Reportajes y Entrevistas Sergio Onofre Jarpa "¿Que haya habido una política para matar gente? Nunca"
Artículo correspondiente al número 282 (13 al 26 de agosto de 2010)
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-¿Cree que se ha avanzado en el camino de un entendimiento, de una reconciliación entre los chilenos a través de los últimos gobiernos democráticos?
-Creo que la gente de trabajo, la gente normal, de las actividades que están desarrollando al país, está siempre dispuesta a hacer las cosas bien, derechamente. Pero hay dirigentes políticos que buscan la coma para aferrarse de eso y tratar de crear dificultades. En vez de buscar soluciones, están siempre buscando cómo hacer un problema más, cómo hacer zancadillas, cómo entorpecer la acción de los gobernantes, cosa que yo nunca he compartido.
-¿Cómo evalúa el gobierno del presidente Sebastián Piñera?
-Creo que es muy luego como para juzgar la acción de un gobierno, ya que hace muy poco tiempo que asumió y le tocó este problema del terremoto, que es muy grave. Hacer un juicio ahora sería anticiparse mucho. A cualquier gobierno chileno que quiera hacer las cosas bien hay que darle la oportunidad de que lo haga, porque si hacemos fracasar al gobierno estamos creándole un tremendo problema a Chile, en circunstancias que necesitamos unir al país y caminar hacia el desarrollo. Diría que nos estuvimos quedando un poco atrás en estos años últimos y que tendríamos que ponernos al día respecto a lo que hay que hacer en esta zona del mundo.
-¿Se siente interpretado por un jefe de gobierno que represente a la centroderecha y que haya votado por el No en el plebiscito de 1988?
-No puedo hacer un juicio si una persona en conciencia consideraba que era mejor volver a un gobierno civil que seguir con un gobierno militar en ese momento. Porque había una serie de circunstancias internas y externas que justificaban, a mi juicio, la idea de una normalización civil de la conducción política en Chile. De manera que tiene todo mi respeto.
Lo que yo he rechazado siempre es que, a través de este enjuiciamiento que se pretende realizar de las FFAA, se haga silencio respecto a las circunstancias en que ocurrieron los hechos y a las circunstancias –internas y externas– que estaba viviendo Chile en el momento en que las Fuerzas Armadas tuvieron que intervenir. Porque es muy fácil decir después los militares intervinieron. Lean los discursos, el discurso de los democratacristianos, la votación en la Cámara de Diputados, los discursos de los senadores pidiendo la intervención militar, el discurso del entonces presidente de la DC, Patricio Alywin, cuando hizo un balance de la situación. Cuando uno lee ese balance, que luego prácticamente se repite en la famosa carta histórica de Eduardo Frei al presidente de la Democracia Cristiana italiana, ahí descubre las razones por las cuales hubo que intervenir. Y esa fue la intervención que evitó que Chile corriera la suerte de Cuba. Porque si no hubieran intervenido las FFAA quién hubiera podido parar la revolución armada proclamada por los socialistas.
-¿Cree en la justicia chilena? ¿Es independiente de los intereses políticos?
-Bueno, habrá de todo, porque la justicia está manejada por seres humanos con sus debilidades, preferencias o con su distanciamiento respecto a determinados hechos. No me estoy refiriendo a una cuestión personal en contra de nadie, sino a climas políticos que se van produciendo.
“Tengo un juicio en España”
-¿Qué le pareció el último dictamen de la Corte Suprema en el caso Prats?
-Me parece que tardó mucho en hablarse de eso y que la actitud que han tomado los jefes del Ejército es la que corresponde. Conociendo lo puntilloso que era el general Pinochet respecto al Ejército y a las FFAA en general, jamás a él se le hubiera pasado por la mente que asesinaran a un ex comandante en jefe del Ejército. Nunca. Nunca. En lo que yo lo conocí, nunca habría estado de acuerdo en una cosa así.
-¿Ha tenido algún costo en lo personal haber sido ministro del Interior del gobierno militar?
-Yo tengo un juicio en España, cuyo fundamento no lo conozco. Me avisaron a través de la Policía Internacional que había una orden de detención. Entonces supe que eso se había originado en un juicio en España junto con una treintena de personas que habían sido ministros o funcionarios en el gobierno militar en Chile. Nunca he sabido de qué me acusan.
-¿Lo lleva el juez Baltasar Garzón?
-Sí. Pero notificación no tengo ninguna. Hablé con el embajador de España un tiempo atrás (no con el actual, sino con el anterior, explica) y le dije que yo estaba invitado por amigos españoles a una feria de caballos andaluces, que tenía mucho interés en ir y que si me podían garantizar que no me iban a molestar por esta acción del juez Garzón. Me dijo que en España la justicia está separada del gobierno y que el gobierno no podía hacer nada. Así que aquí me tiene.
-Arraigado en tierra chilena. ¿Se siente impedido de salir del país por esta razón?
-El compromiso que yo tenía de ir a España por una cuestión de caballos andaluces me habría gustado. Pero aquí me tiene, lo más tranquilo en el campo, haciendo lo que me gusta. Convivir con la gente de la zona y ver en qué se puede ayudar; qué podemos hacer para ir mejorando los cultivos, las crianzas de animales. Aquí me va bien.
-A propósito del bicentenario, ¿cuál es su sueño de país?
-Bueno, que busquemos puntos de unión y no de enfrentamiento. Es típico aquí en Chile, cuando hablan de alguien que hizo esto o lo otro, alguien dice pero… La gente anda buscando por qué estar distanciada de otro y no buscar puntos de unión. Somos todos chilenos, entonces ayudémonos unos a otros, empujemos el carro entre todos.
-Imagino que aquí en el campo tiene mucho tiempo para meditar. ¿Se arrepiente de algo que no hubiera realizado en la vida, o bien, diría esto no lo habría hecho?
-Casi nunca llego a ese punto porque, cuando hago algo, es porque lo he meditado; porque he sopesado los pro y los contra de hacerlo o no hacerlo. Y si lo he hecho es porque en ese momento consideraba que correspondía. Entonces, meditar entre lo que hice mal casi no corresponde porque ya lo medité en su momento, y si me equivoqué, ¡mala suerte!
-¿Le duele que, de alguna forma, se haya estigmatizado a las personas que colaboraron con el régimen de Pinochet?
-Creo que en muchos aspectos han sido muy injustos. Porque nunca sacan esta cuenta: si no se hubiera producido la intervención militar, dónde estaríamos. Si no hubiera habido el manejo que se hizo en el problema con Argentina, dónde estaríamos. Cuando se evitó una guerra que estaba preparada… y así. Hay muchas cosas que, si uno piensa, habría sido mejor no hacer. Sí, pero, ¿cuál era la alternativa de no hacerlo? Ahí hay que estar. Si uno llega a la conclusión de que había que hacerlo, no empecemos entonces a encontrarlo malo ahora. Estamos hablando de los momentos en que hay que resolver, no más.