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Artículo correspondiente al número 211 (24 de ago al 06 de sept 2007)
“Mi modelo no es Chávez”
-¿Coincide con Carlos Altamirano en que el de Lagos fue el mejor gobierno de centroderecha del último siglo?
-No, y le dije que su juicio fue extremadamente severo. Yo creo que fue un buen gobierno, un gobierno de transición con los límites que ésta impone. Y quien dice transición dice también democracia de los acuerdos y fuerte influencia de la derecha. Además, Altamirano fue contradictorio, porque cuando le dan a escoger entre Lagos e Insulza, elige a Lagos.
-Y también dijo que Bachelet era la misma jeringa pero con distinto bitoque y que otros líderes, como Alan García y Tony Blair, han experimentado cambios parecidos al suyo. La pregunta entonces es: ¿qué es el socialismo hoy día?
-Esa es una pregunta.
-Alan García o Lula –por ejemplo– son mucho más parecidos a Lagos que a cualquier otro.
-Es que son realidades distintas. También puedes decir Chávez, Ortega, Correa o Morales.
-Pero no creo que usted se quiera comparar con ellos.
-No, pero son parte del paisaje. América latina es una región en pleno proceso de ebullición que está en una búsqueda.
-¿Hay una redefinición de la izquierda?
-Sí, y ocurre que la izquierda tiene que ser tal en un contexto donde hay tres datos ineludibles: la globalización, la economía de mercado y la democracia.
-Pero Chávez no los pasa con buena nota…
-Los tres los pasa.
-Al debe en varios temas.
-Ha ganado once elecciones, abastece el 20% de la gasolina que consumen los americanos…
-¿Su modelo es Chávez?
-Mi modelo no es Chávez.
-¿Entre Chávez y Lagos se queda con Lagos?
-Tenemos cosas que aprender de otras experiencias.
-Altamirano decía que no le gustaría que ganara la Alianza, pero que si eso pasara tendría ventajas para el PS, que ya no podría ser un partido clientelista y recuperaría su centro doctrinario de colectividad de izquierda y cambio social.
-Los grandes procesos de cambio dentro de los partidos se hacen mucho más fácilmente desde la oposición. Mi observación es que si estuviéramos en Suiza, con una derecha democrática clara, con una separación nítida entre la política y los negocios, uno podría ver el futuro con cierta tranquilidad y pensar en un esquema de alternancia que nos permita, desde la oposición, decantar nuestros propios procesos, hacer las discusiones pendientes y mirar el futuro más allá del horizonte gubernamental.
-No comparte entonces lo dicho por Juan Agustín Figueroa, quien señaló que incluso sería sano que mañana gobernara la Alianza.
-No. Yo voy a hacer todo lo posible para que al gobierno de la presidenta Bachelet le vaya bien y para que un candidato progresista de la Concertación, en lo posible de izquierda, sea presidente de Chile. Yo no creo que Sebastián Piñera pueda hacer un buen gobierno.
-¿Lagos o Insulza?
-Es que aquí se acabó el período en que los liderazgos se pueden discutir al margen de las propuestas. No pongamos la carreta delante de los bueyes.
-¿Las propuestas antes de las encuestas? Distinto de lo que hicieron en 2005.
-Más que las encuestas y que ganar elecciones me interesa avanzar mis propuestas. Las encuestas son un elemento pero subordinado a las definiciones. En Chile hay que cambiar la Constitución, hay que introducir cambios importantes en la institucionalidad económica…
-Si usted no es candidato, tendría que escoger a Alejandro Navarro.
-Ahí habrá que ver… ¿Quién sabía de Néstor Kirchner un año antes de que fuera presidente?
-Tiene un “tapadito” entonces.
-Las cosas pasan, tengamos confianza.