Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistasarrow Un amigo en su proyecto

Herramientas

Reportajes y Entrevistas
Un amigo en su proyecto

Artículo correspondiente al número 200 (23 de mar al 05 de abr 2007)

Investido por el ministro de Hacienda como el gran facilitador y el hombre llamado a remover los cuellos de botella que encuentran en el aparato público los nuevos proyectos de inversión, Carlos Mladinic es hoy uno de los principales rostros de la prioridad que el gobierno asigna al crecimiento económico.
Por Cony Stipicic H. Fotos, Enrique Stindt.

Escuchar a Carlos Mladinic sobre la forma en que el Estado enfrenta a los privados que golpean la puerta con un proyecto de inversión, sea del tamaño que sea, equivale a un escaneo de la idiosincrasia del chileno. Su paso por la Corfo, el ministerio de Agricultura, el Banco Estado y el Sistema de Empresas Públicas, además de la Dirección Económica de la Cancillería, el directorio de TVN y el ministerio Secretaría General de Gobierno, le confi eren gran experiencia en el tema. Sabe de “lomos de toro” o “cuellos de botella” –como se les llama ahora–, conoce la mentalidad del funcionario de ventanilla y está convencido de la necesidad de invertir para crecer. Y también de que hay que ajustar la máquina para que eso sea posible.

Magallánico de corazón, con ojos y alma de croata, economista democratacristiano y animal político por excelencia, el recién nombrado gerente del plan Chile Invierte es parte, por decirlo así, del último paquete de medidas pro crecimiento anunciado por el ministro de Hacienda, Andrés Velasco. Sentado en una oficina reacondicionada para él en el sexto piso de Teatinos 120, tiene en la mano un listado de proyectos en carpeta. Y está ahí para “chicotearlos”, como dice medio en broma medio en serio.

No cree que haya solo que cambiar procedimientos, sino además mentalidad. Y apurar, simplemente apurar, incluso con llamados telefónicos. Ahí es donde su condición de “empresario público” y político le juegan a favor. También, por cierto, su estilo amable y un inigualable sentido del humor.

-¿A qué se siente convocado cuando lo llaman a eliminar cuellos de botella?
-Hay un reconocimiento explícito de la presidenta al crecimiento en su agenda. Ella no está contenta con los resultados del país en el último año. Y como el crecimiento está íntimamente ligado con la inversión, hay que lograr mayor agilidad en la etapa resolutiva de los proyectos. Me siento convocado a que los proyectos cumplan con todas las normas, pero con un mensaje claro: la inversión es importante. Porque cuando se desarrolla un proyecto, se produce un valor agregado. Si provocan ciertos daños ambientales, por ejemplo, eso hay que restarlo, y eso es lo que hace la norma, eliminar el daño, o minimizarlo, de manera que el proyecto agregue aún más valor. Lo importante es tener ese concepto: las normas son para agregar valor. De lo contrario, no sirven.

-¿Cuánto se aprendió del caso Celco?
-Yo me atrevería a decir que marcó un antes y un después, para bien y para mal. Hoy día en el sector privado existe absoluta conciencia de la relevancia del tema ambiental y que debe ser incorporado como una parte fundamental del negocio. Por lo tanto, la primera responsabilidad para el inversionista privado es presentar proyectos buenos y ambientalmente sustentables. No porque el país necesite crecimiento aprobaremos un mal estudio. Desde el punto de vista del Estado, está la obligación de ver en detalle las alternativas de impacto.

-¿Qué percepción tiene del empresariado chileno? Con el curso del tiempo, la brecha entre los grandes y los pequeños ha ido creciendo cada vez más.
-En Chile, en general, el empresariado está básicamente constituido por pequeños y medianos empresarios. Los grandes son muy pocos, sobre todo si los comparas con el patrón internacional…

-Pero representan el mayor pedazo de la torta del PIB.
-Por supuesto, pero son muy pocos, y como Chile es muy chico, empresarios que en ninguna otra parte del mundo califi carían más allá de medianos, acá son vistos como grandes. Nosotros tenemos empresas medianas y pequeñas y muy pocas, muy pocas, empresas grandes. Y los problemas que tienen empiezan a ser cada vez más comunes, aun cuando en aspectos como el fi nanciero las grandes empresas tienen ventajas, porque pueden acudir, y así lo están haciendo, a mecanismos como la emisión de bonos, no solo en Chile sino también en el extranjero, cosa que ni los medianos ni los chicos pueden hacer. Pero en lo que a procedimientos se refi ere, tienen que cumplir con las mismas normas ambientales y laborales. Y ahí hay un punto, porque cometemos ciertos errores cuando se habla de empresa y de trabajador casi pensando que toda empresa es grande y que todo trabajador está organizado; en la mayoría de los casos no es así. Muchas normas están hechas sin identifi car el tamaño de la empresa, y en eso se está trabajando para corregir situaciones que pueden ser claramente asimétricos.

-¿Hay ambiente de pro-inversión en Chile?
-Después de una etapa en la que muchos empresarios asumieron una posición más bien de “rentistas”, creo que ahora se están abriendo nuevamente espacios de inversión. En determinados sectores, por ejemplo en el energético, hay una cartera de proyectos muy significativos, que van desde 20 a dos mil megawatts. Y eso es porque ven que hay una potencial demanda, hay una señal de precios que permite hacer rentable el negocio.

-¿De qué porcentaje del “no-crecimiento” pueden ser responsables los cuellos de botella?
-Creo que como sociedad a ratos nos creemos el cuento. Hemos tenido un crecimiento notable, con algunos baches, pero en general más que razonable. La pregunta es si por eso nos vamos a sentir satisfechos y vamos a dejar de lado el crecimiento como objetivo. No puede ser así, porque tenemos millones de chilenos bajo la línea de la pobreza y otros millones “algo”, solamente “algo”, por encima de ella.

Este es un país que todavía requiere que el crecimiento esté en el horizonte de cualquier gobierno. El imperativo de crecer tiene que seguir siendo un pilar. En los países más desarrollados pueden abrir otras discusiones, como pensar en menos horas de trabajo, en menos industrias...

-Jorge Schaulsohn, hace un año y en estas mismas páginas, decía que las políticas del gobierno se encaminaban a dar por concluido el ciclo del crecimiento para pasar al de la distribución. ¿Se rectificó el camino entonces?
-Pensar que estamos en una situación tal que podemos congelar el crecimiento y comenzar solo a distribuir tal vez generaría igualdad, pero una igualdad hacia abajo y tremendamente pobre.

-Los primeros meses del gobierno de la presidenta Bachelet se encaminaron en esa dirección.
-Hubo una cierta sensación colectiva y transversal en torno a que la distribución era el tema. Es cosa de revisar los mensajes de la campaña presidencial de todos los candidatos. Ahora, lo que es claro del discurso de la presidenta es que el crecimiento le preocupa y que quiere gente que se ocupe de ello como prioridad.



Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

0 Comentarios

 

IAB ChileCertifica.com