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Artículo correspondiente al número 223 (7 al 20 de mar 2008)
Violentas protestas y discursos encendidos dan cuenta de la explosiva irrupción de la generación “Cristián Cuevas” en el movimiento sindical chileno. El dirigente, que surgió a la luz pública a raíz del conflicto con Codelco, forma parte de un núcleo que amenaza la estabilidad de industrias tan importantes como la minería, la forestal y la salmonicultura. Por Cristián Rivas N.
El mundo sindical chileno está cambiando.Una nueva generación de dirigentes, más jóvenes y con un claro acento activista, ha conseguido posicionarse al interior de varios sectores productivos, de la mano de un discurso tan radical como efectista y, por lo mismo, atrayente para los medios de comunicación masivos.

Su estandarte, a viva voz, es la radicalización de los conflictos y están dispuestos a todo con tal de lograr sus objetivos. Son varias las empresas que han enfrentado movilizaciones y huelgas bajo este nuevo concepto, con imágenes que los canales de televisión no se han cansado de transmitir y en los que han predominado enfrentamientos con Carabineros, destrozos en la propiedad privada, tomas de carreteras y quemas de vehículos.
Es la generación “Cristián Cuevas”, como muchos en el sector privado la describen, haciendo alusión al “pionero” de esta camada. Jóvenes dirigentes de 30 años, que no vivieron la derrota de la Unidad Popular ni protagonizaron la caída del régimen militar; que son críticos de la economía liberal y que no están satisfechos con la operación del actual modelo democrático.
Cuevas (39) adquirió fama en 2005, cuando comenzó su campaña por el trato que Codelco otorgaba a los trabajadores de empresas contratistas, exigiendo para ellos un bono de 500 mil pesos, entre otros beneficios justificados –a su juicio– por el alza en el precio del cobre. Tras varios meses de disputas, lo consiguió. Incluso creó un movimiento tan grande, que la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), que formó y sigue dirigiendo, ya cuenta con más de 20 mil trabajadores adheridos: una de las cifras de afiliación más altas del país.
Fue el comienzo de un cambio sindical que traspasó las fronteras de la minería y que hoy tiene instalados a dirigentes similares –aunque todavía no tan reconocidos a nivel nacional– en el sector salmonero y el retail. “Todos ellos, manejados y dirigidos por el Partido Comunista”, como califica en el acto un alto ejecutivo del mundo acuícola, para quien no hay duda de que estas redes continuarán tendiéndose hacia otras industrias, como transporte y forestal. Incluso, el propio Cuevas afirma que también están comenzando a ocupar espacios de influencia en el sector público; específicamente, al interior de las organizaciones de profesores,aunque aún sin cargos relevantes.
Cuevas busca el recambio
Cristián Cuevas explica esta “evolución sindical” a Capital. Recalca que el perfil de los nuevos dirigentes es más instruido que antes y que casi todos son avezados usuarios de nuevas tecnologías, como Internet. El mismo retomará este año sus estudios de Trabajo Social en la Universidad Arcis, donde tiene una beca.
Como la cara más visible de este movimiento, es necesario decir que se inició en las lides sindicales en 1997, cuando trabajaba para la firma de servicios Sodexho en la división Andina de Codelco. Dice que es hijo del carbón, pues nació en Coronel, y que de ahí proviene su veta sindical.
Su paso por la empresa de alimentación contratada por Codelco culminó en 2003, cuando ingresó a una empresa de comunicaciones, también colaboradora de la estatal. Fue en 2004 cuando encabezó las primeras movilizaciones de contratistas en esa división, incluyendo el bloqueo de la carretera a Mendoza. Al año siguiente surgiría la CTC.
Sin tapujos ni rodeos plantea que su opción personal es validar acciones de fuerza como mecanismo para alcanzar mejores condiciones laborales. Por eso, ha apoyado varios movimientos que se han ido generando en otros sectores. Se le vio en conversaciones con los dirigentes sindicales de Celulosa Arauco el año pasado, y en enero de este año comenzó a reunirse constantemente con líderes del salmón. Sin embargo, dice que no los lidera y que sólo les ha brindado apoyo y un poco de asesoría, aprovechando la cercanía que tiene con varios de ellos a través del Partido Comunista.
Recalca que ahora su meta es más amplia. Que aspira a tomar otros caminos en el mundo sindical y, en una de esas, también en el político, en su calidad de militante activo del Partido Comunista. Aunque por ahora no quiere revelar sus próximos pasos, está preparando el terreno para la aparición de sus sucesores en la CTC, entre los que sobresalen Manuel Ahumada y Julio Araya, de las divisiones El Teniente y Ventanas, con más o menos su mismo perfil y edad.
Salmones controvertidos
Marcaron la tónica de las protestas sindicales a fines de 2007 y comienzos de este año. Dirigentes jóvenes exigiendo, con medidas desproporcionadas, condiciones laborales a una industria que ha traído un auge industrial y laboral impensado para la zona austral de Chile.
Entre los más conocidos están losen hermanos Juan y Benjamín Teneb –de 33 y 36 años, respectivamente–, que movilizaron un sindicato de 650 socios hasta paralizar las faenas de la salmonera Aguas Claras, empresa de las familias Fischer y Puchi.

Aunque no militan en el PC, son afines a esa colectividad y están muy apegados a los representantes que, por estos días, se han radicado en Puerto Montt. Incluso iniciaron este año una amistad con Cuevas, a quien invitaron a exponer en una de sus reuniones ampliadas.
Estuvieron a la cabeza de la formación del sindicato en Aguas Claras, el más grande de los que existen en la acuicultura, y en sólo siete años han incrementado progresivamente el número de socios. “Hoy se nos toma como un referente”, explica Juan Teneb y añade, tajante, que pelean por sus reivindicaciones, con acciones de fuerza, si es necesario. Entre sus actividades sui generis, se cuenta la organización de una “tallarinata” en Puerto Varas (donde vive la mayor parte de los ejecutivos del salmón), una actividad poco frecuente para este destino marcado por el turismo y la vida tranquila. “En eso somos bien parecidos al sindicalismo de los 70”, añade.
Lo más preocupante en el sector acuícola es que todo indica que el movimiento traspasará las fronteras de Aguas Claras. Teneb reconoce que ya se ha contactado con dirigentes de otras salmoneras, como Marine Harvest, Multiexport y Robinson Crusoe, y que podrían venir movilizaciones muy similares a las que se desarrollan por estos días en el sur. “El temor del empresariado, en general, es que de lo que hagamos y logremos nosotros dependen todas las negociaciones que se vengan en el sector. Somos emblemáticos para el resto”, sostiene.
El retail, cuento aparte
En el retail, Falabella Pro fue el escenario más reciente de un conflicto entre empresa y sindicatos, hasta con una huelga de hambre por parte de las tres dirigentes que comandaban la negociación. Ellas estaban siendo asesoradas por Carlos Cano, personaje que aparece como uno de los ejes centrales en el movimiento que se está generando en esta industria.