de objetivos concretos a sus experimentos economicos. 
Un pais desarrollado significa que tenga la inquietud de desarrollar tecnologías 
propias o aprovechar los recursos de una mejor manera y no hacerse adicto  
a las ofertas del mercado, a modo ejemplo imaginemos un ciudadano estudiante universitario de clase media baja, que trabajó un verano para adquirir una computadora portátil, este cuidadano se debe centrar en desarrollar sus tareas en centros de internet gratuitos como estaciones de metro con red inalambrica, ya que no puede contar con un plan de servicio de internet con un costo fijo, desde este punto de vista el estudiante no genera gastos adicionales y aprovecha de igual manera la tecnología ofrecida en estos tiempos, esta es parte de mi perspectiva de un pais desarrollado: recurrir a los mismos avances sin aportes a la explotación de la mano de obra de los cuidadanos comunes de un pais como Chile. Puede visualizarse algo arribista la opinión pero nos invita a pensar un poco mas y no a adquirir la tecnología a precios excesivos ya que existen maneras mas inteligentes de hacer que nuestro pais se enfoque verdaderamente al desarrollo, esto se puede lograr con la optimización de nuestras  
labores, y aclarar una serie de conceptos en las personas.  
¿Desarrollo para el país o para las empresas? 
 
Estudiante de Ingenieria Electronica 
Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM) 
Santiago-Chile

Rosa Cabezas:

Publicado Martes 17 de Junio, 2008 - 11:00 hrs

Si nos ponemos a pensar lo antes mensionado, es evidente el cambio de los consumidores con respecto a epocas e incluso años pasados, el cambiar sus preferencias es debido a que la sociedad se adapta a los cambios y acepta las nuevas tecnologias ya que les beneficia en gran cantidad ya que creo que nos hace la vida mas facil y comoda, asi nos queda tiempo para ser dedicado a otras actividades.  
las tecnologias que hace un tiempo nos parecian inalcansables ya no lo son y estan mas al alcanse, ya que estas han disminuidos sus costos y a aumentado la oferta dando la posibilidad al consumidor en elegir entre una gran variedad de articulos a diferentes precios segun el alcanse de los bolsillos.  
Pero no todo es alegria por en el ultimo año el aumento de los combustible de la mano asi con el aumento en el precio de los productos, esta generando gran atención por parte de la población ya que no se esta viendo beneficiada para nada con esto, pero es un tema que comiensa y esta dando mucho que hablar. 
 
Estudiante de Ingenieria comercial 
Universidad de Aconcagua  
Sede Rancagua

luis hernan morales:

Publicado Viernes 13 de Junio, 2008 - 22:08 hrs

Interesante , tambien creo, que seria oportuno, un articulo sobre el cambio en la forma en que se estan comunicando los chilenos, hoy el marketing tradicional y su comunicacion ,han perdido efectividad y por lo tanto relevancia. Esto fundamentado principalmente, por el desarrollo de nuevas tecnologias y la libertad con que los consumidores se comunican entre ellos ( contenidos y mensajes tradicionales son cambiados en su preferencia, por contenidos y medios sociales. 
Luis Hernan Morales

:

Publicado Miercoles 21 de Mayo, 2008 - 12:17 hrs

estoy de acuerdo en todo , desde el 2004 que me puse frente a uncomputador y no he parado , ahora estoy diseñado paginas web. todo pasa por un pc , la exposicionde mi arte , mis proyectos, la comunicacioncon le mundo, enfin... 
 
pero no estoy muy de acuerdo con esta con la explosion economica del chileno medio, lo malo es que las politicas economicas impulsan a la gente a consumir cosas poco espirituales como los accesorios antes mencionados. 
 
creo que realmente voy a estar convencido cuando el chileno promedio me compre algunas de mis esculturas, esto lo digo porque siempre cuando me preguntan por mis precios me dicen ¿ y para el pueblo ? por ahora solo vendo a un segmento privilegiado. 
 
carlos gaminao 
www.artegaminao.blogspot.com

Daniel Rubio:

Publicado Miercoles 14 de Mayo, 2008 - 18:58 hrs

La redefinición de la canasta del IPC debería hacerse, de aquí en más, cada cinco años como se hace en los países desarrollados dado que el ambiente de negocios y económico chileno, y mundial, es muy cambiante, complejo y dinámico. La tecnología es el vivo refjejo de esto, y se manifiesta en el comportamiento de los consumidores con el desarrollo del sector del retail. 
 
Daniel Rubio 
Estudiante de Ingeniería en Información y Control de Gestión 
Universidad de Chile

:

Publicado Miercoles 14 de Mayo, 2008 - 18:09 hrs

Estos cambios de hábitos en el consumidor chileno, se reflejan muy bien, en un importante sector económico de nuestro país, como es el Turismo. 
Actualmente, los turistas nacionales buscan "hacer" ó realizar actividades en el destino turístico de su interés, en cambio hace una década, el énfasis estaba en el servicio de apoyo (alojamiento, gastronomía). 
Esto ha hecho, que actualmente, en el lugar donde vivo, Osorno, y su entorno se estén desarrollando "clubes de productos", para dar respuesta a a estos Clientes, que son más informados, más exigentes, pero con muchas ganas e interés de participar en actividades propias del territorio (agroturismo, termas, sky, caminatas por el bosque, canoy, asistencia a eventos culturales, artísticos, entre otros). 
José Cheuquepil. 
Director Comercial 
Agencia Regionloslagos.cl

 
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