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Reportajes y Entrevistas
Una campaña para recordar

Artículo correspondiente al número 240 (31 de octubre al 13 de noviembre de 2008)

 

Concluído el proceso electoral en Estados Unidos,lo que queda es el recuerdo de una campaña llena de hitos y experiencias inéditas. Desde el mayor gasto histórico hasta la irrupción de las nuevas tecnologías. Y, por cierto, la presencia de
candidatos inesperados. Por Claudia Heiss.




MOMENTO HISTORICO

Existen momentos en la historia de un país en que determinados líderes parecen encarnar nuevos retos e ideales, desafíos y sentidos comunes de la sociedad. Son puntos de quiebre que marcan nuevas orientaciones políticas y culturales. Aquello pasó en Estados Unidos en 1960 con la elección del presidente John F. Kennedy  está sucediendo ahora con Barack Obama. Más allá de estas figuras emblemáticas, se trata de coyunturas que catalizan ciertos debates presentes en una sociedad.

John F. Kennedy aún no tenía 44 años cuando fue elegido como el primer presidente católico en una sociedad principalmente protestante. Pese a la brevedad de su gobierno, interrumpido por su asesinato, la administración de JFK marcó a una generación no sólo por su estilo moderno de hacer política sino porque brindó a Estados Unidos un sueño que se materializó en la llegada a la Luna y en una serie de revoluciones sociales y tecnológicas propias de la década. Casi cincuenta años más tarde, la actual coyuntura política es nuevamente inédita e impensada, en una sociedad acostumbrada a ser gobernada por hombres blancos, generalmente de estados sureños y tradicionalmente protestantes

 



PRIMARIAS MASIVAS


La historia comenzó con un explosivo interés de los jóvenes por participar del proceso electoral para elegir al candidato demócrata. Las primarias movilizaron a cerca de 20 millones de electores y el voluntariado en las campañas llegó a niveles nunca antes vistos. Este interés se debió, en parte, a que por primera vez la sociedad estadounidense experimentaba una confrontación electoral dentro de un partido entre un afrodescendiente y una mujer; ambos, con posibilidades reales de convertirse en el próximo presidente de la principal potencia del mundo. El grado de interés de estas elecciones se ha traducido en records en una serie de ámbitos. La primaria demócrata fue la más extensa en la historia de ese partido. Para responder a un electorado cada vez más exigente, Barack Obama y Hillary Clinton desarrollaron las campañas más costosas, a nivel de primarias, en la historia de su país, gastando aproximadamente 700 millones de dólares en conjunto.

El altísimo nivel de movilización política convirtió a la última Convención demócrata en la que ha convocado más asistentes y donde la presencia de minorías étnicas –afrodescendientes e indígenas—ha sido mayor en su historia. El grado de participación ciudadana en el lado republicano, aunque significativamente menor que en el demócrata, también se vio estimulado luego de la elección de Sarah Palin como compañera de fórmula de John McCain. La elección de Palin pretendió, precisamente, introducir aire fresco en una campaña conducida por un veterano de Vietnam.

 


A PRUEBA DE PRONOSTICOS


Pocos dudaban hace un año que Hillary Clinton encabezaba las opciones para obtener la candidatura demócrata y, desde ahí, convertirse en la primera ex primera dama en alcanzar la presidencia. Si alguno de los otros candidatos le hacía sombra, ese era el republicano Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York. Pero la historia diría otra cosa: ni Clinton ni Giuliani terminaron con sus nombres en la papeleta.

 



LA TV PENETRA


La televisión se ha convertido en el principal vehículo para comunicar mensajes políticos. Es allí donde los partidos gastan la mayor parte de sus recursos –en Estados Unidos no existe, como en Chile, la prohibición de poner avisos electorales en TV– y es allí donde la población indecisa defi ne sus preferencias. Este año, el debate entre los candidatos a vicepresidente Sarah Palin y Joe Biden convocó una audiencia histórica en ese tipo de debates: 73,4 millones de televidentes, cifra superior incluso a los 52,4 millones que congregó el segundo debate presidencial entre McCain y Obama. Aunque se trata de cifras muy altas para el promedio, el record lo sigue teniendo el debate presidencial entre Jimmy Carter y Ronald Reagan, que congregó a poco más de 80 millones de televidentes en 1980.

 



PERO LA INTERNET IRRUMPE


El otro medio que ha ganado notoriedad, y que ha sido aprovechado particularmente por Barack Obama, es internet. El blog de Obama contiene información sobre su programa, sus actividades cotidianas, un método de reclutamiento de voluntarios, sistemas de chat y foros abiertos a la comunidad y, tal vez lo más importante, una fórmula de donaciones en línea que le ha permitido convertirse en el candidato que más sumas de pequeño monto ha recibido en la historia de las campañas presidenciales.

Como gran parte de su electorado es joven y está acostumbrado al uso de este tipo de comunicaciones, Obama supo desde el comienzo aprovechar a su equipo creativo para captar el voto juvenil. Uno de los primeros reclutamientos de Obama para su equipo creativo fue nada menos que Chris Hughes, un joven de 24 años co-fundador de Facebook y quien, junto a David Plouffe y David Axelrod, convirtió a Obama en un ícono del ambiente tecnológico.

 




SOBRAN ELECTORES

Los expertos estiman que esta elección superará con creces la participación electoral de 125 millones de  votantes que se verificó en 2004. Hoy se dice que la participación oscilaría entre 150 y 200 millones de electores, pondrá en aprietos a los sistemas de conteo en los diversos estados el próximo 4 de noviembre.





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