|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Rodrigo Ortúzar. Aspirando a las grandes ligas |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 235 (22 de agosto al 4 de septiembre de 2008)
Lo conocemos como director de cine, pero quiere ir más allá: ser parte de los creadores de una industria cinematográfica en Chile. Los resultados hasta ahora son positivos: tiene acuerdos inéditos y trabajos con destacados actores extranjeros. Su meta es que nuestro país sea reconocido por su cine. Por María Luisa Vicuña; fotos, Elisa Bertelsen.
Hace cuatro años, el director de cine Rodrigo Ortúzar estrenó su primera película en las salas de cine locales: Mujeres Infieles. Las críticas estuvieron repartidas, pero este realizador de 47 años, educado en La Sorbonne y con su propia productora publicitaria, Jazz Films, logró llamar la atención y ganarse un espacio entre los directores nacionales. Pero más allá de los resultados obtenidos por su primer largometraje, la real importancia de éste es que forma parte de un proyecto mucho mayor y que ya ha comenzado a avanzar. El resultado es una segunda película que se apronta a estrenar Ortúzar: All Inclusive. Aunque todavía no está en cartelera, ya tiene público asegurado: fue comprada por Universal con 250 copias para ser distribuida en México. La canadiense Lionsgate también la adquirió a fin de presentarla en Estados Unidos.
Capital quiso conocer más a fondo este plan de exportación del cine chileno y para eso conversamos con su gestor: Rodrigo Ortúzar.
-¿En qué consiste tu proyecto cinematográfico?
-Lo que yo quiero hacer es ayudar a que exista una industria cinematográfica en Chile. Ahora hacemos películas pero no tenemos una verdadera industria, y en eso estoy yo. Quiero hacer películas que atraigan a un público masivo, que los chilenos vayamos a ver nuestro cine, y para eso tienen que ser tramas de interés general, que identifiquen a todos. Más que cine de autor que, por su misma naturaleza, está dirigido a un público más específico.
-¿Estás haciendo películas comerciales?
-A ver... es que creo que está mal considerado el término comercial. Inevitablemente éste se asocia a películas a las que asiste un gran público, pero que no son de buena calidad. Sería la clásica comedia gringa. Y se presenta por otro lado el cine de autor, más independiente y que participa en festivales, pero que cuenta con menor audiencia. Yo no quiero hacer ni lo uno ni lo otro. Quiero hacer buenas películas, que sí atraigan a un público masivo y que puedan verse fuera de Chile, pero que no sean de mala calidad, sino que traten temas igualmente profundos, pero con una visión más cercana y fácil de identificar. Eso es lo que presento en All Inclusive.
-¿No te interesa entonces el cine de autor?
-Claro que me interesa. Participé mucho en él. Es sólo que no es mi objetivo ahora. No creo que haya una forma de hacer cine, hay muchas. Loque creo es que es muy importante que a la hora de crear un proyecto se tenga claro el objetivo: por un lado, está el cine más personal, más intimista, que pretende participar en festivales y recibir reconocimientos, pero que probablemente no será de público masivo. Y está por otro lado lo que estoy haciendo yo, que es con una buena historia, que sea transversal y con estrategia comercial para tener mayores niveles de audiencia. Además, éstos son finalmente los largometrajes que financian esta industria. El asunto es no perderse en el camino, es decir, si te decides por hacer algo independiente y más hermético no puedes en la mitad del camino querer también lograr un público masivo, porque finalmente vas a estar engañando al espectador y terminas generando prejuicios. Lo mismo, en el otro sentido. Es necesario ser muy honesto al vender tu producto, porque al público le gusta saber a qué va y no desilusionarse después. Yo creo que eso ha pasado mucho en el cine chileno. Si tienes clara tu meta, es posible que tengas éxito.
Pero no es sólo un problema de objetivo. Muchos cineastas han sido honestos y definidos en sus películas y así y todo no han tenido éxito.
Seguramente en tu vida has visto muchas películas y son pocas las que recuerdas. El cine es así. Hay muchas películas malas y pocas buenas, sobre todo acá en Chile: muchas veces nos llega justamente lo más malo. En la industria nacional también es así: de muchas películas, la mayoría van a ser malas y la minoría buenas, esa es una realidad. El negocio del cine está basado en probabilidades, y actualmente es aproximadamente de un 20%, es decir de cada 10 películas, sólo dos van a ser buenas. El mismo cálculo se puede sacar para un director. De cada 10 películas que haga, sólo dos van a tener éxito. Y ojalá no sea la primera que haga una de las buenas, porque es lo peor que le puede pasar a un director. Hay una gran posibilidad de quedarse estancado.
-Y dentro de ese cálculo, ¿cómo te encuentras tú?
-Conociendo esas probabilidades nosotros hemos proyectado nuestro plan de diez películas, tratando de manejar cada paso para ir asegurando ese éxito, especialmente frente a los inversionistas. Es por eso que me he ido asesorando con empresarios, que nada tienen que ver con el cine, pero sí saben manejar mucho mejor que yo el tema comercial, publicitario, etc. Mis socios vienen de ese mundo. En cada paso nos hemos puesto una meta. En Mujeres Infieles fue aprender a hacer una película y lo logramos.