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Reportajes y Entrevistas
Tenemos la obligación de asegurar la gobernabilidad

Artículo correspondiente al número 203 (04 al 17 de may 2007)

Con una mirada autocrítica, Núñez manda mensajes a todos aquellos que se han salido de la fila: a la Alianza por oportunista, al gobierno por su actitud poco dialogante, a los dirigentes de la Concertación por su incapacidad, a Andrés Velasco por su lejanía de la política, a Carlos Ominami porque comete un error político apartándose del programa de Michelle Bachelet. Y reconoce que el liderazgo presidencial se ha debilitado, entre otras cosas porque el machismo ha vuelto al ataque.
Por Cony Stipicic H. Fotos, Enrique Stindt.

Senador Ricardo Núñez

Hay algo de desencanto en sus palabras, pero claramente éstas trasuntan sobre todo preocupación. Al senador Ricardo Núñez, uno de los históricos puros del socialismo chileno, le cuesta entender que mientras el país crece, baja la cesantía y hay recursos como nunca para hacer cosas, la Concertación esté enfrentando dificultades para gobernar.

Aunque considera que la Alianza es culpable de muchos males, no tiene tapujos en reconocer que hay cosas que andan mal, que la orquesta suena desafi nada y que la dirigencia de la Concertación no está dando el ancho.

Hace unas semanas, muchos consideraron que Núñez exageró cuando dijo que el rechazo al proyecto de depreciación acelerada fue más grave que la crisis del Transantiago. El está de acuerdo con que el plan de transportes ha herido como nunca antes el alma de los sectores más pobres, pero cree que esas difi cultades se podrán superar. En cambio, su diagnóstico del oficialismo es sombrío. Porque para salir del atolladero, dice, se requiere “un cuadro dirigente muy afi atado, con disposición de dar un vuelco, cuestión que no observo con el entusiasmo necesario.

Y supone también un gobierno con el cual el diálogo político sea tan fluido que, partidos y gobierno, puedan superar esta situación”.

-¿Qué le falta a la dirigencia?

-Yo creo que nos está faltando un discurso común y un diálogo más intenso.

-¿Están todos demasiado preocupados de sus públicos internos, de resolver sus propios problemas?

-Ese es un factor muy determinante.Los partidos han atravesado problemas muy complejos, pero lo que es más delicado es que los parlamentarios tengamos un diálogo tan poco fluido entre osotros. Eso no ocurrió en el pasado. Pareciera que mientras más nos acercamos a las elecciones parlamentarias, más nerviosos nos ponemos y más tendemos a mirarnos el ombligo que a mirar el conjunto de temas que importan.

-¿Cómo ve en ese escenario a Camilo Escalona, que a ratos pareciera estar un poco solo tratando de ordenar la casa?

-Camilo cuenta con el apoyo de mucha gente, entre ellos el mío. Yo no he escatimado esfuerzos por respaldar su política. Le critico solo el hecho de que haya hecho la poco feliz comparación entre Ominami y Altamirano. No me gustó porque creo que son dos personalidades muy diferentes y dos contextos distintos. Al mismo tiempo, creo que Carlos tiene derecho a poner por sobre ualquier consideración sus principios, que uno puede compartir o no. El error político que comete Ominami es que en un sistema político como el que tenemos, donde el presidencialismo es esencial, el principio de lealtad tiene tanto valor como aquellos que decimos sustentar.

-¿Qué cree usted que busca Ominami? Dijo que la batalla por la depreciación acelerada es la primera de muchas.

-No tengo muy claro qué es lo que busca, porque si quiere encontrar un camino para afi anzar su postura senatorial en la Quinta Región, generar batallas que puedan afectar a la Concertación y al gobierno de Michelle Bachelet, no es lo mejor.

GOBERNABILIDAD AMENAZADA

-¿Qué pasa con el gobierno? ¿Usted cree, como muchos en la Concertación, que hay problemas de conducción?

-En un sistema institucional como el nuestro, el papel que juega la presidencia es esencial. Es la directora de orquesta. Pero las orquestas funcionan bien cuando tienen primeros violines buenos. Y creo también que hombres como José Antonio Viera-Gallo pueden jugar un rol muy importante tanto en la asesoría como en la armonía, para que podamos escuchar una sola conducción, una sola orientación del gobierno.

-En un primer momento se supuso que Viera-Gallo llegaba a eso. Le resultó con la designación del contralor, pero rápidamente todo se desordenó de nuevo.

-El grado de pérdida de afecto, de visión conjunta, de compartir objetivos comunes, se ha ido debilitando en la Concertación y eso hace que personas tan talentosas como Viera-Gallo encuentren obstáculos insalvables. Sin embargo, conociéndolo, sabiendo de su enorme talento, sé perfectamente que puede convertirse en una figura esencial.

-¿Usted cree que efectivamente se está haciendo difícil gobernar, como dijo Escalona? Una de las grandes fortalezas de la Concertación ha sido justamente garantizar gobernabilidad.

-La gobernabilidad de Chile la hemos asegurado y tenemos la obligación de demostrar que podemos seguir asegurándola para el futuro de este país.

-¿Es más difícil administrar la abundancia que la escasez?

-Parece que es más difícil, y hay varios tratados que señalan que en los países, cuando están en proceso de crecimiento, es cuando más se alteran los nervios. Chile está necesitando una tortilla de valium muy grande para que volvamos a ponernos racionales. Porque es curioso que se haga más difícil gobernar en un momento en que tenemos expectativas de crecimiento económico como las que no teníamos hace mucho tiempo. El país puede crecer este año a un nivel cercano al 6%, hemos disminuido notablemente la cesantía, los focos confl ictivos en el ámbito económico son pocos y, sin embargo, estamos gobernando con mayores difi cultades. Tengo la impresión de que la oposición está jugando con fuego: la derecha tomó la decisión de hacer racasar el gobierno de Michelle Bachelet, y no está tomando en consideración los intereses del país. El fracaso del gobierno no es de la Concertación, es un fracaso de Chile, y genera una situación de crispamiento político que espero que no reproduzca escenarios del pasado.

-Pero políticamente puede resultar comprensible que la Alianza decida no seguir “prestándole ropa” a la Concertación.

-La Alianza dice prestarle ropa al gobierno porque le conviene a ella misma y, segundo, le importa al país, de modo que yo no veo ninguna generosidad. Además, tomaron la decisión errada de creer que la única alternativa que tienen para llegar a La Moneda es haciendo casi imposible la convivencia política entre las fuerzas sustantivas del país. Así, no solo se van a encontrar generando condiciones adversas en el mundo empresarial, sino también en el conjunto de las condiciones que son determinantes para el desarrollo político, económico y social. Esto les puede signifi car difi cultades si quieren llegar a La Moneda.

-Hemos escuchado muchas veces que la Concertación atraviesa por su peor crisis. ¿Qué hay distinto ahora?

-No sé si es la peor crisis, pero tiene una dimensión bastante más delicada que las anteriores. Primero, porque gobernar 17 años no es fácil. Segundo, porque los partidos tienden a agotarse y los nuestros no se han renovado con la intensidad requerida. Y una tercera razón que afecta a la Concertación es que ha ido perdiendo proyecto político y, en ese sentido, comparto plenamente la idea de Eduardo Frei de convocarnos para un nuevo pacto económico social, que efectivamente reponga a la Concertación como un proyecto de futuro, más allá de que –por cierto– en este período hay que cumplir con el proyecto que le prometimos al país a través de Michelle Bachelet. Pero ha llegado el momento de que la Concertación haga un análisis muy crítico de sí misma y se reponga como la única fuerza dirigente y progresista que está en condiciones de provocar los cambios democráticos que Chile todavía requiere. Si eso es así, si hay un conjunto mayor de voluntades que las que tenemos actualmente, podemos salir de esta situación.

-¿Y usted cree que eso pasa por las ideas o por las personas?

-Pasa por las ideas y por cierto que también pasa por las conductas de las personas. Pasa porque no tengamos más situaciones como las de EFE o Chiledeportes, eso destroza el sentido moral de nuestra existencia. Y pasa porque no sigamos temiendo a las personas que puedan jugar un rol importante, independientemente de la edad que tengan. Hubo un momento en que esta idea del recambio estuvo asociada a que había que tirar a la basura a una generación, y eso ha sido un gravísimo error.



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Comentarios

1 Comentarios

Sergio Sifon:

Publicado Jueves 5 de Junio, 2008 - 19:18 hrs

Pienso que la política y el periodismo están casi igualmente desgastados, con la gran diferencia de que la política y en especial los políticos, además se han corrompido. Siempre los mismos artículos sobre los mismos personajes, carentes de ideas, creyendo que los ciudadanos les compramos las sandeces que dicen y que creen que por autocriticarse se valoran. 
Creo que en parte la decadencia se debe a que el peridismo le da la importancia que no tiene a estos señores, que lo único que hacen es servirse de todos nosotros. Son persona que no tienen consistencia, principios ni compromisos, salvo cuando se trata de defenderse entre ellos mismos.

 

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