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Suena el telefono

Artículo correspondiente al número 238 (3 al 16 de octubre de 2008)




Es precisamente la volatilidad actual de los mercados el principal cuestionamiento de los minoritarios. “Una vez que se termine este período, el precio de la acción en el mercado podría alcanzar o superar el valor que ofrece Telefónica España. Por lo tanto, vender ahora sería, más que un mal negocio, una locura”, advierten.

Al parecer, esta vez los accionistas institucionales tienen la sartén por el mango, ya que entre las AFP reúnen en conjunto un 20,6% de participación; el que, sumado al 5% en ADR que posee el fondo estadounidense Capital Guardiana –que también se pronunció en contra de la operación–, suman algo más que el 25% necesario para vetar el cambio de estatutos y, por ende, la operación completa.

En las últimas horas, la tensión por la OPA incluso llegó al ámbito legal. Se comenta que el primero en ser contactado por los inversionistas institucionales chilenos y extranjeros fue el abogado José Antonio Silva, un viejo conocido en estas lides.

Es precisamente su experiencia en la venta de la filial móvil de la firma la que llevó a un grupo de accionistas a consultar las fórmulas legales para vetar la operación. Según el abogado, llama la atención que, como nunca antes en la historia de una OPA, “ni siquiera los directores puestos por los controladores sean tajantes en su opinión. Ellos señalan que podría ser conveniente, un tiempo verbal que también tiene implícito un no podría ser conveniente”.

Hasta ahora, comenta, los inversionistas que lo han consultado tienen clara su posición frente a un eventual rechazo a la operación, pero a su juicio es crucial que las AFP mantengan una postura común. “Porque si no son consistentes con su voto, diluirán a tal punto su posición en la empresa que en el futuro ni siquiera tendrán opción a elegir un director... Y sin un director adentro no puede haber ninguna objeción y, por ende, eso puede producir el desmembramiento completo de la compañía”, adelanta.

Conocida, en cambio, es la posición de los representantes de Telefónica Internacional, quienes aseguran que no hay mejor momento para vender que ahora, a un precio por sobre el valor de la acción en bolsa y con un pago inmediato y en efectivo. Muchos recuerdan cuando el entonces presidente de Telefónica, Juan Villalonga, puso en práctica el Plan Verónica, a través del cual se lanzaban OPA por las participaciones minoritarias en las filiales latinoamericanas. En esa ocasión, la estrategia no abarcó a Chile, lo que generó decepción entre los accionistas.

 

 

 

 

 

Slim y la competencia

 

 

Pero si de especular se trata, algunos han lanzado la opción de una contra- OPA, la que podría venir de la mano del mayor competidor de Telefónica en la región, Telmex, controlada por Carlos Slim. Sin embargo, para analistas y minoritarios, aunque todavía hay plazo para una contraoferta, se trata de una alternativa muy poco probable.

“Aunque por precio podría haber más de una contra-OPA, la verdad es que con un accionista principal que tiene el 45% de la compañía y que, además, maneja poderes y el voto discrecional de los ADR no votados, no tiene mucho sentido”, comentan analistas. Además, esa hipótesis tiene menos sentido aún si se considera que el principal negocio que tenía la compañía, el móvil, ya fue vendido.

Lo cierto es que aún no está dicha la última palabra y para la firma de telecomunicaciones la venta es sólo un dato, justo en el momento en que internamente viven una revolución. Sí, porque están de lleno en la creación de nuevos planes y productos de banda ancha y televisión, los que no tienen otro objetivo que mejorar su posición competitiva.

Aunque analistas señalan que tras la venta de su filial móvil la empresa nunca recuperó sus niveles de rentabilidad y menos sus resultados operacionales, la estrategia de volcarse a nuevos negocios dio sus frutos, más aún con la flexibilización tarifaria que recibió de parte de la autoridad antimonopólica en el anterior proceso. Ese hecho permitió a Telefónica Chile ofrecer paquetes de productos y servicios a medida, logrando frenar y compensar la caída de los ingresos del negocio de telefonía fija.

Los resultados están a la vista. Los negocios no regulados hoy representan casi el 75% de la facturación de la ex CTC y, por primera vez en cinco años, los ingresos de la compañía en 2007 se expandieron un 2%. De ahí que la eventual liberalización de tarifas, que hoy está en la puerta del horno a la espera del pronunciamiento del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, no sea la principal preocupación de la operadora, como sí lo es el foco comercial.

De hecho, en el mercado existe la expectativa de que la mayor operadora local entre de lleno al mercado de la distribución de televisión vía cable y no satelital, como lo ha hecho hasta ahora. Para ello, ven como un factor relevante las sinergias en redes y sistemas que se puedan generar a nivel regional con el resto de las filiales de la española. Por otra parte, la expansión de la banda ancha es otro de los factores de crecimiento de la compañía. De hecho, analistas del sector afirman que el lanzamiento de nuevos productos asociados a las conexiones de Internet vendrán a estimular el mercado y el principal beneficiado será Telefónica Chile.

Pero hay un factor que mantiene expectante al mercado: la inminente resolución de la demanda que entabló la operadora en contra del Estado por 274 millones de dólares, por las eventuales ilegalidades y errores cometidos por la autoridad en la fijación tarifaria de 1999. El veredicto, que está en sus fases finales, según algunos juristas consultados sería favorable a la operadora, aunque la gran interrogante es si los tribunales acogerán o no el monto de indemnización.

 



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