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Artículo correspondiente al número 228 (16 al 29 de mayo de 2008)
Alfa remeció el mercado financiero local. Pocos se explican como esta exitosa corredora llegó a la situación de insolvencia y a las acusaciones que hoy enfrenta, incluso desde la misma Superintendencia de Valores. Sus controladores buscan cumplir con todos los compromisos, pero la solución no es simple. Por Lorena Rubio
A comienzos de mayo, Alejandro Contín Naranjo (64), dueño y fundador de la Corredora Alfa, condujo su Mercedes Benz, comprado hacía sólo un par de meses, hasta la distribuidora Kaufmann, entregó las llaves y volvió caminando hasta su oficina en Apoquindo.
Quizás una señal de que los tiempos no están para lujos. Las fallidas operaciones financieras, por un monto cercano a los 100 millones de dólares, que llevaron a su corredora de bolsa a la cesación de pagos, hacen necesarios un ajuste de cinturón y la búsqueda de nuevos recursos. Por ejemplo, la posible venta de las dos modernas plantas –en piso 4 y 10 del edifi cio– adquiridas el 2000, cuando Alfa dejó su tradicional oficina en el segundo piso de la Bolsa de Comercio e inició el proceso de expansión que la convirtió en la séptima operadora del mercado.
Ingrato y doloroso proceso que tiene a Contin en el centro de la noticia: un lugar que contrasta con su bajísimo perfil público (nunca ha dado entrevistas y no le gusta que le tomen fotos). Pero al mismo tiempo, una señal contundente de que el objetivo es responder a los acreedores, salir del trance y emprender nuevamente.
Lo cierto es que su aversión a los medios poco ha importado y en el mercado nadie habla de otra cosa. Tras su declaración de insolvencia, el 23 de abril, y la posterior intervención de la corredora por parte de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) y de la Bolsa de Comercio, las cosas se pusieron color de hormiga.
El pasado miércoles 7, tras rematarse en bolsa un 5,5% de las acciones de Provida –una parte del principal patrimonio de Alfa, que poseía hasta la fecha del remate el 9,8% de las acciones de la AFP– en 43 millones de dólares, los agentes de mercado comenzaron a sacar cuentas. Apuestan a que las deudas son mayores y temen que algunos acreedores de la banca se queden sin cobrar.
El resultado del remate no dejó contento a Contín. Cercanos a la familia se muestran extrañados “ante la rapidez de la liquidación del primer paquete de acciones de Provida, puesto que el convenio firmado pocos días antes de esa fecha con los corredores de bolsa y bancos involucrados establecía un plazo de 30 días renovables con el fin de buscar la mejor solución para todos los acreedores, plazo que se acortó súbitamente sin consultar a Alfa”.
Dicen que el “apuro” significó la desvalorización del paquete completo de acciones de Provida propiedad de Alfa, el cual –a su juicio– podría haber sido suficiente para cubrir la totalidad del pasivo.
Aunque es altamente improbable que los clientes de la firma pierdan sus títulos, la señal más evidente de que en Alfa hay más que problemas de “descalce” fue la ecisión de la SVS de denunciar ante el Ministerio Público la infracción del artículo 60, letra i de la Ley de Mercado de Valores. Ello signifi ca que la súper está acusando a Alfa de “utilizar indebidamente en beneficio propio o de terceros valores entregados en custodia”, como dice el artículo.