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Territorio Cero

Artículo correspondiente al número 244 (26 de diciembre de 2008 al 22 de enero de 2009)


Para los observadores, la apuesta de Ben Bernanke, presidente de la Fed, es fuerte. Hay quien comenta que este es el momento para el que Bernanke, reconocido estudioso de la Gran Depresión, se ha estado preparando toda la vida. Después de todo, es un principio establecido que las autoridades monetarias estadounidenses actuaron como observadores durante la crisis de 1929, lo que permitió que la crisis se arraigara y que la depresión durara tanto. Bernanke está decidido a evitar que pase lo mismo. Ya en 2002, cuando era uno de los muchos gobernadores de la Fed, planteó en un discurso que cuando las tasas bajan a cero y hay una amenaza real de deflación, la Reserva debe aumentar la cantidad de dólares en el sistema “mediante la compra de activos”. No puede parar la recesión, lo que busca es salir de ella lo antes posible.

 

 

Antecedente histórico

 

¿Funcionará? El que Japón sufriera una “década perdida” a pesar del relajamiento cuantitativo no es el mejor de los antecedentes respecto de la efectividad de la política. Nunca eliminó por completo la deflación (fantasma que algunos ya prevén para las potencias mundiales como consecuencia de la menor actividad económica y la brusca caída de los commodities), síntoma clave de los males nipones. Y la recuperación en el crecimiento del PIB japonés entre 2004 y 2007 podría deberse más a la fuerte demanda china por exportaciones.

Pero hay consenso en que sin esta medida, la situación habría sido mucho peor. Incluso, otros señalan que el relajamiento cuantitativo se introdujo tardíamente –varios años después del estallido de la burbuja–, lo que permitió un mayor deterioro de la situación.

Si la Fed inunda el mercado con dinero por suficiente tiempo, a la larga derrotará a la deflación. Los optimistas creen que la artillería monetaria del organismo, junto con las armas fiscales de la entrante Administración Obama, tienen la potencia suficiente como para generar una recuperación si se usan plenamente. Pero si ocurre, no será antes del segundo semestre de 2009.

El relajamiento cuantitativo no puede evitar que haya severas recesiones en Estados Unidos, la eurozona y el Reino Unido, considerando el rápido debilitamiento de la demanda. Una de las muchas señales de la menor demanda es la caída en el precio del petróleo: los conductores en Estados Unidos están manejando menos porque la crisis borró su patrimonio. Han caído los precios de las viviendas y acciones y el desempleo está aumentando.

Además, las autoridades tienen que resolver un problema que también complicó en su minuto al Banco de Japón: que el enorme incremento de la oferta de dinero sólo llega a los consumidores y reactiva la demanda si los bancos están dispuestos a prestarlo. Y en muchos casos, los mercados de crédito siguen congelados, ya que los bancos aún están preocupados por su supervivencia y siguen acaparando dinero. El banco central puede darles el dinero, pero no puede forzarlos a prestar.

Eso es lo que conduce a los otros planes en marcha en la Fed y el BCE en términos de compra de activos como los efectos de comercio, lo que en la práctica hace que los emisores sean bancos para la economía real.

 

 

 

 

El riesgo

 

Los reguladores han roto tantas normas convencionales en su respuesta a la crisis, que el potencial para errores es elevado. A medidas más extrañas, mayor incertidumbre. Por ejemplo, la compra de activos aumenta el riesgo de pérdidas.

Pero la principal preocupación es la inflación. ¿Se podrá revertir la inundación de liquidez con rapidez suficiente cuando el ciclo cambie? ¿Verán a tiempo las autoridades el cambio de ciclo? Porque una vez que permute, las autoridades querrán esperar a que la reactivación se afirme antes de cambiar su postura. No olvide que una de las razones por las que se creó la actual burbuja de activos es que en Estados Unidos las tasas de interés eran demasiado bajas en momentos de crecimiento económico.

Claro que lo de la inflación es en el mediano plazo. Ahora, hay muchas otras preocupaciones inmediatas en la cabeza de las autoridades.

 

 

 

Japonización al estilo americano

1) La tasa de política monetaria en Estados Unidos bajó a cero, como pasó en Japón en los 90. Pero el Banco de Japón demoró una década en llevarla a ese nivel, mientras que la Fed lo hizo en menos de un año.

2) El Banco de Japón expandió su balance, igual que la Fed, pero se enfocó en aumentar los pasivos (efectivo y depósitos bancarios). En cambio, la Reserva se ha centrado en los activos (comprar deuda).

3) El principal problema de Japón eran tasas reales demasiado altas como para estimular la economía. En Estados Unidos las tasas son bajas, pero la turbulencia en los mercados de crédito bloquea el acceso al financiamiento de empresas y hogares.

 

 

Las preguntas básicas

¿Qué es el relajamiento cuantitativo?


En tiempos normales, los bancos centrales regulan la cantidad de dinero en la economía alterando su precio a través de la tasa de interés –subiendo o bajando el costo de endeudarse–, lo que hace que la demanda aumente o disminuya. Pero una vez que llegan a cero las tasas ya no pueden bajar más, así que hay que usar otros medios para inyectar dinero a la economía. En un sistema financiero que funcionara sólo con billetes, eso significaría darle más velocidad a la imprenta. En el actual sistema basado en el crédito, hay que buscar vías para sacar los activos financieros menos líquidos y reemplazarlos con dinero: por ejemplo, la Fed podría comprar bonos del gobierno de largo plazo.

¿Cuál es el objetivo?

La meta es evitar la deflación, entendida como una caída en el nivel general de precios en un momento de debilidad económica. Si la tasa de referencia es cero, la caída en los precios hace subir las tasas reales, lo que afecta a empresas y consumidores endeudados. Esto, porque los salarios de los consumidores y los precios de bienes y servicios que venden las empresas en realidad caen, lo que hace más difícil el pago de sus préstamos. La inundación de dinero busca mantener alta la demanda y evitar que la deflación se arraigue.
¿Qué planea la Reserva Federal?

La Fed no ha dado detalles de sus planes ni anunciado metas específicas para la oferta monetaria: se ha limitado a decir que hará lo que sea necesario para poner más dinero en la economía. Ya está comprando activos de corto plazo emitidos por bancos y empresas y ha sugerido que podría comprar activos de más largo plazo, como bonos de las agencias hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, e incluso bonos del Tesoro.
¿Hay riesgos?

Por cierto. El banco central es un monopolio que puede crear dinero sin límite y puede inyectar cuanto dinero quiera por el tiempo que guste. No corre el riesgo de quedarse sin dinero, pero sí de que la situación se dé vuelta y los precios comiencen a subir de modo incontrolable. Y esto llegaría acompañado de un colapso de la moneda, como se vio en los casos de crisis cambiarias e hiperinflación que afectaron a los países latinoamericanos por décadas

 

 



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