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Artículo correspondiente al número 274 (23 de abril a 7 de mayo de 2010)
Con seis mil millones de dólares de patrimonio y un flujo de caja envidiable, no hay fondo de inversión que no les siga los pasos a las tres hermanas Solari. Y aunque los aplausos ultimamente se los ha llevado Liliana con su mediático holding Bethia, lo cierto es que también lo han hecho bastante bien los herederos de sus hermanas, Teresa e Icha, que han optado por roles menos protagónicos, pero no por eso menos activos. Por Paula Vargas.
“De nuevo la Liliana nos puso en escena...” Cercanos a María Luisa (Icha) y Teresa Solari sostienen que esa fue su reacción cuando conocieron la noticia de la compra de Axxion por parte del holding Bethia, de propiedad de su hermana Liliana. Poco amigas de la exposición, con los años las tres han debido acostumbrarse a que cada operación que cualquiera de ellas realiza deposita automáticamente las miradas sobre el resto.
Pero el que no les guste figurar no significa que vayan a dejar de hacer negocios. Si ese es el costo de hacer empresa, están dispuestas a aceptarlo, aunque siempre tratan de proceder con la mayor discreción posible.
Junto a sus herederos, cada una ha hecho un camino propio. Al alero de sus respectivas sociedades y de la mano de profesionales, han diversificado sus portafolios, buscando alternativas que den continuidad a sus inversiones en el largo plazo.
Pero como Bethia es la que ha estado más presente, quisimos adentrarnos en las sociedades de Teresa y María Luisa que, pese a la menor exposición, también han estado movilizando sus fichas. Este es su estado de situación.
Los pasos de Corso
Con menos luces y mucho trabajo, en Corso, la sociedad de Teresa, que agrupa las inversiones de los Cortés Solari, han sabido barajar sus cartas. En forma sigilosa se han hecho de participación en corporaciones en las que, aseguran, no están de paso. Es que más que la rentabilidad inmediata, lo que busca este grupo son proyectos que se identifiquen con su visión de empresa, es decir, firmas que hagan un aporte real al desarrollo, que den trabajo y mejoren la calidad de vida de las personas.
Quienes han hecho negocios con Corso destacan esta característica del grupo. “Buscan asociarse con la gente correcta, con quienes comparten valores. Si hay negocios interesantes que involucran a gente complicada, ten por seguro que no van a entrar”, advierte un ex socio de los Cortés Solari.
Es precisamente bajo esa premisa que se formó el holding hace casi once años. Todo comenzó en una pequeña oficina donde sólo trabajaban unas cinco personas. Entre éstas estaba Juan Carlos Cortés (41), quien por esa época se integró al directorio de Falabella y se metió de lleno al negocio familiar, asesorado por Bernardo Fontaine. También con una trayectoria de años en el equipo de Corso destacan los nombres de Elizabeth Lehmann y del ex-BCI Julio Fernández, un deal maker por naturaleza.
Una de las primeras inversiones de este team fue el ingreso a Pesquera Itata, firma en que hoy tienen un 14,75%. “Tomar la decisión no fue complicado. Más allá de las buenas proyecciones que tenía en ese tiempo la pesca, influyó mucho el grupo de socios, los Sarquis, una familia con la que de inmediato tuvieron afinidad; tanta, que hasta el día de hoy Juan Carlos Cortés permanece como director. Es tan estrecha la cercanía que tiene con sus socios, que el de Itata es el único directorio que ha tomado, aparte del de Falabella”, cuentan cercanos.
Pero había que ampliar el portafolio de inversiones, y entonces el rubro inmobiliario apareció como uno de rigor. Así fue como en 2004 tomaron la opción de ir tras el 12,5% de Almagro, porcentaje del cual tres años más tarde se deshicieron tras la OPA que lanzó Socovesa. “La verdad es que no teníamos interés en salir, pero la opción se dio y la tomamos. Como el sector nos seguía atrayendo, cuando después llegó la oportunidad de participar en Manquehue, no dudamos en estudiar el proyecto”, revelan al interior del family office.
Para los Corso, la inmobiliaria de los Rabat cumplía todos los requisitos: solidez, una estrategia de crecimiento a largo plazo y valores coincidentes. “Es cosa de analizar cómo son los proyectos de Manquehue. Ellos no llegan y llenan de casas un condominio. Hacen ciudad, se preocupan por la calidad de vida, de trazar calles amplias, con cableado subterráneo. Si tienen que buscar un colegio, eligen uno bueno. Es decir, aquí hay mucho más que números y eso es lo que busca Corso”, enfatizan quienes fueron parte del deal.
Otra de las operaciones emblemáticas de este holding fue la compra de David del Curto. A la sociedad habían ingresado en 2006, de la mano de Moneda Asset, con un porcentaje minoritario y luego fueron creciendo en participación hasta quedarse con el control de la exportadora con un 52%. Dicen que no ha sido un negocio fácil, pero que tampoco han perdido plata. “Hay que darle tiempo”, comentan cercanos, quienes cuentan que en estos años la exportadora ha estado de cabeza mejorando su eficiencia operacional, aunque aún falta para que sea un negocio rentable.
Con todo, se trata de una operación que difícilmente van a soltar. No sólo por la posición mayoritaria que ostentan, sino porque calza perfecto con el mix de inversiones del holding, el que requiere de una buena dosis de empresas contracíclicas al retail, donde está el grueso de su patrimonio. Como el negocio de Falabella está fuertemente condicionado por las importaciones, con Del Curto e Itata, por definición exportadoras, tienen cubierto ese frente. De hecho, fue con ese mismo afán contracíclico que en su momento analizaron Viña Undurraga y una que otra forestal, negocios que no prosperaron.
Pasión y negocios 
Pero dentro del holding también hay espacio para hacer crecer proyectos “más personales”, ya que esta es una familia con gran afinidad con los deportes, entre los que destacan el golf y el ski... aparte de los caballos, obviamente.
Instalado bajo el alero de Equity Brands, este nicho de negocios comenzó a tomar forma hace poco más de una década, cuando se creó Rebels Golf. Luego derivaron hacia otras marcas especializadas como Quick Silver (surf y snowboard) y New Balance (zapatillas deportivas).
Pero eso no es todo. En este mismo plano, fueron ellos los que trajeron a Chile la marca estadounidense Original Penguin; desarrollaron la tienda de ropa juvenil Zoo Concept y hace poco adquirieron los 30 locales de Sparta, firma que sólo en 2008 facturó cerca de 40 millones de dólares.
En Corso reconocen que detrás de este crecimiento ha estado la mano de Sandra Porcile, quien en estos cinco años a cargo de Equity ha sido quien le ha dado forma a este concepto de retail, el que pretenden replicar fuera de nuestras fronteras.
En cuanto a la toma de decisiones dentro del holding, anotan que privilegian el trabajo en equipo, de modo que las inversiones sean discutidas entre Elizabeth, Julio, Juan Carlos y el abogado de cabecera, Michael Grasty o Mike, como lo llaman en Corso. “Entre ellos existe gran confianza, se escuchan, discuten y finalmente adoptan las decisiones”, detalla un ejecutivo cercano a la familia.
Esto del trabajo en equipo también aplica en otras dimensiones: cuando se trata de ir tras una inversión en conjunto con otros miembros del clan Solari. Sucedió en 2004, cuando adquirieron Aguas Nuevas en 257 millones de dólares –que más tarde vendieron–; y luego, cuando entraron a la propiedad de la termoeléctrica colombiana Termotasajero en 2007, a la que ingresaron junto a los Solari Donaggio, con quienes tienen una afinidad casi natural. “Juan Carlos y los hijos de Reinaldo son contemporáneos en edad y se llevan muy bien; y eso se ha traspasado a sus equipos de trabajo, en que los ejecutivos de Megeve –la family office de los Solari Donaggio– y Corso trabajan bien de la mano”, subrayan al interior de la familia.