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Artículo correspondiente al número 262 (2 al 15 de octubre de 2009)
La conclusión de este grupo alternativo fue dura: nada menos que 300 millones de dólares se perdían si se cancelaban contratos con proveedores, se pagaban indemnizaciones y se volvía a retomar todo posteriormente. Eso, sin contar otros costos ocultos, como la pérdida de profesionales a los que ya se había capacitado. Para colmo, la caída libre que experimentaba el precio del cobre en los mercados internacionales no ayudaba a calmar los ánimos. El valor descendió bruscamente durante todos esos meses, al pasar de más de tres dólares la libra a algo por arriba del dólar hacia fines de diciembre.
Por eso, cuando pocos días antes de la Navidad pasada el directorio decidió respaldar la continuidad de todos sus proyectos vino de golpe la tranquilidad. Para Awad, ese fue uno de los momentos en que más respaldo recibió de parte de Luksic, con el que ha cultivado una relación muy estrecha durante los poco más de trece años que tiene al interior de la corporación.
El riesgo asumido en este caso se parecía mucho a otro que la compañía ya había tomado hace cerca de diez años, cuando decidió “repensar” el yacimiento Los Pelambres, hoy elogiado por todo el espectro de empresas y ejecutivos de la minería en el mundo, dadas sus altas rentabilidades. Como en sus inicios el yacimiento fue construido a una menor escala y en forma subterránea, el grupo decidió ampliarlo considerablemente a fines de los 90 y hacerlo a rajo abierto, lo que involucraba el uso de unos 1.000 millones de dólares de inversión. Esa cifra era equivalente a casi todo el patrimonio del grupo en la época.
Jean Paul Luksic cuenta que tuvo que convencer a toda la familia para ir adelante con ese proceso. “Pelambres es para nosotros un recuerdo emblemático, y ahí estuvo precisamente la visión de mi padre, que siempre dijo que sería un yacimiento extraordinario cuando existiera la posibilidad de desarrollarlo a gran escala. Primero, a inicios de los 90, la explotamos como mediana minería subterránea, pero el proyecto no fue exitoso a pesar del alto precio del cobre. A mediados de los 90 decidimos innovar y dar un salto enorme, incorporando tecnología de punta, haciéndolo crecer unas 20 veces. Para ello, tuvimos que reinventarnos y salir a buscar financiamiento con nuestros socios japoneses, por más de 1.000 millones de dólares. De hecho, se tuvo que dar en garantía todas las acciones que disponíamos en Antofagasta Plc y Quiñenco”, recuerda.
Color Esperanza
El trabajo durante este año, entonces, ha sido dar forma a estas inversiones. La ampliación de Los Pelambres estará lista a fines de este año, sumando otras 100 mil toneladas a su producción (que ya es de 320 mil toneladas), mientras que Esperanza, en el corazón de la II Región, está en plena construcción, esperando partir a fines de 2010, con un estimado de 200 mil toneladas de cobre. Una vez que empiecen a andar ambos proyectos, el grupo entregará 700 mil toneladas de metal rojo, con lo que se ubicará en el puesto 9 ó 10 del ranking mundial de productores de cobre.
En lo que se refiere a situación financiera, todo parece estar completamente controlado. Todavía con la crisis encima, para Esperanza consiguieron hace poco financiamiento por 1.050 millones de dólares con la banca internacional, y en estos días cerrarán préstamos por 750 millones de dólares para Pelambres. Uno de los ejes que definen al grupo es precisamente esto: conseguir al menos un 50% de financiamiento y el resto hacerlo con caja propia y socios minoritarios. En Esperanza van con la japonesa Marubeni, y en Pelambres los socios de siempre son otros nipones: Mitsubishi y Nippon Mining.
Como parte de la filosofía de la firma es sacar adelante proyectos desde etapas muy tempranas, por estos días está muy dedicada al desarrollo de varias otras iniciativas, como Reko Diq, en Pakistán. Esta actividad, que desarrollará en conjunto con Barrick Gold, ha tardado un poco más de lo previsto, principalmente en lo relativo a concretar el contrato de inversión extranjera con el gobierno de ese país. “No diría que está trabado, sino que es un proceso de negociación muy largo. Además que es primera vez que se hará minería en Pakistán. Lo más cercano que ha habido a un tema minero allí son la extracción de petróleo y la producción de gas, pero nada de minería metálica”, puntualiza Awad. Por eso, cree que todo se despejará el próximo año.
Una vez que cuenten con todos los permisos, la idea allí es construir un yacimiento que produzca unas 200 mil toneladas de cobre y 250 mil onzas de oro, tras una inversión que rondará los 3.000 millones de dólares.
Además de este proceso de internacionalización –que ya lo tiene trabajando también en México y Africa–, el grupo está enfocado en seguir desarrollando exploraciones que le permitan partir con proyectos desde cero. Anualmente está dedicando a ello un presupuesto en torno a los 30 millones de dólares, en su mayor parte, dentro de Chile.
Gracias a esto mismo es que ha dado con distintos yacimientos en el norte y pudo además continuar analizando el distrito de Los Pelambres en la IV Región donde, con el tiempo, será posible desarrollar una faena tanto o más grande que la que tiene hoy en operación. Claro que para eso todavía faltan muchos estudios y determinar si se explotará como una ampliación del rajo actual o como yacimiento nuevo.
Año tranquilo
Para lo que queda de este año, la compañía está tranquila respecto al comportamiento del precio en el mercado internacional. El valor acumulado hasta septiembre se sitúa en torno a 2,10 dólares la libra de cobre, y la expectativa con que inauguraba el año en su presupuesto era de 1,33 dólares.
Awad supone que el precio del cobre incluso podría cerrar este año en 2,20 dólares y que 2010 podría venir con 2,40 dólares como promedio, para continuar creciendo en los ejercicios posteriores. Esto, dado que el balance entre producción y demanda del metal está bastante ajustado, lo que permanecerá así dado el tiempo que tardan los proyectos mineros en materializarse. El precio del molibdeno, que durante bastante tiempo impulsó las ganancias de la firma, también está remontando del piso de 9 dólares que tocó en diciembre pasado.
Un elemento que también tranquiliza los ánimos al interior de las filas ejecutivas de Antofagasta Minerals es que este año tampoco enfrentarán la presión de una negociación colectiva como las que están a punto de vivir Escondida y Codelco Norte, que han derivado en largas huelgas en el pasado. Con todo, hay que decir que la compañía es una de las pocas que no han vivido procesos de huelga en su historia y su intención es seguir así por un largo tiempo. Con una fuerza laboral que supera las 18 mil personas, entre trabajadores directos, contratistas de operación y de proyectos, la firma recién enfrentará negociación en Los Pelambres en 2011, tras un contrato colectivo de cuatro años.
Pese a que la crisis –en definitiva– impactó sus utilidades en algo así como 70% este año, en línea con el conjunto de la industria, lacompañía demostró que puede hacer sus tareas y redujo más que ninguna otra sus costos y gastos, en cerca de 11%. Con esto, y gracias al financiamiento que está obteniendo para sus proyectos en estos días, su caja disponible se elevará a 2.500 millones de dólares, por lo que seguramente seguirá dando sorpresas.
| La mano derecha de los Luksic |
Si de colaboradores se trata, Ramón Jara es uno de los nombres que surge de inmediato, como uno de los más cercanos al grupo Luksic y en particular a los negocios mineros. Méritos tiene de sobra. No por nada, hace 25 años partió trabajando con el patriarca de la familia, Andrónico Luksic, y en los últimos 15 lo ha hecho codo a codo con Jean Paul Luksic. Por eso mismo, varios describen a este abogado de la Universidad Católica –y socio del estudio Jara Del Favero–, como su brazo derecho, aunque él lo define más como una estrecha relación de trabajo y amistad. “Juntos hemos tenido la oportunidad de compartir grandes y valiosas experiencias laborales y personales… como la estructuración de los mega proyectos mineros Los Pelambres y El Tesoro, y toda la internacionalización”, detalla.De este tiempo de trabajo acumula miles de anécdotas y recuerdos, especialmente de la época en que el grupo minero surgía, en los 80. Habla de los innumerables “safaris”, como humorísticamente llamaba Vladimir Radic –el amigo y más cercano colaborador del monarca de los Luksic–, a las visitas y campañas en el desierto y la cordillera con las que analizaban en terreno los proyectos. Lo más divertido, relata, venía después, cuando por la noche se lanzaban en extensas conversaciones y sabrosas comidas. Hasta 2001, Jara dirigió los asuntos legales y corporativos del grupo minero, y a partir de ese año asumió como director de Antofagasta Plc, lo que le permitió participar en las distintas actividades del grupo: ferrocarril, minería y agua. En los últimos seis años también ha representado los intereses del conglomerado y de la gran minería como vicepresidente de la Sonami, y está estrechamente vinculado a las actividades de responsabilidad social de la empresa, como presidente de la Fundación Minera Los Pelambres y director de las Fundación Andrónico Luksic. |