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Artículo correspondiente al número 242 (28 de noviembre al 11 de diciembre de 2008)
Karen Molina, del ministerio de Relaciones Exteriores, explica que esa cartera y las embajadas están trabajando para aumentar los convenios, y anticipa que se firmarán otros con California y Singapur.
Estos acuerdos no garantizan el cupo sino que permiten que los planteles revisen los antecedentes y estén dispuestos a recibir alumnos chilenos, siempre que cumplan con sus requisitos, explica la directora
de Conicyt.
Una interrogante clave: ¿es realmente necesario este aumento sustantivo en la cantidad de doctorados chilenos? Las estadísticas hasta ahora avalan al gobierno. Chile tiene hoy 15 doctores por cada millón de habitantes. Brasil exhibe 48. Y la OCDE, hacia donde está puesta la mirada del país, tiene 178 por cada millón de habitantes. Pero algunos especialistas recalcan que los números por sí solos no son el único indicador a considerar, porque también deben tomarse en cuenta factores como la estructura productiva y el nivel de desarrollo económico.
El análisis oficial es optimista. No hay riesgo de saturación porque se está reduciendo una brecha, a lo que se agrega que con el incentivo tributario a la inversión en investigación y desarrollo –promulgado este año– se estimulan las contrataciones en los centros que las empresas apoyen. Por ello, a nivel gubernamental se habla de una política “equilibrada” porque a la inversión en capital humano se agrega el fortalecimiento de los proyectos de formación de la educación superior.
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| María Inés Susperreguy en la Universidad de Michigan. Becaria Fullbright | |
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| Alejandro Herrera, becario Fullbright, Universidad de Stanford, EE.UU | Claudia Benavente, becaria en la Universidad de Arizona. |
La duda, para el investigador Pablo Eguiguren, es si el desarrollo económico va a llegar porque hay más personas con doctorados, o si la economía va a demandar a esos doctores. “Soy de la idea de que la economía, a medida que va creciendo, va a ir demandando capital humano más especializado. En el área de los salmones, por ejemplo, hay investigación especializada que la está haciendo la empresa privada, porque es parte de su negocio”, sostiene.
Joaquín Cardúa cree que la gente que se envía a capacitarse al exterior debe estar inserta en un lugar de trabajo, sea universidad, empresa o institución pública. De lo contrario puede suceder que retorne con su doctorado y no encuentre cómo insertarse en el mercado laboral.
| La exclusión de los MBA |
La rentabilidad de los MBA fue la razón que el consejo de ministros consideró al dejarlos fuera del sistema de apoyo estatal, decisión que ha dado pie a una prolongada polémica, al igual que la marginación de los LLM para abogados. El secretario ejecutivo del programa argumenta que la opción fue privilegiar los postgrados de alta rentabilidad social, ya que los con rentabilidad privada alta pueden acceder a créditos para su financiamiento, con cargo a los mayores ingresos futuros. Esto no significa que se crea que no son importantes, expone, pero se tiene la convicción de que su rentabilidad asegura que muchos quieran estudiar un MBA. Los LLM están todos incluidos, salvo los corporativos (vinculados a temas empresariales), por la misma razón anterior. Expertos como Pablo Eguiguren cuestionan “por qué financiar a una persona que va a hacer un magíster en ingeniería y no a una que quiere hacer un MBA si la rentabilidad va a ser la misma”. En su opinión, un MBA generará valor agregado donde esté, ya sea en una empresa o en el sector público. |
| Hacia una sociedad del conocimiento |
| Mónica Jiménez de la Jara Ministra de Educación |
Los desafíos que tenemos como país respecto al desarrollo económico, social y cultural pasan también por la capacitación de nuestro capital humano. Académicos, profesionales y técnicos; hombres y mujeres que no sólo sean capaces de formarse como sujetos productivos, sino también de generar, innovar y transmitir esa información que lleve a nuestro país a insertarse en la sociedad del conocimiento.En respuesta a la necesidad de perfeccionamientos de excelencia se ha creado el Sistema Bicentenario Becas Chile, con el cual se busca aumentar las oportunidades de estudios y perfeccionamiento en el exterior, una política y mirada de país comprometida por la presidenta Bachalet en su discurso del 21 de mayo. Durante este año serán cerca de mil los beneficiarios, para aumentar a dos mil 500 el próximo y llegar a tres mil 300 en 2010. De esta forma estamos abriendo las puertas de ingreso a varios países para que nuestros profesionales se especialicen en instituciones académicas de excelencia, se relacionen con el conocimiento avanzado y se inserten en redes internacionales, experiencias que luego serán replicadas en nuestras aulas, empresas, organizaciones: en nuestra comunidad. Hoy es casi impensable imaginar un país avanzado, con políticas integradoras, con un proyecto de futuro sustentable, con una sociedad participativa, si no estamos capacitados y educados para enfrentar las nuevas tendencias producto de la modernización. El país necesita la inteligencia de todos. Este es un gran desafío, en cuanto a su aporte a la equidad, ya que se incentiva el acceso de técnicos de nivel superior, personas con discapacidad, integrantes de pueblos indígenas y de quienes viven en regiones; como también para sumar a la sociedad del conocimiento a los estudiantes de postgrado, técnicos de nivel superior y profesionales provenientes de sectores de bajos ingresos, pero de altas capacidades; y ver cómo, de esta manera, podemos ir acortando las brechas sociales. Estamos trabajando con una mirada a largo plazo, de la cual todos somos parte y responsables. Cumplamos el anhelo de un país con conocimiento, innovación tecnológica y equidad social. |
| Capital humano, un desafío enorme |
| Harald Beyer Investigador CEP |
El Sistema Bicentenario de Becas ha sido objeto de cuestionamientos que no están a la altura de la importancia de la iniciativa.En formación de capital humano nuestro país tiene desafíos enormes. Si se quiere explicar las diferencias en el producto por trabajador chileno con el de los países más ricos, sólo un 40 por ciento del mismo puede atribuirse a capital físico o escolaridad. El resto se explica por diferencias en capital humano y productividad, variables íntimamente ligadas. Hay tecnologías que no podemos incorporar a los procesos productivos porque nos falta capital humano. Incrementarlo supone elevar las capacidades de las instituciones educacionales. Si queremos sostener la masificación de la educación superior debemos preparar más y mejor a los formadores y la vía más efectiva es mediante estudios como lo que financia este programa. En el país hay buenos postgrados que no deberían ser discriminados económicamente, pero dejemos que las personan elijan. Nuestras universidades, aunque les cueste reconocerlo, están alejadas de los mejores lugares en los principales rankings internacionales. Quizás debería simplificarse el proceso de postulación. Con la información disponible no parece tan difícil seleccionar a las 80 ó 100 instituciones en el mundo en las mejores disciplinas. Bastaría con una aceptación a alguna para que los postulantes tuvieran el derecho de acceder al programa. Habría que adoptar los resguardos para el retorno. El criterio, en términos de instituciones a las que se puede postular, puede hacerse más o menos exigente pero una vez que se adopta es discutible que deban financiarse estudios en instituciones no clasificadas de esta manera. Si éstas no son de mucha calidad se estaría financiando el consumo de los beneficiarios antes que la inversión para el país. Siempre puede haber excepciones, pero criterios generales como éstos son, a la larga, superiores a otros esquemas. Seguramente van a existir en los inicios algunos problemas de una iniciativa que está en rodaje, pero no dudo que es un aporte para la formación de capital humano, una necesidad que el país no puede seguir postergando y, por lo tanto, no corresponde más que celebrarla. |