Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistasarrow Tohá, ejercicios de voz

Herramientas

Reportajes y Entrevistas
Tohá, ejercicios de voz

Artículo correspondiente al número 255 (26 de junio al 9 de junio de 2009)



-Si hay segunda vuelta, la encuesta señala un eventual empate. ¿Se enfrentarán políticamente de nuevo “dos Chile”?

-A mí no me gusta decir “dos Chile”, porque da la idea de que tenemos un país dividido. ¡No! Yo creo que tenemos un país de una raigambre de centro izquierda muy potente que tiene un sector de derecha muy significativo y eso no implica que estemos divididos, sino que tenemos distintas miradas políticas y para eso tenemos una democracia. A diferencia de lo que ocurría antes, ahora los proyectos de sociedad que representan las candidaturas tienen que incluir al otro y respetar su existencia. Eso lo aprendimos. Ahora, es súper notorio en esta encuesta, y en todas las encuestas, que uno de estos grupos logra construir mayorías y otro no lo logra... y la derecha está muy lejos de conseguirlo. Porque estos empates se dan con una Concertación que tiene un tremendo desorden y así y todo se mantiene el empate. Chile, te repito, es un país que en su mayoría es de centro izquierda.

 

 


Hija de un proyecto


-Debe ser emocionante trabajar en el mismo lugar donde estuvo tu padre.

-La noche anterior a mi nombramiento estuvieron muy presentes el recuerdo de mi papá y las imágenes que yo tengo –aunque no ocurrió acá, sino en el Congreso– del día en que juró como ministro. Reviví la sensación que tuve, a los cinco años, cuando supe que mi papá iba a ser ministro. En eso pensé harto cuando iba a asumir, pensé en mis hijos…


-¿Te identificas con él?

-Yo me siento hija de ese proyecto que fue la Unidad Popular. Creo que hemos hecho un camino que es muy valioso y que para Chile ha sido muy sanador, porque hoy día son tan distintos los caminos por los cuales se puede transitar, y yo creo que los que estamos en la Concertación y que tenemos esa herencia sentimos que ha sido mucho más dificultoso de lo que esperábamos, pero que seguimos rasguñando la misma tierra.


-Pero pareciera que miras nuestra historia reciente con una mirada limpia, sin odiosidad irracional. Tienes, por cierto, un discurso político muy claro, pero como vocera no usas palabras ofensivas ni buscas ponerte al centro de las controversias. ¿Eso te nace del alma?

-Tengo que hacer una interpretación distinta. Yo creo que todo lo que me tocó vivir es algo que uno lleva, es un dolor, pero siempre lo he sentido como la responsabilidad de sacar de esa experiencia algo en limpio. Desde muy chica sentí la opción, la posibilidad de tomar decisiones respecto al lugar que me ha tocado vivir en esta historia. No todo el mundo vive esto de la misma manera y creo que es totalmente válida para otras personas su manera de procesar su dolor. Yo no diría que la odiosidad es lo característico; lo que creo es que no todos han tenido la posibilidad de superar el dolor, creo que hay muchas personas a las que el dolor las atrapó y no les dio alternativas. Las edades son distintas, también las cosas que les tocó enfrentar. Yo hice de ese dolor un motorcito, pero
para otras personas es diferente.


-¿Hay algo del gobierno de la UP que a ti te quede como tarea incumplida?

-Todo lo que tenía que ver con los sueños del gobierno de Salvador Allende son tareas en las cuales hemos avanzado, pero están incumplidas. Tenemos aún un trecho de camino que recorrer. Me siento súper orgullosa y tengo una imagen netamente positiva de lo que hemos logrado en estos años, pero estoy todo menos conforme. Siento que esta sociedad todavía está llena de desigualdades, que todavía está llena de derechos que respetamos a medias.


-¿Qué te parece el proyecto de Piñera destinado a transformar este ministerio en una vocería?

-Primero quiero decir que es bien complicado hablar de este tema cuando uno está a cargo del ministerio. No se le dan con facilidad los argumentos, se puede confundir con la defensa corporativa de mi institución. Pero haciendo esa salvedad, las funciones que se cumplen aquí son importantes en una democracia moderna. Yo diría que ministros políticos no sobran en este gobierno y tampoco tiene asidero el sostener que este ministerio se dedica a la propaganda política. Este ministerio cumple una función comunicacional importante: relaciona al gobierno con los ciudadanos.


-¿Cuántos periodistas trabajan contigo?

-En mi gabinete, cuatro. Pero el tema no es el de los que trabajan conmigo, sino que aquí hay todo un área de comunicaciones que le presta servicios al gobierno en su conjunto, que es parte del ministerio y desde ahí se hacen todos los análisis de los medios, informes, resúmenes, apoyo técnico, campañas municipales ministeriales, políticas públicas para las redes transversales, como es la red de protección social. O sea, funciones muy importantes. Y confundir eso con la propaganda política es tener mala fe.


-¿Qué pasa con el diario La Nación, qué rol cumple?

-La Nación no es parte de este ministerio, es una empresa que tiene su propio estatuto…


-Pero es un defensor irrestricto del gobierno de turno.

-La línea editorial del diario está orientada en ese sentido. Si uno quiere pensar el diario de una manera distinta puede hacerlo, pero eso no está ligado a la secretaría seneral de Gobierno. Es una empresa que tiene su propia ley, normas y que funciona con plena autonomía. Además, tiene en su directorio a miembros del sector privado; o sea, tiene su propia dinámica.

 

 


La cuestión educacional


-Durante las últimas semanas hemos visto intentos por resucitar la movilización pingüina. ¿Por qué sigue el descontento?

-Lo que falta, claramente, es lo que hemos ido logrando en Chile en muchos otros ámbitos: rediseñar nuestras instituciones y políticas, logrando detrás de esos rediseños acuerdos amplios. No ha habido la posibilidad de hacerlo en educación. ¿Por qué? Porque es una materia donde existe mucho ideologismo y apego a fórmulas específicas, y eso hace que en la práctica ningún cambio profundo logre aunar a un número de fuerzas suficientes.


-Lo que piden los estudiantes es la estatización completa.

-Pero hay que leer el mensaje de fondo de lo que ellos están diciendo. Cuando ellos dicen estatización, quieren un Estado que se haga responsable, que alguien responda cuando las cosas están mal, y yo creo que esa pedida de fondo tiene lógica. En nuestro sistema de educación pública actual, hay una irrresponsabilidad total, nadie está a cargo, los directores tienen las manos atadas, los municipios no tienen las herramientas, el ministerio está lejísimos... o sea, es efectivamente una tierra de nadie, sin la responsabilidad y sin el control público claramente definido; y se requiere esa reforma. Otra cosa es cómo hacemos la reforma y cuál va a ser.


-Y qué ha pasado en los últimos 20 años de gobiernos concertacionistas? ¿Por qué no avanzamos más adelante de la fase de diagnóstico?

-La imposibilidad de hacer estas reformas estructurales hizo que el foco se pusiera en otro tipo de reformas, las que eran posibles de realizarse con el cuadro político que teníamos y que eran igualmente necesarias. Con todo, reconozcamos que la educación de hoy no tiene nada que ver con la educación del 90, y en todo sentido: no tiene nada que ver respecto de las condiciones de sueldos de los profesores, tiene otro curriculum, jornada escolar completa, condiciones de infraestructura totalmente distintas, subvención preferencial. No es que estos últimos 20 años hayan sido perdidos. Igual tenemos un problema con los profesores, tenemos un problema con la educación pública, tenemos un problema con la manera en que está estructurado el sistema…


-¿Existe alguna posibilidad de que se cambie o anule el Estatuto Docente?

-Sobre cómo Frei va a abordar el tema del Estatuto Docente, propongo preguntarle a Frei. Pero lo que sí puedo decir es que con los profesores es posible sentarse a conversar. Pero es un trabajo en el cual hay que sentarse a la mesa con voluntad política el primer día de gobierno y seguir una propuesta de transformación. Creo que ellos están conscientes de que el estado actual de las cosas
no es sostenible.


-Para terminar, hablemos del futuro cercano. ¿Todavía quieres ser alcaldesa de Santiago?

-En el futuro voy a seguir en la política, pero es muy probable que una vez que finalice mi función actual le dedique tiempo a cosas académicas. Tengo muchas ganas de organizar mi tiempo laboral en esa dirección, haciéndome un espacio para el estudio, para la reflexión, para la enseñanza. Me encantaría encontrar ese equilibrio. En cuanto al proyecto-sueño de ser alcaldesa de Santiago, no sé si se irán a dar las condiciones para realizarlo, pero si me preguntas qué posiciones encuentro motivantes –porque desde ahí se puede hacer un montón de cosas– la alcaldía es sin duda, un lugar privilegiado.

 

 



Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

0 Comentarios

 
IAB ChileCertifica.com