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Artículo correspondiente al número 262 (2 al 15 de octubre de 2009)

 

Aunque Antofagasta Minerals este cien por ciento dedicada a la extracción de cobre, podemos decir que su controlador, la familia Luksic, “la hizo de oro” en pleno año de crisis. Jean Paul Luksic y sus ejecutivos decidieron no postergar ninguno de sus nuevos proyectos por 3.300 millones de dólares, por lo que aprovecharan antes que nadie el alza en el precio del metal... Lo mejor de todo, es que en 2011 ingresaran al top ten de las cupríferas a nivel mundial. Por Cristian Rivas N.; fotos, Verónica Ortiz.



Desde 2004, Jean Paul Luksic es el presidente del directorio de Antofagasta Minerals, secundado en la presidencia ejecutiva por Marcelo Awad, que ya suma trece años colaborando con el grupo.
Antofagasta Minerals, la firma que controla los intereses mineros del grupo Luksic, está dando de qué hablar. Con un plan de inversiones que sobrepasa los 3.300 millones de dólares –para poner en marcha el yacimiento Esperanza y ampliar considerablemente su mina más emblemática, Los Pelambres–, pasará a ubicarse dentro del selecto grupo de los diez mayores productores de cobre del mundo a partir de 2011, fecha en la que espera producir unas 700 mil toneladas de este mineral al año.

Pero eso no es todo: con una caja disponible que hoy supera los 1.700 millones de dólares, está buscando oportunidades para desarrollar proyectos en distintas partes del mundo. Ya sabíamos de su interés por Pakistán, México y Etiopía, países donde ya tiene camino avanzado, pero en los últimos días se supo de negociaciones en Eritrea (también en Africa), a las que dentro de poco se sumarán nuevos anuncios en el exterior, según adelantan los máximos ejecutivos de la minera.

Por eso, visto desde fuera, parece ser que la empresa decidió imitar al famoso empresario estadounidense Sam Walton, fundador de Wal-Mart, en eso de “no participar de esta crisis”. Lo cual, desde luego, no es un comentario al azar. Gran parte del positivo momento en que se encuentra Antofagasta Minerals se debe a las decisiones del último tiempo, en que los papeles que han jugado Jean Paul Luksic (45), presidente del directorio, y Marcelo Awad (56), presidente ejecutivo, son ampliamente alabados por el mercado.

Nada sería lo mismo si no hubieran defendido férreamente la opción de seguir adelante con el plan de inversiones y, en cambio, hubieran imitando a la mayoría de las grandes corporaciones mineras, que optaron por detener sus proyectos como una forma de enfrentar la crisis. Esa decisión es la que hoy los tiene sonrientes y un poco más relajados. Mal que mal, el precio del metal rojo ha repuntado con fuerza en el último tiempo –hoy, situado en torno a los 2,7 dólares la libra–, lo que les permitirá aprovechar de forma más rápida que el resto sus beneficios.

Estos ya están apareciendo. La acción de Antofagasta Plc –matriz de Antofagasta Minerals y dueña además del Ferrocarril Antofagasta-Bolivia (FCAB) y la sanitaria Aguas de Antofagasta– ha remontado fuertemente su valor en la bolsa de Londres. Al cierre de esta edición, el papel de la firma se cotizaba en torno a las 7,34 libras, muy por encima del mínimo de 2,58 libras que llegó a valer en octubre del año pasado, en plena crisis. Esto implica que la firma hoy tiene un valor en torno a los 12.500 millones de dólares, siendo la familia Luksic controladora del 65% de la propiedad.

 

 

 


Negocio de largo plazo

 

Por eso, Jean Paul es, sin duda, uno de los más optimistas con este comportamiento. Con un marcado bajo perfil, el hijo menor de Andrónico Luksic Abaroa –el fallecido patriarca del clan– se ha caracterizado por impregnar a la compañía una buena dosis de riesgo, que le ha significado dar saltos de crecimiento muy importantes en la última década. Ese es su estilo. Que refleja parte de su educación en la Universidad de Chile y luego en la London School of Economics, en la capital inglesa.

El buen momento que vive hoy Antofagasta Minerals se da justo a tiempo de que se cumplan tres décadas desde que partiera su historia, que surgió a raíz de la compra del yacimiento Michilla, a fines de los 70. En la actualidad, además de Michilla –cuya subsistencia está en estudio por estos días, dadas sus bajas leyes de mineral–, controla Los Pelambres y El Tesoro, y produce cerca de 450 mil toneladas de cobre al año siendo, de paso, el único grupo privado chileno presente en la gran minería.

 


-¿Cuál es su balance de estas tres décadas de historia minera?

-Es positivo. Desde la formación del grupo, a inicios de la década de 1980, se ha caracterizado por entender la característica cíclica de la actividad minera en general y la del cobre en particular. Como compañía sabemos que este es un negocio de largo plazo y, por lo tanto, desde que se diseña un proyecto minero, éste debe ser capaz de operar en tiempos difíciles, en tiempos de bajos precios. En nuestros inicios partimos con una caja modesta, con la que adquirimos los primeros activos mineros y hemos crecido de forma sostenida gracias a una combinación de riesgo y de un gran esfuerzo. Esto nos ha permitido contar hoy con una sólida base minera, con recursos y con socios de primer nivel.

 

-No han importado los vaivenes ni las crisis…

-La convicción de que este es un negocio de largo plazo, que debe en consecuencia estar preparado para enfrentar ciclos de alza y baja en los precios del cobre, es lo que nos ha permitido enfrentar una serie de crisis durante los últimos años y, particularmente, la crisis económica desatada el año pasado. De hecho, a fines de 2008, en medio de la crisis más profunda del último tiempo, continuamos con nuestro plan de inversiones que implicaba más de 3.300 millones de dólares, incluyendo la ampliación de Los Pelambres y la construcción de Esperanza. ¡Ese fue un desafío no menor!

 

-¿Cómo define a la compañía? ¿En qué se diferencia de las otras grandes corporaciones mineras del mundo?

-Sin duda nos marca muy fuertemente el hecho de ser chilenos. Junto a ello, hemos generado un modelo de negocios que busca desarrollar proyectos con visión de largo plazo, que permita enfrentar ciclos de precios bajos. En ese modelo consideramos la incorporación de socios y el financiamiento para cada uno de nuestros proyectos y compañías de manera autónoma. Otro sello es la relevancia que damos a la productividad, mediante la gestión de costos y niveles de eficiencia, lo que nos lleva a innovar en tecnología, procesos de negocios y gestión.

 

 

 


EL DREAM TEAM MINERO. De pie, de izquierda a derecha, Juan Andrés Morel, gerente general de Minera El Tesoro; Ignacio Cruz, gerente general de Minera Los Pelambres; Ricardo Muhr, vicepresidente de Recursos Mineros de Antofagasta Minerals (AMSA); Christian Thiele, gerente general de Minera Esperanza; Gerhard von Borries, gerente de Proyectos de AMSA; Ramón Burr, vicepresidente de RecursosHumanos de AMSA; Carlos Nakousi, vicepresidente de Gestión Estratégica de AMSA; Ramón Jorquera, gerente general de Minera Michilla, y Gonzalo Sánchez, vicepresidente de Comercialización de AMSA. Sentados, Jorge Gómez, vicepresidente de Operaciones de AMSA; Francisco Veloso, vicepresidente de Asuntos Corporativos de AMSA; Marcelo Awad, presidente ejecutivo de AMSA; y Luis Mualim, vicepresidente de Contraloría de AMSA. Falta Alejandro Rivera, vicepresidente de Desarrollo y Finanzas Corporativas.

 


Todo a la parrilla

 

Aunque finalmente la compañía optó por continuar con su plan de inversiones por 3.300 millones de dólares, las cosas no fueron nada fáciles durante los últimos tres meses del año pasado. Los principales ejecutivos de la firma, comandados por Marcelo Awad, se lo pasaron en reuniones, analizando estudios, con asesorías de expertos por doquier y muchos puntos de vista distintos. Fue, por lejos, el período más duro que ha vivido Antofagasta Minerals en mucho tiempo, relata Marcelo Awad. Pero viendo el lado amable, se apresura a destacar que sirvió para poner a prueba los cimientos en que se sustentaba el plan de negocios que la empresa había aprobado hacía poco y que se extendería desde 2009 hasta 2014.

El estaba convencido de que había que seguir adelante, y por eso se afanó en diseñar una propuesta que le demostrara al directorio, presidido por Jean Paul Luksic, por qué había que jugársela por esa decisión, en la que no todos los ejecutivos creían. Por eso, en paralelo a lo que discutía con su equipo de vicepresidentes, dice que reunió a otros ejecutivos del grupo y –con el máximo de reserva– les pidió que prepararan un informe con el valor exacto de lo que significaba detener y luego retomar las inversiones. “Nadie se podía enterar de que estábamos siquiera analizando la posibilidad de cerrar. Eso habría creado un pánico generalizado en toda la compañía y hasta en el valor de la acción en Londres”, relata.

 



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Comentarios

1 Comentarios

PATRICIO DIAZ D. :

Publicado Miercoles 28 de Octubre, 2009 - 15:00 hrs

Excelente Articulo de interes Nacional. 
 
Es posible que ustedes tengan la forma de enviar un mail a Don Jean Paul luksic 
 
saludos 
 
PD

 
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