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Rompiendo el molde

Artículo correspondiente al número 260 (4 al 16 de septiembre de 2009)

 

Enfrentándose a los prejuicios propios de una familia de exitosos profesionales, Julio Philippi Calvo encontró en el mundo de las carreras técnicas una buena veta para desarrollar sus ansias de emprender. Hoy, transformado en empresario, demuestra que con esfuerzo siempre se pueden conseguir las cosas. Por Nicolas Vial.


Es un hecho: las carreras técnicas han tomado un sitial importante en la pirámide laboral en nuestro país. La idea de que sólo teniendo un título universitario bajo el brazo era posible iniciar el complicado camino del emprendimiento es hoy una noción equivocada.

Julio Philippi Calvo (31) tenía claro que ese mundo entregaba grandes posibilidades. Luego de egresar del Colegio Verbo Divino y con la claridad de que la ingeniería era lo suyo, entró a estudiar a la Universidad de los Andes para, al año siguiente, ingresar a la Andrés Bello, pero se dio cuenta de que lo que le quedaba mejor eran las carreras técnicas.

Hijo del ex presidente de la Sofofa Bruno Philippi, tuvo que superar los anticuerpos que oponía su familia respecto a escoger esa opción. “Después de dos años de pelea logré que me dejaran entrar a Inacap. En el mundo que me tocaba vivir hace ocho años, estas carreras eran mal miradas y si optabas por una de ellas te tildaban de flojo. Yo me propuse ser el mejor alumno y trabajar desde el primer semestre, porque tengo asumido que para ser exitoso hay que tener mucha práctica”, explica.

Y no perdió el tiempo en ganar esa experiencia. A la par con sus estudios de Ingeniería en Mantenimiento Industrial, comenzó a trabajar gratis en una empresa de calefacción como ayudante técnico, siempre con la idea de que un verdadero profesional debe partir desde cero.

Con la intención de escalar posiciones para luego comenzar a emprender por sí solo, recibió la oferta de incorporarse como socio administrando un nuevo negocio enfocado al área de aire acondicionado. Luego de un año, se percató de que lo que quería era ser empresario, por lo cual ingresó a una firma que construía calderas de tipo industrial (Energías Industriales), de la que luego de seis meses pasó a ser uno de los propietarios.

Philippi ya ha formado dos empresas destinadas al mantenimiento de equipos industriales y está iniciando un nuevo proyecto que entregará servicios de mantención a casa y oficinas en sectores alejados de Santiago, como Colina y Chicureo. Sin embargo, algo que siempre le ha inquietado ha sido el tema social. Por eso, luego de formar parte de la Fundación Emprender –institución que crea instancias de diálogos entre empresarios PYME– creó Gestión Solidaria, entidad que se dedica a la conducción de recursos humanos y responsabilidad social empresarial.

 

 


Inacap en el corazón

 

Hasta el día de hoy, este joven amante de las bicicletas y del aire libre es un agradecido de la formación que recibió en Inacap, razón por la cual desde hace algunos meses formó, junto a un grupo de jóvenes, el Círculo de Empresarios Exalumnos.

Fue en diciembre de 2008 cuando le surgió la inquietud de devolver parte de la experiencia que había ganado. Se acercó a Inacap para ver si podía hacer algo. En 48 horas ya era el presidente del nuevo Círculo de Empresarios Exalumnos de la institución, núcleo que cuenta actualmente con alrededor de 15 jóvenes que han creado empresas en distintos áreas del mundo técnico y que, a través de charlas, motivan a los alumnos a desarrollar sus capacidades y –sobre todo– a mirar con ambición las metas que pueden alcanzar.

“La realidad de los alumnos técnicos de clase media-baja es que creen que para llegar a un buen puesto sólo se necesitan muchos contactos o mucho tiempo. La idea, aquí, es generar la posibilidad de que puedan entrar inmediatamente a trabajar en posiciones de jefatura, gerencia o subgerencia, a través de los nexos que creamos”, señala Philippi sobre esta iniciativa, la que actualmente se está desarrollando en la sede de Maipú y que próximamente se extenderá a las demás que tiene Inacap a lo largo del país.

Es que para Philippi las carreras técnicas tienen un futuro infinito y no deben ser miradas en menos, como pasaba hace algunos años. Es un convencido de que las oportunidades están y de que para iniciarse como un empresario de cualquier área sólo hay que adquirir experiencia, desarrollarse como profesional y, sobre todo, como persona. Esa es la clave, esa es finalmente su técnica.

 

 

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