Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistasarrow Tohá, ejercicios de voz

Herramientas

Imprimir este artículo

Comentar esta nota

Enviar a un amigo

Suscribir Sección vía RSS

Compartir Link Facebook Link Twitter

Califica este artículo


0 Votaciones

Otros artículos de la sección:

Reportajes y Entrevistas
Tohá, ejercicios de voz

Artículo correspondiente al número 255 (26 de junio al 9 de junio de 2009)


Con una formula menos confrontacional, Carolina Tohá ha venido a renovar las comunicaciones de La Moneda. Un cambio que la población ha reflejado positivamente en las encuestas, pero que ella se toma con calma: “me ha tocado ser vocera de un gobierno que esta en un momento de mucha sintonía con la ciudadanía y eso hace que las cosas sean mas fluidas y naturales”. Por Patricia Arancibia Clavel; fotos, Verónica Ortiz.


Cuando se ha perdido al padre siendo niña, la vida queda condicionada por la imagen del ausente. Seguramente difiere de una persona a otra la intensidad de esa influencia, pero ahí estará siempre, omnipresente. ¿Y por qué querríamos deshacernos de esa compañía fiel, que nada exige, que lo comprende todo, que nos sigue amando más allá de nuestro tiempo y circunstancias?

En Carolina Tohá Morales esta dimensión es manifiesta. Su padre, José Tohá González –al que perdió cuando ella tenía ocho años– fue socio y colaborador activo del diario Última Hora, ministro del Interior y de Defensa del gobierno de la Unidad Popular y amigo muy cercano de Salvador Allende. Pero el dolor de su partida no ha logrado agriar la personalidad de su hija, quien –sin duda– heredó varias de sus cualidades, como la sencillez, la ponderación y visión de mundo ajena a todo tipo de fanatismos.

La ministra secretaria general de Gobierno –primera mujer que ocupa este cargo– nos recibe con naturalidad en su oficina de La Moneda, al día siguiente de conocerse los resultados de la encuesta CEP. El despacho es frío y austero –como todos los del palacio– pero su presencia y varias fotografías de carácter histórico y familiar –que dan cuenta de una vida corta en años, pero larga en experiencias– proporcionan un aire de calidez y femineidad al ambiente.



-Supongo que amaneciste feliz con los resultados de la encuesta CEP…

-En verdad, más aliviada.


-Apareces muy bien evaluada… ¿lo esperabas?

-Yo no me esperaba ninguna cosa, porque mi nombramiento fue muy sorpresivo y no alcancé siquiera a que mi imaginación rodara un poco. Lo que creo que sucede es que a mi me ha tocado ser vocera de un gobierno que está en un momento de mucha sintonía con la ciudadanía y eso hace que las cosas sean más fluidas y naturales. Cuando uno hace vocería y sabe lo que el gobierno quiere priorizar, sabe cuál es su tarea y la hace también menos difícil.


-¿Por qué el apoyo a la presidenta Bachelet que muestran las encuestas no se refleja en un respaldo similar al gobierno ni a la Concertación como alianza política?

-Este fenómeno no es nuevo y llevamos hartos años con esta tendencia. Yo creo que, en el caso de la Concertación, nuestros partidos, todo nuestro mundo político, han puesto una gran cantidad de energía en sacar adelante buenos gobiernos, en hacer muchos sacrificios para que los gobiernos lleven adelante sus programas y hagan bien su tarea; pero no siempre ha habido la misma atención para mirar los partidos por dentro. Quizás eso ha tenido una lógica: proyectarnos como una coalición capaz de hacer un tipo de gobierno que deje a los ciudadanos satisfechos. Esa lógica ha dado sus frutos, pero sin duda ha llegado la hora de empezar a mirar la relación del gobierno con los partidos y del Parlamento con la ciudadanía, porque un proyecto político de largo alcance requiere de todas estas piezas.


-Sin duda, porque el Parlamento es una institución clave para cualquier democracia…

-Y los partidos políticos... para qué decir. Creo importante afirmat esto: el gobierno es exitoso porque tiene unos partidos políticos que lo sustentan y un Parlamento que lo respalda, que procesa sus propuestas y que genera condiciones para hacerlas posibles, y no siempre esto es reconocido. Desde el gobierno, nosotros reconocemos y valoramos el trabajo legislativo que realiza el Parlamento.


-En este plano, ¿qué tan válida resulta la crítica al comportamiento de los diputados que mostró recientemente el reportaje de TVN?

-Ese fue un programa de televisión y como tal hay que juzgarlo. No fue una evaluación sistemática del trabajo del Parlamento chileno. Como programa de televisión, es delicado lo que nos mostró, hay cosas que no son aceptables y deben cambiarse. Creo que a la ciudadanía le genera mucha distancia y eso hay que enfrentarlo y hacer una evaluación profunda en varias cosas. Pero si uno valora el Parlamento en un sentido más integral, es una visión muy limitada. La mirada de ese programa me pareció limitada, porque hay muchos aspectos de lo que hacen los parlamentarios que ahí ni se tomaron en cuenta. Y si uno si quiere ser serio, con un juicio más político, más republicano, tendría que incorporarlos para hacer una evaluación. Yo creo que la situación provocada por ese programa de televisión tiene que ser también una oportunidad para solucionar esas cosas, porque el Parlamento es demasiado importante, demasiado valioso y tiene demasiadas cosas buenas como para que se nos pierda lo que es importante por estos aspectos que son, cuando menos, delicados y cuestionables.

 

 


¿Marco o Eduardo?


-Perdona lo directo, pero pienso que, por motivos generacionales, culturales, valóricos, etc. estás más en sintonía con Marco Enríquez-Ominami que con Eduardo Frei. ¿Qué sientes, qué pasa contigo al tener que apoyar a un hombre que no comparte tu mirada de mundo y es generacionalmente distante?

-Es muy probable que culturalmente yo tenga una historia mucho más común con Marco que con Eduardo Frei. Pero aquí y ahora el problema es otro. De lo que se trata es de cómo enfrentar la política y cómo construir un país que haga las transformaciones, en las que probablemente coincidimos. Pero al decidir cómo hacerlas y cómo tiene uno que actuar para hacerlas posibles, creo que no coincidimos. En cambio, veo en Frei una mirada que es muy representativa de lo que ha sido la Concertación, esto es, una forma de entender el gobierno como una posibilidad de actuar para lograr cambios de fondo que sean sistemáticos y sustentables en el tiempo. La política no es un espacio para hacer lo que a uno le guste o lo que uno quiere hacer, sino para darle al país los cambios que necesita y generar las condiciones necesarias para hacerlos en democracia, con un sentido de país.


-Todos los líderes políticos, dicho en abstracto como lo haces tú, quieren lo mismo…

-En la política hay espacio para muchas cosas. Hay, por ejemplo, espacios para hacer propuestas que busquen ir corriendo la frontera y eso es muy válido; pero gobernar no es sólo eso, va un poco más lejos y, en ese sentido, cuando veo a Eduardo Frei y sus propuestas, yo sinceramente le creo y –precisamente por sus características e historia- reconozco en él la capacidad de hacerlas realidad. ¿Como qué? Como darnos una nueva Constitución. ¿Como qué? Como hacer una agenda de verdad jugada por un cambio en la educación pública que le dé un sitial relevante en la actividad nacional.


-¿El discurso de Marco es demasiado crítico de la Concertación?

-Yo me he sentido muy distante de las cosas que él ha hecho. Específicamente, porque ha puesto toda su energía en criticar de manera muy despiadada y distante a la Concertación. Yo he creído siempre, firmemente, en la necesidad de crítica y autocrítica, pero lo que veo en él no es eso, sino ponerse delante del pandero del desencanto, en lugar de decir: yo soy parte de esto y tenemos que hacer cambios, tengo que hacer transformaciones en mi mundo político. Porque este es nuestro mundo político, el mío y el de él también.


-Frei también ha izquierdizado su discurso y lo ha cambiado en relación al que tenía cuando fue gobierno…

-Bueno, es que ha hecho su trayectoria. No creo que eso haya sido producto de su candidatura. Eso empezó antes, durante todos estos años. Es una persona que ha vivido cosas, que le han pasado cosas y eso va generando en tu vida otras agendas, otros temas, otras miradas sobre las cosas. El mismo lo ha dicho y lo planteó el otro día en el acto del Caupolicán.


-A propósito del Caupolicán, la oposición ha criticado el intervencionismo electoral del gobierno, incluyendo el déficit fiscal. ¿Tienen algún temor de que efectivamente gane Piñera, y por eso están poniendo toda la carne en la parrilla?

-Da la sensación de que la derecha quisiera desconocer el vínculo que hay entre este gobierno y la coalición política que lo sustenta. Y la verdad es que eso no es políticamente transparente y tampoco es lo deseable en una democracia. Al contrario, lo natural en una democracia es que se sepa que el gobierno tiene una coalición detrás y que esa coalición tiene un candidato. Y eso no es intervencionismo ni es algo que sea bueno esconder; por el contrario, es una realidad que debiera estar muy clara y que va a tener su peso. Obviamente, está la decisión de la gente, pero no es lo único, tiene su peso.

 



Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

0 Comentarios

 
IAB ChileCertifica.com