Reportajes y Entrevistas Rodrigo Ortúzar. Aspirando a las grandes ligas
Artículo correspondiente al número 235 (22 de agosto al 4 de septiembre de 2008)
Página 2 de 2
-¿Cuál es la meta para All Inclusive?
-Fue tener una buena distribución y también lo logramos. Hace muchos años Jorge Errázuriz me dio un consejo. Me dijo que tenía que enfocar mis fuerzas en lograr que la película llegara a la mayor cantidad de salas posibles y, por lo tanto, a más gente; me dijo que de nada servía tener el mejor producto si no llegaba a los consumidores, ¡y tiene toda la razón! Por eso para All Inclusive esa fue nuestra meta. Y logramos un acuerdo inédito para Chile. Imagínate que la compraron Universal para presentarla en México y Lionsgate para hacer lo mismo en Estados Unidos. Nunca una película chilena había logrado algo así. Ahora, para lograr eso hubo un trabajo durísimo. Me instalé por casi dos meses en Ciudad de México para lograr una entrevista con el presidente de Universal para Latinoamérica y para llegar a Lionsgate lo hicimos desde distintos frentes. Lo bueno es que ahora ya conocen mi trabajo, les gustó esta película y va a ser mucho más fácil para una siguiente.
-¿Y qué viene?
-Estoy trabajando en un proyecto sobre el accidente ocurrido en Antuco, una película puramente chilena, súper local, que habla de nuestra idiosincrasia, y quiero que a pesar de eso logre ser una película masiva, que llegue no sólo a nuestro público nacional sino también extranjero, que puedan conocer nuestro cine y conocer cómo somos. Creo que los largometrajes son la mejor forma de dar a conocer nuestra imagen país. Finalmente, nosotros conocemos a los franceses, a los italianos, incluso a los chinos, por sus películas. Quiero que con los chilenos pase lo mismo, que logremos tener una película con la que nos identifiquen afuera, así como Perú tiene su Pantaleón y las Visitadoras. Quiero que nosotros logremos algo así. Tal vez no sea yo el que la haga, pero sí construir esta industria para que lleguemos a eso.
-¿En ese sentido All Inclusive es menos chilena?
-No, no es menos chilena. Es completamente chilena. Creo incluso que es la primera 100% chilena filmada en el extranjero. Yo decidí hacerla en México, en su mayoría con actores mexicanos – sólo dos son chilenas: Leonor Varela y Valentina Vargas – por un tema de posibilidades. Si yo quería lograr por primera vez una distribución masiva, era más probable si lo hacía en un país como México, con un mercado mucho mayor y con actores que ellos ya conocen. Ahora que logré venderla y las distribuidoras ya conocen mi trabajo, puedo venderles algo más local. De hecho, con Antuco quiero tener contratada la distribución. Incluso antes de tener lista la película, los inversionistas me llaman para poder entrar como socios al proyecto y nos hemos dado el lujo de quedarnos con los mejores. Todo eso no habría sido posible sin los pasos anteriores.
-¿Qué costo ha tenido esto de hacer películas masivas y dejar de lado el cine más personal, más de autor?
-Ninguno, porque ese es el objetivo con que hice la película, lo que no signif ca que no esté yo también en ella. Yo me he concentrado en cómo hacer que las películas sean vistas. ¡Si es finalmente el público el que me paga mi sueldo! He intentado ser honesto y no caer en convenciones. All Inclusive es una película que veo y me gusta, es simple, sin mayores pretensiones y los últimos quince minutos son puro Rodrigo Ortúzar. En los otros también está mi mano, pero también estoy pensando como director en qué quiero que se vea. También pasé por procesos en los que me confundí, y en que le puse silencios, planos largos y duraba dos horas y veinte minutos. Eso estaba bien, pero no la iba a ver nadie. Yo sentí que tenía que ser responsable con los inversionistas que tenía detrás, porque el objetivo no era que yo me ganara los premios de un festival, sino que hacer industria y comenzar un proceso en que vendrían muchas películas detrás. Y eso en ningún minuto significaba hacer un filme de mala calidad, al contrario. All Inclusive es una buena historia, que incluye a toda la sociedad porque la problemática de la disfuncionalidad y falta de comunicación en la familia es universal.
-¿Qué está pasando que los chilenos no vemos nuestro cine?
-Yo creo que en gran parte es porque los cineastas estamos haciendo algo mal. Los últimos años han sido los años más bajos del cine de Chile y eso es porque no estamos siendo capaces de que el público nos mire. Tal vez estamos demasiado enfocados en lo que nosotros queremos mostrar y no en lo que el público quiere ver.
-¿Y cuál es la reacción de tus colegas cuando planteas esto?
-En general, a los cineastas no les gusta mucho, porque Chile es un país envidioso y a veces me preguntan en forma irónica: “¿cómo está Hollywood?” y la verdad es que me da lo mismo, porque siento que lo estoy haciendo bien. Yo soy de la idea de compartir, pero lamentablemente Chile es un país de cangrejos. Se destaca alguien y lo tiran para abajo. Generalmente los que han sobresalido en las artes se han ido a vivir afuera. Yo creo que en esto la unión hace la fuerza y en la medida en que sepamos compartir lo que sabemos, se va a formar y fortalecer la industria cinematográfica chilena. Estoy trabajando por eso, y no por mí. Por todo el mundo del cine local.