|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Transformers |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 274 (23 de abril a 7 de mayo de 2010)
Las nuevas tecnologías que se incorporan a los automóviles se concentran en tres áreas: seguridad, eficiencia energética y comodidad. Pero claro que no se quedan ahí. Con esas banderas de lucha ya enarboladas, hoy las empresas están en una batalla por encontrar un mercado para los autos ecológicos, es decir, los que emiten menos o no emiten dióxido de carbono y otros materiales particulados y que, al mismo tiempo, permiten ahorros importantes en combustible. Por Alejandra Rivera.
Han pasado poco más de cien años desde que Henry Ford estrenó en Detroit el primer coche a gasolina de producción en serie, que alcanzaba una velocidad máxima de 70 kilómetros por hora. Pero ha sido en la recta fi nal –en el comienzo de este siglo– cuando la industria automotriz ha avanzado a velocidades máximas. Hoy hablamos de autos híbridos, eléctricos, de deportivos que sobrepasan los 300 km/ hora y de computadores a bordo que conversan con los distintos componentes de los automóviles. No es ciencia fi cción, es una punta de iceberg del tamaño de un buque.
El 1 de abril pasado, el gobierno del presidente estadounidense Barack Obama anunció un conjunto de normas que obligan a los productores de automóviles a desarrollar tecnologías que permitan reducir el consumo de combustible y, por otro lado, a disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2).
Las reglas, en contra de lo que podría pensarse, fueron bastante bien recibidas por los fabricantes, principalmente porque traen asociada una batería de incentivos para el desarrollo de tecnologías que utilicen combustibles alternativos amigables con el medio. Los analistas han dicho que detrás del plan del gobierno norteamericano hay más que sólo conciencia ambiental: está el deseo de que Estados Unidos, que importa más de la mitad del petróleo que consume, se libere de su dependencia del crudo y de los países que lo producen.
La norma regirá para los autos nuevos que se comercialicen a partir de 2016 y se calcula que permitirá un ahorro de hasta 3.000 dólares durante la vida útil del automóvil.
Para las automotrices, es una carrera tecnológica contra el tiempo. Una carrera que se corre también en otros carriles de la innovación industrial.
![]() Subaru Hybrid Tourer Concept Fue presentado en el Salón de Tokio, posee dos sistemas motrices: uno en el frente y otro en la parte trasera. ![]() Mercedes-Benz S400, Blue Hybrid Ya está disponible en Europa. Es el primer automóvil económico de lujo, con un consumo de 7,9 litros por 100 km. Mitsubishi i-Miev Uno de los primeros automóviles eléctricos de producción en serie. Utiliza batería de ion-litio con un tiempo de recarga promedio de siete horas y una autonomía por carga de 160 kilómetros. Alcanza una velocidad máxima de 130k/h. Honda Civic GX ![]() Funciona a gas natural y ha sido considerado como el auto más ecológico durante tres años, según el Consejo Americano por una Economía Efi ciente en Energía (ACEEE). Emite menos CO2 que un modelo híbrido. La marca lo exhibirá en el próximo Salón del Automóvil de octubre. Honda FCX modelo Clarity Es el máximo esfuerzo de Honda por fabricar autos cero emisiones. Utiliza hidrógeno líquido, y actualmente hay prototipos circulando por California. Su particularidad es que la compañía instala surtidores de hidrógeno líquido en los hogares, los que a su vez se cargan con paneles solares fotovoltaicos que Honda produce en una fábrica en Japón. Un circuito ecológico completo. |
Incluso en China, SAIC, el fabricante más importante de ese país, anunció que este año desarrollará un vehículo híbrido, seguido de un híbrido recargable en 2012. Y Brasil ya ostenta el liderazgo en autos a etanol. Incluso, posee una fábrica y Petrobrás, en sus estaciones de servicio, ofrece la posibilidad de recargar con gasolina o etanol. El problema es que este último combustible, o más bien, biocombustible, se obtiene de biomasa como el maíz y, por lo tanto, tiene detractores que lo critican por la presión que ejerce sobre los alimentos.