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Sin margen de error

Artículo correspondiente al número 266 (27 de noviembre al 10 de diciembre 2009)

 

¿Es un oráculo? ¿Es un profeta? ¡No! Es la encuesta CEP, la misma que candidatos, coaliciones y medios de comunicación esperan con veneración. Un estudio que se apoya en su capacidad predictiva y en el serio trabajo que por mas de 15 años desarrolla el Centro de Estudios Públicos, a partir de experiencias internacionales …y de sus propios errores. Por Federico Willoughby Olivos.


Esa tarde del 11 diciembre de 1993 la cara desencajada de Beltrán Urenda lo decía todo. En bata (lo habían despertado de su siesta) y frente a todo Chile recibía la noticia por parte de Televisión Nacional de que su candidatura a senador por la V Región Costa no había llegado a buen puerto y que había perdido la elección a manos de Laura Soto.

La información del canal tenía su origen en la reputada encuesta CEP Adimark, creada en 1987 y que en sus cortos años de vida había mostrado una notable exactitud en sus resultados. Los datos que le entregaban a Urenda venían del sistema denominado exit poll, o encuesta a boca de urna, que –muy popular en otros países– permite adelantar y proyectar las tendencias electorales que muchas veces se terminan imponiendo. Pero en Chile no sucedió así. Esa tarde, el exit poll de CEP-Adimark repartió una larga lista de errores: Laura Soto no ganó, en la I Región estimó que la Concertación doblaba y obtenía los dos cupos senatoriales (cuando los elegidos fueron el PPD Sergio Bitar y el RN Julio Lagos), en el Distrito 22 (Santiago Centro) se subestimó a Alberto Cardemil y en la Circunscripción 3 dieron por perdedor a Ignacio Pérez Walker a manos de Sergio Carrasco. Antes de conocer el resultado final y sólo con la información del exit poll, el ex senador resumió entonces lo que estaba pasando: “esto se trata de un gran éxito de la Concertación o de un gran fracaso de la CEP-Adimark”.

 


El momento más esperado. Este año la expectación por la encuesta ha sido tal que muchos medios han trasmitido en vivo la entrega de los resultados. Aquí vemos a Carolina Segovia enfrentando los micrófonos.

Respuesta correcta. El exit poll no sólo falló en su estreno (primera vez que se aplicaba en nuestro país, al menos a esa escala), sino que la alianza de CEP-Adimark con TVN funcionó como una caja de resonancia que amenazó a la credibilidad de la encuesta y generó la molestia del establishment político con el Centro de Estudios Públicos.

Como era de suponer, el hecho gatilló el fin de la alianza entre el CEP y Adimark y también obligó al think tank liderado por Arturo Fontaine a replantear su rol en el terreno de las encuestas: podían buscar una nueva alianza, dejar de lado los estudios de percepción pública o implementar su propio instrumento (sin duda, la opción que requería el mayor esfuerzo).

Optaron por esta última alternativa. Para ello, Arturo Fontaine y el consejo directivo de la institución encargaron a Carla Lehmann, una joven economista que había llegado el año 89 al CEP y que se desempeñaba como investigadora en el área de Educación, la implementación del proyecto. Designación acertada.

“Fue tremendo. Tienes que entender que yo no soy socióloga ni cientista política. Yo sabía que se la estaban jugando por mí, pero también sabía que significaba que me tenía que educar, formar. Una cosa así no es jauja, hay que saber de muestreo, adquirir experiencia en la creación de cuestionarios y muchas otras cosas. Yo acepté un poco tirándome al vacío, pero afortunadamente resultó bien”, recuerda la propia Lehmann.

Y así fue: al final todo salió bien, pero no resultó un proceso rápido ni fácil. En el CEP estaban conscientes de que sólo tenían una oportunidad para recuperar las confianzas y por eso no escatimaron en recursos en el proceso de diseño de la nueva encuesta. De partida, contrataron la asesoría de Ronald Hinckey, doctor en Ciencias Políticas, ex director de la Oficina de Investigación de la Agencia de Información de Estados Unidos (USIA) y una autoridad mundial en cuanto al desarrollo de estudios públicos. Hinckey se puso en campaña con una primera visita en la que, siempre acompañado por Carla Lehman, tuvo reuniones con el INE, revisó planos cartográficos y procesó una serie de datos que le permitieron hacer un diagnóstico y, luego, proponer una metodología que fuera adecuada para el país y para los objetivos del CEP (que se podían resumir como “hacer algo muy bien hecho”). Y si bien el primer periplo de Hinckley duró sólo dos semanas, lo cierto es que posteriormente el experto viajó en reiteradas oportunidades para ver cómo se estaban concretando sus instrucciones, e incluso se cuenta que más de un vez salió con los propios encuestadores para cerciorarse de que el levantamiento de datos se desarrollara tal como se había establecido.

Paralelamente, en el CEP elegían a ICCOM, una empresa especialista en estudios de mercado, para hacerse cargo del trabajo de campo (responsabilidad que mantiene hasta hoy) y a Statcom, para digitar los resultados. “ICCOM hacía las encuestas, me mandaban los cuestionarios de papel y yo se los mandaba a otra empresa, Statcom, que se encargaba de digitarlas y hacían una asesoría estadística. Dividir las labores impide que los resultados se modifiquen. Eso sí, actualmente la digitación la hace el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile”, señala Lehmann.

Así, casi un año después de la experiencia del exit poll, en noviembre de 1994 CEP presentó su estudio nacional público número 29, con el tema especial de “La evaluación de la salud en Chile: corrupción, libertad e insatisfacción”. Fue el estreno de la Lehmann en la vocería y la entrega de los primeros datos recogidos por la herramienta diseñada por el CEP.

 

 


El origen del empate


La nueva herramienta del estudio fue un éxito. No sólo hizo olvidar cualquier inconveniente del pasado sino que fue ganando, poco a poco, una enorme credibilidad. Y desde el 94 en adelante se hicieron habituales las presentaciones de los resultados de la encuesta CEP; todas, sin ningún contratiempo. Pero claro, todavía no llegaba la verdadera prueba de fuego para el instrumento: una elección presidencial.

Si la efervescencia electoral provocó los problemas del 93, esta vez el escenario político resultó mucho más complejo y, por lo mismo, cualquier pronóstico que se entregara era un asunto, al menos, delicado. Corría 1999 y la disputa entre Ricardo Lagos y Joaquín Lavín había evolucionado hacia una estrecha carrera. La primera encuesta CEP de ese año había dado al candidato oficialista sobre el 30% de las preferencias y ubicaba al UDI más de 10 puntos abajo. “Para el segundo muestreo, el que se entregó en octubre, nos dimos cuenta de que Joaquín Lavín había remontado de manera asombrosa y estábamos frente a un empate estadístico. De hecho, fue la primera vez que se usó ese término, y nació del CEP. No fue un momento fácil. Tuve que convencer a Arturo Fontaine que sí, que las cifras estaban correctas y que sí, era un empate. Entregar las cifras fue una decisión bien jugada y nos criticaron harto; mal que mal, era primera vez que una encuesta seria decía que había un empate entre Lagos y Lavín. Estaba también el tema de que las cifras venían nada menos que del CEP que, de alguna forma, era tildado como una corporación de derecha. Súmale a eso que era la primera elección presidencial desde la encuesta CEP y estábamos en el ojo de todo el mundo. No nos podíamos volver a equivocar y este era un resultado que a todas luces parecía muy raro. O sea, Lavín había subido 12 puntos entre la encuesta de agosto y la última de octubre. Pero teníamos mucha confianza en lo que estábamos haciendo y el tiempo demostró que estábamos en lo correcto” afirma Carla Lehmann.

A la larga, el vaticinio CEP se cumplió. En la elección del 12 de diciembre de 1999 Ricardo Lagos obtuvo 47,95% versus un 47,51% de Joaquín Lavín. El empate estadístico estaba a la vista, se producía el primer balotaje desde el regreso de la democracia y, de paso, la CEP se posicionaba como una de las encuestas más serias del país. Quizá la única crítica pública y potente vendría unos años después, en 2003, cuando un molesto Pablo Longueira, por entonces presidente de la UDI, reclamó el impacto del estudio en la votación de la centroderecha. “Es la encuesta política más mal estructurada que ha tenido Chile y la mejor demostración es que cada vez que hay una elección, la UDI supera con creces todos los indicadores que refleja. Tiene un sesgo que beneficia a la Concertación y, lamentablemente, sus investigadores jamás han estado dispuestos a corregirlo. No hay ninguna encuesta más distorsionada”, dijo en una entrevista a Diario Financiero.

 

 

La portada de La Segunda que coronó la encuesta CEP, cuando por primera vez se habló de un “empate estadístico” y a la derecha los descargos de Pablo Longueira en el Diario Financiero.

 



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Comentarios

1 Comentarios

Patricio Araya Torres :

Publicado Domingo 6 de Diciembre, 2009 - 13:44 hrs

La mejor encuesta que hoy puede surtir el mejor de los resultados, es nuestra propia conciencia y la clara visión que hemos tenido ante nosotros, del como se ha manipulado al pueblo con anuncios y medidas populistas, y que en gran parte, han causado más daño que beneficio.La gente seria y de trabajo,apoyará a quién nos deje exentos del tan manoseado estatismo que con tanta propiedad difunden los partidos de izquierda.en su propaganda electoral......

 
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