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Artículo correspondiente al número 203 (04 al 17 de may 2007)
-Una de las propuestas de la presidenta eran las caras nuevas, también el gobierno ciudadano y un nuevo estilo de liderazgo. ¿Qué queda de esas promesas? Ahora inclusive ella se ha expuesto que la manden a “la punta del cerro”.
-Bueno, ese episodio de Aisén es tremendamente preocupante, no por la insolencia de que hizo gala el alcalde, sino por el hecho de que hay personas que están dispuestas a denostar la figura de la presidenta que, por lo demás, más allá de que pertenezca a tal o cual coalición, en ella se fundan los valores esenciales de la patria, así que cuando se denosta a Michelle Bachelet se está infringiendo una grave herida al alma nacional. Ojalá que los alcaldes de mañana no caigan en el mismo error de este personaje.
-¿Ese episodio no le habla de una cierta fragilidad en el liderazgo de la presidenta?
-Eso habla de que hay situaciones que no han sido enfrentadas bien y que es necesario reforzar los liderazgos que poseemos. Yo estoy convencido que Michelle Bachelet tiene fuerza y liderazgo suficiente, que está en condiciones de representar adecuadamente los valores de nuestro país y los intereses de la Concertación.
Es necesario reforzar su liderazgo y creo que eso no es un tema de carácter, lo es también del conjunto de quienes la apoyamos, porque si estamos votando en contra de sus proyectos, ella con justa razón puede no sentirse sufi cientemente acompañada.
-Apelando al sociólogo, ¿cuánto cree usted que puede haber de género en todo esto?
-Creo que efectivamente hay un asunto de género, un tema machista y cultural. A las mujeres se les puede pegar, como lo hacen muchos chilenos que viven todavía en las cavernas. A las mujeres se les puede denostar, se les grita por la espalda. Creo que hay un factor cultural que está saliendo por los poros de la sociedad chilena. Hacemos de ese machismo una falsa creencia de que las mujeres no pueden asumir responsabilidades como las que hoy cumple Michelle Bachelet.
-Usted es de los que apostó tempranamente por ella como candidata en el PS…
-Sí, no tomé el volante pero puedo decir que iba en el mismo carro de todos aquellos que pensamos que Michelle, y no nos hemos equivocado, puede representar un nuevo momento en la política progresista del país.
-Y mirando en retrospectiva, ¿cree realmente que estaban las condiciones dadas para un liderazgo como el de ella?
-Sí, y lo demostró. La mujer chilena por primera vez votó por alguien de izquierda, vivió un salto cualitativo y yo creo que ahora se encuentra anonadada. Entre las mujeres de nuestro país, más allá de la militancia que puedan tener, hay una suerte de perplejidad. Muchas de ellas sienten que nuevamente estamos volviendo a los terrenos de una cultura machista, que en política es altamente nefasta. Sin embargo, tengo también la más absoluta certeza de que Michelle Bachelet va a salir bien de esta situación y que va a demostrar que la mujer chilena está preparada de conducir adecuadamente los asuntos públicos. No va a ser fácil, pero creo que todos tenemos que ayudarla.
-¿Y no cree que el Transantiago está alejando más a ese público, especialmente en los sectores populares? Nunca antes la Concertación lo había agredido así.
-Por cierto, la crisis del Transantiago es muy profunda, sobre todo porque evidenció que con las políticas públicas no se puede improvisar. Segundo, nos puso ante la evidencia de una cierta lenidad sobre determinados personajes que tenían la responsabilidad de hacer las cosas bien; tercero, creímos que estábamos maduros como para provocar un cambio abismal del transporte urbano metropolitano. Pero, a pesar de esos errores que han afectado a los sectores más humildes, creo que el ministro René Cortázar está en condiciones de implementar políticas que dentro de los próximos meses van a mostrar su eficacia.
-¿Cuáles son los fantasmas que visualiza hoy? El senador Escalona nombró a Carlos Altamirano, pero también ha estado dando vuelta la idea de no llegar al 2010, a raíz de una frase que la propia presidenta lanzó, cuando dijo que esa era la fecha de término “y nunca antes”.
-Hay varios fantasmas. El primero es la actitud de la derecha. Hay personas ahí que quieren a toda costa y contra cualquier circunstancia hacer fracasar al gobierno de Michelle Bachelet, eso me preocupa. Veo fantasmas en aquellos sectores que todavía creen que en política, mientras más violencia haya, más ganancia pueden obtener. En lo de Aisén, por ejemplo, si los socialistas de la zona se agarran a combos con el alcalde, habríamos tenido una batalla campal. En segundo lugar, tengo el temor de que la Iglesia exacerbe sus críticas en relación a la píldora del día después, el aborto terapéutico o la ley general de educación.
Otro temor proviene de los ultra izquierdistas que están por la violencia. Todos estos son fantasmas que pueden terminar por afectar el crecimiento y el desarrollo económico de Chile.
-Que la presidenta haya puesto el tema del término de su mandato, ¿no le habla a usted de un cierto estado de angustia o de desencanto en ella?
-Ella es una persona tremendamente sensible. Eso es parte de sus virtudes. Probablemente le afectó lo ocurrido en Puerto Aisén.
-¿Es para usted un problema Andrés Velasco?
-No, no es problema, aunque de repente lo es un poco la lejanía con que mira la política, que es una dimensión absolutamente legítima y quien no la tome en consideración en el momento de implementar proyectos que puedan tener bases estrictamente técnicas, comete un grave error. En general, los asuntos públicos siempre tienen la doble dimensión de lo técnico y lo político, y cuando la dimensión política falla, normalmente el proyecto puede no materializarse. La política requiere de tanta rigurosidad como determinadas dimensiones técnicas de las cosas.
-¿Por el bienestar de la Concertación, usted cree que la siguiente candidatura presidencial debe imponerse nuevamente por las encuestas, como pasó con Bachelet, o a lo mejor es el momento de retomar decisiones de cúpula?
-Si el objetivo es cuidar la Concertación, si ésta sigue siendo garantía de gobernabilidad para el país, si es el lugar donde podemos expresar libremente nuestras ideas a condición de que respetemos los objetivos fundamentales, siento que las encuestas no pueden ser el único camino, y tendremos que encontrar otro lo sufi cientemente transparente para que el que sea elegido candidato tenga el respaldo del cien por ciento de las fuerzas políticas y sociales que respaldan la Concertación. Los próximos eventos van a requerir mucha sabiduría política, y espero que ésta llegue a los dirigentes que tienen esa responsabilidad.
-¿Usted por qué se inclina? Porque si fuera por las encuestas el candidato debiera salir de entre Lagos e Insulza, pero si fuera por acuerdo de cúpulas, podría primar la idea de que sea un DC, para privilegiar la unidad.
-Si ese fuera el camino, la DC tiene muy buenas opciones y dos buenos candidatos: Frei y Alvear. Si quisiéramos abrirnos y atraer a sectores que la DC no necesariamente convoca, por cierto la opción es Lagos o Insulza. Creo que la sabiduría va a pasar justamente por sopesar esos factores y tener en cuenta los grados de deterioro o de avance que hayamos alcanzado. Tendremos que tomarle la temperatura de manera objetiva a la sociedad chilena y no dejarnos llevar ni por la pasión ni por el voluntarismo.
-Que fue en parte lo que pasó con Michelle Bachelet…
-Que fue un poco lo que pasó cuando nos entusiasmamos, incluso nosotros los viejos militantes, con la idea de que los partidos podían no tener un rol muy significativo en el desarrollo de la campaña y del gobierno de Michelle Bachelet, y en eso puede que nos hayamos equivocado. Creo que ahora lo importante es que los partidos retomen adecuadamente el rol que les corresponde en los asuntos públicos del país.
Senador por Atacama, Ricardo Núñez enfrenta con libro en mano, escrito por él, el tema de la regionalización:
“Hay un resentimiento histórico que viene del siglo XIX, cuando Valparaíso, Concepción e incluso Copiapó crecían tanto como Santiago. Es un resentimiento que no ha desaparecido y, por el contrario, se ha acentuado. ¿Cuáles son las soluciones? Chile requiere crecientemente de regiones verdaderamente autónomas, esto no significa que nos vayamos a un país federal pero sí a uno donde las regiones tengan la responsabilidad cierta de tomar en sus manos su propio destino. Y eso signifi ca que debe haber regiones donde todas las autoridades sean elegidas por el pueblo; regiones donde se puedan aplicar impuestos distintos a los del resto; regiones donde un porcentaje determinado quede en favor de la zona por la actividad productiva que tenga, como el royalty por el cual luchamos tanto para las zonas mineras del país; regiones donde se vaya generando una suerte de clase política y profesional sufi cientemente sólida y capaz de llevar sus problemas; regiones que adquieran su propia identidad cultural; regiones donde haya universidades que efectivamente valgan por sus potencialidades culturales. Tenemos que avanzar hacia un estado nacional de regiones autónomas”.