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Trío dinámico

Artículo correspondiente al Martes 14 de Junio, 2011

Así como nos avergonzamos de tener tan baja participación de mujeres en el mundo laboral, hay un buen motivo para enorgullecerse: las féminas instaladas en lo más alto de las empresas son unos verdaderos portentos. Y cada día hay más.

Capital y Mujeres Empresarias detectaron a la ejecutiva del año. No fue fácil escogerla, pues varias reunían los requisitos. El jurado optó por nominar a dos finalistas y una ganadora. El premio recayó en Janet Awad, gerente general de Sodexo. Las otras dos son Carolina Valdivieso, gerente general de Kimberly Clark, y Karina Awad, gerente de Recursos Humanos de Walmart, que además resultó ser hermana de la ganadora. Puro power. Por Antonieta de la Fuente; producción, María Ignacia Herrera y Bernardita Braun; fotografía, Macarena Achurra; maquillaje, Javiera Arrigorriaga.



-Qué lindas tus uñas. ¿Con quién te las haces?

-Con Carlitos, un colombiano demasiado bueno.

–No te creo. Yo también me hago las uñas con él.

El diálogo parece parte de una conversación entre amigas que toman café en un mall mientras hacen hora para que empiece la clase de gimnasia. Pero no. Aquí las protagonistas son mujeres encumbradas en lo más alto del escalafón de multinacionales top que operan en el país. Para que vean. Además de lidiar con la gestión diaria de sus compañías y manejar equipos que en algunos casos bordean las 40 mil personas, logran preocuparse de asuntos tan domésticos y nimios como la manicure. Y les sale bien.

Son las hermanas Janet y Karina Awad, quienes junto a Carolina Valdivieso conforman el trío de finalistas del premio Ejecutiva del Año que entrega nCapital y Mujeres Empresarias después de un arduo trabajo de selección. Las juntamos para fotografiarlas y conocerlas un poco más. De estilos muy distintos entre sí, las tres coinciden en que para ellas lo más importante es poder disfrutar lo que hacen y trabajar convencidas de que son un aporte en sus organizaciones.

No tienen el típico rollo de la mujer fuerte en un trabajo de hombres. Eso es parte del perjuicio cultural según el cual que las mujeres no pueden llegar alto. Dicen que sus familias fueron clave en eso, porque las tres se criaron en ambientes donde valerse por sí mismas era ley y donde el rol de la mujer en el trabajo era algo simplemente obvio. Llegar hasta donde están fue la secuencia lógica de años de esfuerzo y de trabajo.

Aquí les contamos sus historias.

Me siento exitosa cuando…
Janet Awad: “me siento exitosa cuando de verdad veo que se hizo un aporte a la gente, cuando se sienten más felices trabajando. Me siento exitosa cuando veo que las cosas pasan como se planearon, cuando le gente llega feliz a trabajar. Y en mi familia, cuando veo a mis hijos felices. Ser exitoso para mí es sentir que contribuiste en algo o en hacer mejor a alguien, y en dejar una huella”.

Carolina Valdivieso: “lo que uno considera exitoso depende de la etapa de la vida en que uno esté. A mi juicio, es un tema muy personal. Lo importante es que cada uno se desarrolle al máximo en todo ámbito, sin ponerse límites en las cosas que uno quiere hacer. Pero lo más clave del éxito es que uno deje huellas positivas en otras personas, en todo ámbito”.

Karina Awad: “el éxito no tiene que ver ni con el cargo, ni con el sueldo, sino con tener esa autonomía de moverte libremente, de decidir dónde trabajar y con quiénes y levantarte feliz. En cada lugar en que he estado he dejado huella. Para mí el éxito tiene que ver con dormirte en paz en la noche, mirar a tus hijos a los ojos y tener la tranquilidad de saber que todo lo que eres lo has construido paso a paso”.

La ganadora

Janet Awad anda por la vida con un check list en su cabeza. Nada se le escapa a esta ingeniería comercial de 45 años, casada y madre de dos hijos. Desde que era chica le gustaban las labores de mamá, como dice ella. “Me entretenían las tareas de la casa. Me gustaba cocinar, planchar, hacer aseo, ordenar y todavía soy súper autoexigente con todo eso. Por lo mismo, tengo que planificarme mucho para lograr hacer todo con la dinámica de trabajo que tengo. Es complicado, pero es un tema que tiene que ver con el ADN”, cuenta. Trabaja sin horarios, “lo que es peor”, acota, porque es ella la que tiene que ponerse sus propios límites.

Llegar a la gerencia general de una multinacional como Sodexo no estaba en los planes de Janet. Dice que se ha dado cuenta de que a diferencia de los hombres que tienen su ruta profesional bien estructurada, su carrera se fue dando espontáneamente. Que las oportunidades fueron surgiendo. De hecho, estuvo a punto de dedicarse al área de la medicina y la biología. Era uno de sus ramos favoritos en el colegio y por eso cuando salió de cuarto medio se matriculó en Nutrición en la Universidad de Chile. Iba en el tercer semestre cuando su profesor del ramo de Administración de la Salud Pública la llamó para hablar con ella. Le planteó abiertamente que él creía que ella tenía aptitudes para otra cosa y que debería plantearse cambiar de rumbo hacia el área de la administración. Fue el impulso que Janet necesitaba. A mitad de ese año, congeló la carrera y preparó la prueba de aptitud académica para entrar al año siguiente a estudiar Ingeniería Comercial, también en la Universidad de Chile. Fue buena alumna, sacó la carrera en cinco años, aunque reconoce que le costó aprobar los ramos más “duros” como estadísticas, álgebra y cálculos.

De ahí, al mundo empresarial se fue por un tubo. Partió trabajando como asistente de producto y luego como product manager en Van Heusen, la empresa textil de la familia Eblen. Como buenos árabes, sus padres trabajaron siempre en la industria, así es que le fue fácil entrar a ese mundo. Pero tras cuatro años, decidió que quería probar nuevos desafíos en empresas más grandes. Así llegó a la división de cosmética y perfumes de L´Oreal, un trabajo en el que le tocaba viajar harto y que calzaba con su afán por conocer nuevas culturas. También la nueva pega estaba a tono con su personalidad, pues a Janet le gusta verse bien. De la línea de fragancias pasó a ser directora de Helena Rubinstein. Y en eso estaba, cuando la llamaron para la gerencia de Marketing y Estrategia de una compañía francesa. Así llegó a Sodexo.

Algunos no entendieron su cambio. Ella cuenta que la atrajeron la cultura valórica de la empresa y el hecho de trabajar con personas, orientada al cliente. Alcanzó a estar sólo un año en el trabajo para el cual la habían reclutado, cuando le ofrecieron la vicepresidencia de Estrategia y Comunicaciones para Sudamérica. De ahí a la gerencia general fue sólo un paso. Recuerda que cuando la llamaron a una reunión en Francia para decirle que querían que ella asumiera el liderazgo de la operación de Sodexo más grande de la región, se sorprendió. No lo veía venir.

“Nunca lo pensé, pero cuando uno trabaja en empresas de este tipo y vas escalando rápido, te gusta tomar los desafíos. Y lo otro es trabajar duro. Soy muy exigente, lo que a veces es complicado, porque cuando uno es así, generalmente encuentra que el resto está en deuda. Pero trato de pasarlo bien trabajando y soy súper dinámica, me aburre la monotonía”.

Desde la gerencia general de Sodexo ha tenido varios desafíos y logros. La empresa ha crecido sostenidamente a razón de dos dígitos al año y su énfasis ha sido potenciar la formación de equipos. Esto, tanto en la base de la pirámide, donde trabaja el 90% del total de los 18.000 empleados de Sodexo Chile –con los que han desarrollado planes de capacitación–, como en el medio de la pirámide, donde la idea ha sido potenciar las dotes de liderazgo de los supervisores.

Su cargo le ha traído múltiples enseñanzas, cuenta. ¿La más importante? “Mantener la humildad”, confiesa. “No porque estés primero en el organigrama vas a dejar de pedir ayuda o de preguntar si no entiendes algo. Cuando uno se obnubila con el poder es lo peor”, reflexiona.

La deportista

Creció con el rigor del deporte en la sangre. Fue seleccionada de atletismo en su colegio –velocidad y salto largo–, y compitió varias veces en torneos interescolares. Quizás es por eso que esto de entrar en las grandes ligas del mundo empresarial a Carolina Valdivieso nunca le ha atemorizado. A simple vista, se ve flaquita y mucho más joven que los 41 que acaba de cumplir. Pero a poco andar saca afuera la mujer fuerte y resuelta que tiene adentro, esa que siempre soñó que algún día se sentaría en el sillón de gerente general. Y lo logró. Le gusta su rol a cargo de una organización. Se siente cómoda y desde esa posición ha logrado varios avances para el mundo femenino en Kimberly Clark. Además, está orgullosa de figurar en el selecto grupo de las ocho mujeres gerentes generales de los 150 países en los que la compañía opera en el mundo.

Carolina creció teniendo muy claro qué es lo que tenía que hacer para lograr sus objetivos profesionales. No dudó en estudiar Ingeniería Comercial (UDP) y tampoco titubeó cuando decidió partir a San Diego, en Estados Unidos, por un año para perfeccionar su inglés y sumar el segundo idioma a su portafolio de activos profesionales. Al volver, tampoco vaciló a la hora de elegir dónde quería trabajar. Lo suyo era entrar al área de Marketing de alguna empresa, “sí o sí, aunque fuera barriendo el piso”, cuenta entre risas.

A tres meses de su regreso a Chile, ya estaba instalada en ese departamento de Kimberly Clark, una empresa que, por muy internacional que fuera, todavía no era muy conocida en Chile… Sus marcas top, como Huggies, Kotex y Kleenex sonaban poco entre los consumidores. Hasta que logró instalarse en el mercado chileno. Y detrás de ello, estuvo Carolina: partió manejando la marca Huggies, luego Kotex, y después la línea de incontinencia de adultos, Plenitud. Llegó a ser gerente de Marketing de la parte personal care, hasta que dejó el marketing por la gerencia de ventas.

“Siempre voy a llevar en el corazón la parte marketing, pero sabía que si me proyectaba para ser gerente general, tenía que crecer en otras áreas”, recuerda. En ventas le tocó entrar a un mundo más masculino. Dice que fue una época divertida, en la que tuvo que aprender hasta de fútbol.

Para Carolina liderar equipos es parte de su naturaleza, y en todas las áreas en las que ha trabajado ha logrado combinar el cumplimiento de metas altas con la satisfacción laboral del grupo humano. Un estilo que, según dice, obedece al esfuerzo, a una ética de trabajo y a un alto rigor profesional. Por eso, cuando el gerente general en Chile pasó a ocupar un cargo regional en la empresa, Carolina fue su sucesora natural.

Lleva dos años en el cargo y cuenta orgullosa que entre sus principales logros está haber ubicado a la empresa en el tercer lugar del ranking Great Place to Work el año pasado, pues de verdad le importa que el personal vaya feliz a trabajar. Además, dice que la operación chilena ha logrado ubicarse como líder de mercado con varios de sus productos, como es el caso de Huggies.

Su estilo es trabajar a full con las personas de la organización y para eso el año pasado implementó un programa de liderazgo para sus trabajadores. También ha gestionado la incorporación de la mujer al mundo laboral, para lo cual implementó un programa de posnatal flexible, que permite que las mujeres vuelvan en forma gradual a trabajar después de tener hijos. Como madre de dos niños (6 y 4 años), confiesa que es factible compatibilizar la vida familiar con la profesional. “Soy muy participativa, voy a todas las cosas de ellos. Lo que sí, es muy importante tener el apoyo de mi marido en mi desarrollo personal y profesional. Y el equipo de la empresa con la que trabajamos también apoya mucho”, cuenta sonriente.

La transgresora

Chacotera. Es la palabra más certera para describir a Karina Awad. La alegría se le sale en los poros. Incluso resfriada, con tos –así estaba el día de la producción fotográfica–, su chispa sacó carcajadas durante toda la mañana. Su pelo crespo la delata. Ella es así, desordenada, loca, divertida. Dice que cuando llega con el pelo liso a la oficina, Enrique Ostalé, el gerente general de Walmart Chile, se ríe y le dice “¿y a tí qué te pasó que estás tan ordenada?”

Pero ojo. Detrás de las bromas y las risas, hay una ejecutiva que las empresas se pelean y que es capaz de sentarse a conversar de tú a tú con cualquiera de los capos del retail mundial con los dirigentes sindicales de la compañía.

Dice que es “súper fregada para trabajar” y que exige altos estándares profesionales y humanos, “pero también me importa pasarlo bien y que exista un buen ambiente”.

Con su alma de comerciante, desde chica siempre pintó para ingeniera comercial. Pero como también era rebelde y le gustaba llevar la contra, se matriculó en Psicología en la UC. Fue su práctica lo que marcó su ingreso al mundo de los recursos humanos, del que nunca más salió. Partió a Punta Arenas con una compañera de la universidad, para hacer un estudio de clima entre los trabajadores de las plataformas petroleras y campamentos de Enap. El jefe de personal no podía creer que dos mujeres fueran a hacer ese trabajo. Y fue un éxito. “Llegaban todos peinaditos y perfumados a responder la encuesta y tuvimos cerca del 90% de respuesta, lo que fue un hito”, recuerda.

Una de las fortalezas de Karina, es que en su carrera laboral ha pasado por varias industrias –trabajó en el Banco Bhif, actual BBVA; DSM Bakery Ingredientes, Atento Chile, Consorcio, VTR y ahora en Walmart– lo que la convirtió en una especialista de recursos humanos desde una visión más estratégica. “Siempre digo que soy cara si es que quieren que vaya a pagar los sueldos. Mis habilidades están en cómo gestionar el cambio en una organización. Entonces, mientras las cabezas en una empresa no entiendan ese rol más estratégico en el área de recursos humanos, no es mucho lo que se puede hacer”. Con esa idea en mente, decidió dejar de ser empleada por un tiempo. Empezó a hacer consultorías y clases en la universidad, y se dio cuenta de que se había ganado un prestigio en el mercado y que sus servicios eran muy requeridos por las empresas. Ese tiempo también le sirvió para derribar un mito: se dio cuenta de que, cuando se trata de estar con los hijos, la cantidad es mejor que la calidad… A pesar de que asegura que los niños quedaron saturados de tenerla más en la casa.

Y en eso estaba cuando la llamaron de Presto. No quería tener contrato fijo, así es que en un primer momento su rol fue más de consultoría. Hasta que Elías Ayub, entonces gerente general de Presto, le pidió que se instalara a tiempo completo en la empresa. Venía la crisis y era una oferta tentadora, así que aceptó. No pasó mucho tiempo hasta que llegó Walmart y le ofrecieron cambiarse como gerente de Recursos Humanos de retail. Ella aceptó feliz. “Aquí no tienes que convencer a nadie de lo estratégico que es el tema de recursos humanos. Y todas las decisiones de negocios se apalancan en lo que es recursos humanos. Es una cultura súper distinta de lo que había vivido y eso me sedujo enormemente”. El paso a la gerencia de RRHH de toda la compañía fue rápido y en enero pasado asumió su actual cargo.

Dice que lo más desafiante en su posición ha sido cambiar el switch desde una empresa que antes funcionaba con tres áreas separadas –Saitec, Presto y retail– a una empresa más integrada. Posicionarse en su cargo fue otro tema. “En retail si no vienes de la baldosa es difícil validarse desde un rol más estratégico y vender esas resistencias, pero lo hemos logrado y ha sido una experiencia maravillosa”, asegura.

Negocio en la sangre
En la sobremesa en la casa de los Awad Pérez siempre se habló de negocios. Crecieron escuchando e incluso opinando sobre los avances comerciales de sus padres, que trabajaron siempre ligados a la industria textil. Su papá fue gerente de Benetton y Ellus, y su mamá trabajó en Wrangler y Levi´s. También influyó en ellas el discurso que su padre les inculcó desde chicas: “estudie mijita, para que el día de mañana pueda ser autosuficiente”. El consejo lo siguieron el pie de la letra. “Eso nos hizo ser más independientes, que sacáramos un título, que no tuviéramos que depender nunca de nadie, y por Dios que es importante”, dice Karina. Y Janet lo confirma: “siempre pensé que tenía que estudiar, que tenía que tener mi carrera y trabajar, y nunca dejar de tomar una decisión por no ser capaz de solventarme económicamente. En ese sentido, siento que a lo mejor pensábamos como hombres, pero fue algo súper natural”.

Aunque se llevan por dos años de diferencia, durante su infancia pasaron discutiendo más que jugando. Las dos tienen personalidades muy distintas. Mientras Janet es estructurada y le gusta tener todo bajo control, Karina es más rupturista y desordenada. “No se me ocurriría invitar a mi casa y comprar la comida. Me gusta cocinar. Para Karina eso es secundario, para ella lo principal es sentarse, conversar y disfrutar. Sé que ninguna tiene la razón, pero somos estilos distintos”, grafica Janet.

Y si peleaban cuando chicas, ahora todo cambió. Hablan religiosamente por teléfono, tratan de salir de vacaciones juntas –y con el resto del clan Awad- e incluso, se piden consejos en sus respectivas labores profesionales.






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Comentarios

1 Comentarios

Ricardo Guzman :

Publicado Viernes 17 de Junio, 2011 - 12:26 hrs

Solo para felicitar la Iniciativa de Capital y Mujeres empresas , para destacar y premiar a excelentes mujeres profesionales que hay en el mercado laboral, y tambien para decirles ha estas chicas lo guapicimas que son. Saludos

 
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