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Sustentabilidad urbi et orbi

Artículo correspondiente al número 281 (29 de julio al 15 de agosto de 2010)

 

Crear ciudades bajas en carbono no es ciencia ficción. Y aunque tampoco se trata de instalar placas solares por todas partes o de reutilizar todo lo que consumimos, no hay tiempo que perder para fomentar hábitos y crear incentivos (y desincentivos) que nos lleven a un hábitat más sostenible. Ideas hay por montones y en Capital recogimos algunas de ellas. Por Paula Vargas.

 

Las Zanahorias


Eximir del pago de contribuciones


En el caso de las viviendas y edificios de oficinas, la idea es que se exima de pago a todos los inmuebles certificados LEED, que es la norma bajo la cual se construyen edificios sustentables. Pero no sólo eso. También se aspira a que este beneficio se extienda a las viviendas que separan sus residuos y los llevan regularmente a los centros de acopio municipales, del tipo Punto Limpio, en Vitacura. Eso, al menos, es lo que sugiere el ex presidente de Metro y actual director de la consultora Sustentable, Clemente Pérez.


Incentivos tributarios


Aunque en Chile ya se están aplicando medidas de este tipo con el beneficio tributario para las empresas constructoras que instalan calentadores solares en las viviendas nuevas de hasta 2.000 UF, los expertos piden que el beneficio se amplíe a viviendas de hasta 4.000 UF. Aunque de nada sirven las ideas si no se comunican, la ex directora del Programa País de Eficiencia Energética (PPEE), Nicola Borregaard, señala que si queremos escalar esta iniciativa se deben dar a conocer estas acciones. “Hace varios años comencé a usar este sistema de calentadores en mi casa, generando un doble beneficio. Por un lado, hay un ahorro efectivo a fin de mes en la cuenta de gas y, por otro, la satisfacción de saber que estás contribuyendo con un granito de arena al medio ambiente. Transmitir estas experiencias tiene un efecto multiplicador”, asegura.


Subsidio térmico y líneas de financiamiento para tecnologías verdes


En la misma línea anterior, los expertos coinciden en la necesidad de generar un subsidio para la instalación de termopaneles o revestimientos térmicos en puertas y ventanas. Una iniciativa piloto se dio el año pasado en Temuco, donde se extendió el beneficio a viviendas sociales. ¿El objetivo? Reducir la pérdida de calor en los hogares, bajar el gasto en calefacción y desincentivar el uso de la leña, una de las principales fuentes contaminantes en esa zona. Según el socio de Suntentak y ex director del PPEE Alejandro Donoso, debe ampliar este tipo de iniciativas hacia otras zonas y a viviendas de clase media. “En ese caso, la fórmula tal vez no sea un subsidio, pero sí la creación de líneas de crédito especiales para la instalación de termopaneles o de tecnologías verdes”, diagnostica.


Subsidios a la renovación de edificios antiguos


En materia de vivienda hay mucho por hacer. En eso coinciden los expertos urbanistas Alejandro Gutiérrez, de Arup, y Eduardo Berlín, de Berlín & Asociados. Aunque no viven en Chile, sí están al tanto de lo que pasa en el país y no pierden oportunidad para sugerir ideas de sustentabilidad urbana. Son de los que abogan por una ciudad más integrada y por la densificación responsable. Una de sus banderas de lucha es la creación de incentivos, o de algún tipo de subsidio, para la renovación de edificios antiguos en zonas poco densificadas, ya que a su juicio no hay razón para crecer hacia la periferia. “Si vives y trabajas cerca, usas menos el auto, contaminas menos y además ahorras”, dice Berlín. Pero un simple subsidio no es la panacea, acota Gutiérrez, quien añade que hay pensar también en soluciones eficientes a temas como la infraestructura y el transporte, para que la gente sienta estímulos reales para bajarse del auto y dejar de crear ciudades dormitorios, completamente dependientes de Santiago, donde se incrementan los tiempos de viaje y se desmejora la calidad de vida.


Facilitar la renovación del transporte de carga


Actualmente en Chile más de 10 mil camiones que circulan por sus calles y carreteras tienen sobre 25 años y aunque hace un par de años hubo incentivos para chatarrizar los vehículos antiguos, otorgando entre 8 y 10 millones de pesos para ese fin, la iniciativa sólo abarcó a 500 camiones. Por ello, según Alejandro Donoso, se debería aplicar un instrumento similar, pero que abarque a todo el parque antiguo, que es el que no sólo contamina más, sino que además es tremendamente ineficiente, dado su consumo de combustible por kilómetro recorrido.


Autos verdes sin restricción


Tal como señala el ex gerente del Aire y actual académico de la Universidad Andrés Bello, Marcelo Mena, hoy no existe ninguna ventaja para que transiten autos híbridos o eléctricos por nuestras vías. A su juicio, debiera existir un incentivo claro como, por ejemplo que se les exima de la restricción vehicular a todo evento. “Eso, siempre que se aplique la norma de emisiones. De ser así serían mucho más los días del año en que habría restricción a autos catalíticos, lo que haría de éste un incentivo real para esos vehículos”, propone.


Ciclovías "de verdad"


El clamor de todos los consultados por Capital apunta a la creación de ciclovías funcionales; es decir, que a través de ellas las personas puedan trasladarse a los centros de trabajo y comercio en forma exclusiva. “Hay que preocuparse de hacer ciclovías por las que la gente quiera moverse. En Santiago las que existen sólo son recreacionales, y lo que hace falta son sistemas de información eficientes, saber por dónde pasan las ciclovías, hasta dónde llegan, que existan estacionamientos, en fin… Sin duda todo eso sería un estímulo para que la gente se bajara del auto y, por qué no, de los buses”, asegura el consultor ambiental Mauricio Osses.


Subsidio al diagnóstico energético


En este punto no estamos tan mal. Hoy Corfo entrega un subsidio que cubre hasta el 70% de consultorías –con un tope de 6 millones de pesos– para que empresas productivas realicen auditorías energéticas con el fin de implementar proyectos de eficiencia que permitan obtener importantes ahorros. La idea es que se extienda este beneficio a compañías de servicios, edificios públicos, residenciales y también hospitales. A juicio de Andrés Romero, director de Sustentak, se trata de un instrumento efectivo para facilitar decisiones de inversión en estas materias. “Como ejemplo, existe la experiencia de más de 150 empresas auditadas; la mayor parte de ellas con proyectos de eficiencia implementados que, en promedio, han generado ahorros de costo de entre 20% y 25% por concepto de consumo de energía. Es decir, es un proyecto que funciona y que necesita mayor escala”, explica.







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Comentarios

1 Comentarios

Arturo :

Publicado Miercoles 11 de Agosto, 2010 - 18:15 hrs

Excelente ¡

 
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