Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistasarrow Tecnócratas en apuros

Herramientas

Reportajes y Entrevistas
Tecnócratas en apuros

Artículo correspondiente al número 220 (28 de dic del 2007 al 24 de ene 2008)



Mena se identifica plenamente con el concepto de técnico concertacionista. Asegura que en los 90, después de un período de transición democrática, se necesitaba a profesionales competentes que se hicieran cargo de la gran cantidad de empresas que estaban en manos del Estado. “En ese tiempo no había demasiados expertos en temas como la banca, por ejemplo, sobre todo a nivel gerencial”, recuerda. Menciona su caso y el de Máximo Pacheco, quien llegó a Codelco desde el hoy desaparecido Banco de Talca. La otra vertiente de la que se nutrió el grupo de los actuales tecnócratas del oficialismo, agrega Mena, fue el mundo académico, “quienes con el tiempo se fueron especializando”. Como ejemplo de este tipo de tecnócrata menciona al actual vicepresidente de BancoEstado, Jorge Marshall.

Rosenblut también tiene una explicación para lo que está ocurriendo. Según el ex subsecretario de Telecomunicaciones y de la Presidencia de Frei, el actual desamparo de los técnicos de la Concertación tiene que ver con la falta de respaldo político-institucional, algo que sí existía en la década de los 90. “Para hacer una buena gestión es absolutamente necesario tener el respaldo político y contar con la libertad de acción necesaria”, acota. Algo en lo que también está de acuerdo Daniel Fernández, quien ejemplifica con su propia historia como gerente general de Enap, en el gobierno de Lagos. “Siento que tuve la libertad y el respaldo de la administración Lagos para emprender las reformas que eran necesarias para consolidar a esta empresa en Chile y en los mercados internacionales”, sostiene el director ejecutivo de TVN.

También hay personalidades del ámbito político que defienden a los tecnócratas del oficialismo. Para el gerente Pro Inversión del actual gobierno, Carlos Mladinic (DC), hay algunos cargos ejecutivos en las empresas públicas que no funcionan coordinadamente con sus directorios “y eso quita libertad de acción”. Para Mladinic, el mejor ejemplo es Codelco, compañía a la que define como una verdadera “camisa de fuerza” en términos de su estructura.

 

 

 

 

De vuelta al equilibrio

 

 

 

¿Cómo se llegó al punto en el que los que eran considerados verdaderos “elegidos”, hoy están en el ojo de las críticas de buena parte del oficialismo? El director de Codelco –entre otras empresas– Nicolás Majluf, afirma que las condiciones sociales de este momento son diametralmente opuestas a las de los 90.

Según el académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la UC, durante la década pasada existía un “acuerdo social más definido en torno a determinadas tareas y no existía el clima de efervescencia de hoy”. Añade que el actual crispamiento de la actividad política hace más difícil que los tecnócratas puedan hacer sus tareas sin interferencias. Por ello, plantea la necesidad de recuperar los equilibrios entre técnicos y políticos para encontrar soluciones consensuadas a los problemas económicos y sociales.

 

 

 

Los principales técnicos de la Concertación reconocen como su mentor al ex secretario general de la Presidencia (1990-1994) y ex senador, Edgardo Boeninger (DC). El es, para muchos, la mezcla perfecta entre técnocrata y político

 

 

 

Para Javier Couso, parte importante de la desconfianza hacia los tecnócratas que se vive en la actualidad es responsabilidad de ellos mismos. “La tecnocracia entró en crisis en Chile, al menos en la versión exagerada que predominó desde mediados de los noventa hasta 2005. Me refiero al tipo de tecnocracia que tendía a monopolizar las discusiones sobre políticas públicas”, señala.

De hecho, añade el académico, es una tendencia mundial que la población desconfíe de los técnicos cuando ellos exceden su órbita natural de competencia, lo que expresa en el refrán anglosajón que dice: “La economía es demasiado importante para dejársela sólo a los economistas”.

Según el académico de la UDP, las cosas deberían equilibrarse cuando las fuerzas políticas se ordenen y las cosas vuelvan a su cauce natural. Ello por cuanto, tarde o temprano, la clase dirigente debe entender que no se pueden dejar todas las decisiones a los políticos –y tampoco a los técnicos– sino que debe ser una fórmula equilibrada.

Carlos Mladinic es de la misma tesis. En su opinión, “hay que dejar de seguir viendo a las personas como si estuvieran partidas por la mitad: los técnicos de la Concertación son expertos en algo, pero todos tienen sensibilidad política”. Para él, hay personas como el canciller Alejandro Foxley que encarnan esa doble condición: “nadie puede dudar de sus méritos técnicos, pero él también fue presidente de la DC”, acota.

 

 

 

¿Hay recambio?

 

 

 

Un punto que inquieta a reconocidos técnicos oficialistas es la falta de una generación de recambio, que ocupe, en caso de un hipotético nuevo gobierno de la Concertación, los espacios dejados por los actuales tecnócratas, aunque varios de ellos son relativamente jóvenes.

Los tecnócratas “históricos” no ven un espacio –como lo fue la SegPres de Boeninger o el Ministerio de Hacienda de Foxley– que sirva de semillero para formar a nuevos técnicos y gestores. Lo que sí aprecian es una nueva generación de economistas que serán el sustento ideológico en caso de una nueva administración y que se está formando en think tanks, como Expansiva o en las distintas gerencias del Banco Central.

Mladinic discrepa de esta postura y asegura que la mejor prueba en contrario es la carrera que ha hecho el ex coordinador de asesores de Hacienda y actual ministro de Energía, Marcelo Tokman (PPD). “El es un técnico que fue adquiriendo expertise en sus negociaciones con el Parlamento y se convirtió en ministro”, afirma el gerente Pro Inversión de Bachelet.

 

 

 

ARELLANO, EN EL MEDIO DE LA TORMENTA




No ha sido fácil la gestión de José Pablo Arellano como presidente ejecutivo de Codelco. De todos los denominados técnicos del oficialismo, con la excepción de su amigo y correligionario, René Cortázar –el que, al parecer, está capeando la parte más complicada del “temporal” Transantiago–, Arellano es quien más contingencias ha enfrentado desde su aterrizaje en las oficinas centrales de la minera estatal, en pleno corazón de Santiago. Ello en un escenario de altos precios del cobre.

Su primer impasse fue el derrame en el tranque de relaves Carén de El Teniente, ocurrido sólo un par de días después de que asumiera como máximo ejecutivo de la cuprífera. En julio del año pasado –a sólo cuatro meses de haber llegado a la presidencia– se produjo un derrumbe en Chuquicamata que gatilló una importante caída de la producción. Después vendrían una serie de negociaciones colectivas con las divisiones de la estatal, la más compleja de las cuales fue con los trabajadores de Codelco Norte.

Sigamos. En julio y agosto de este año debió enfrentar las protestas de los subcontratistas de la minera –sin duda la situación más difícil de su administración– que incluyó quemas de camiones y detenidos, y que derivó en una abierta disputa con la Dirección del Trabajo que ya llegó a la justicia. Todo en medio de un escenario de cuestionamientos por el incremento en los costos de la estatal y una serie de comisiones investigadoras que lo tienen en el Congreso de Valparaíso más de lo que quisiera. De hecho, a Capital comentó la frase dicha por uno de sus ejecutivos: “producimos cobre en los ratos libres”.

¿Cuánto hay de contingencias esperadas y cuánto de défi cit en el manejo político? De partida, a Arellano le disgusta la diferenciación entre tecnócratas y no tecnócratas. Según él, ha habido ministros muy exitosos desde el punto de vista técnico que provenían del ámbito político, así como personas de gran capacidad técnica que ejercen responsabilidades eminentemente políticas. “En realidad, en la gestión pública moderna se necesita combinar ambas capacidades para tener éxito”, sostiene.

En segundo lugar, este doctor en Economía de Harvard defiende los logros de su gestión y asegura que no ha sentido “falta de respaldo” en ningún minuto. Punto que es avalado por el apoyo que dio la presidenta Bachelet a la decisión de Codelco de impugnar en los tribunales un dictamen que obliga a la firma a contratar cerca de 5.000 trabajadores externos.

Sin embargo, hay voces en la Concertación que han criticado a la empresa por lo que califican como “un feudo de la DC” y que algunos de sus máximos ejecutivos no provengan del mundo minero. Nicolás Majluf, miembro del directorio de la estatal, asegura que “no es fácil dirigir Codelco: hay que manejar un complejo frente interno y además mantener los nexos políticos en el exterior”.

¿Cuáles son sus principales logros, según el propio Arellano? Obtener excedentes históricos, haber focalizado el plan de inversiones y tener presupuestados proyectos millonarios que alcanzarán “sumas históricas” para la minera. Y, algo especialmente relevante para él, modernizar los estándares de gestión. Habrá que ver si el chico maravilla de los 90 sale airoso de su prueba más difícil.

 

 

 



Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

1 Comentarios

Leandro Ramos :

URL www.syntekglobal.com Publicado Martes 4 de Enero, 2011 - 18:00 hrs

Sólo quiero hacer una denuncia, ya que hice pruebas de rendimiento en el Transantiago y dio como resultado un rendimiento del 3% de 2500.000 l = 400 millones de ahorro al año en una sola empresa, pero a la hora de comprar buscaron una escusa que nunca entendí y tampoco le interesó al Ministerio de Transporte, según reunión sostenido con un representante. 
 
¿Porque no les interesa ahorrar?

 
IAB ChileCertifica.com