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Reportajes y Entrevistas
Ricardo Lopez Murphy. El liberal argentino

Artículo correspondiente al número 252 (15 al 28 de mayo 2009)


Ya no insiste en la competencia electoral. El ex ministro y candidato presidencial se la juega ahora por un movimiento que permita debatir sobre politicas publicas, al menos, para evitar “que la adversidad nos rinda o nos obligue a desaparecer”. Es que en Argentina parece que no es facil declararse liberal.

¿Qué pasa en Argentina, el país de las contradicciones? Hasta mediados del siglo XX tenía la misma tasa de crecimiento que Canadá y Australia. Fueron promisorios de verdad. A partir de entonces, con el proteccionismo y los controles autoritarios, empezó la estagnación, de la que aún no se puede sacudir.

Aun así, en casi todo orden de cosas sigue teniendo destaque y perfil propios. Y digo casi en todo porque en política vive un acertijo permanente. Tiene de todo, menos lógica. El gran cientista político francés Raymond Aron no se podía explicar por qué Argentina no era la nación rectora de Sudamérica o los Estados Unidos de Sudamérica, si lo tiene todo para ser un ejemplo de democracia en constante desarrollo.

Aron llegó a concluir en que Argentina era la mayor decepción de la región. Un país que recibió oleadas de inmigrantes y se convirtió en El Dorado de media Europa, ahora expulsa gente que se va por no conseguir trabajo. ¿Cómo se llegó a esto? ¿Cómo pudo convertirse en poco gobernable un país henchido de riquezas, alejado de los grandes conflictos mundiales, y donde casi no hay terremotos ni ciclones?

Tarea para etólogos y sociólogos.



El aquí y el ahora


La presidenta Cristina Fernández argumenta que Argentina necesita adelantar las elecciones legislativas porque en crisis hay que asegurar la gobernabilidad. Y quién mejor y de más confianza que su propio marido, el ex presidente Néstor Kirchner, para encabezar la ofensiva nacional del oficialismo como candidato al principal distrito: Buenos Aires.

¿Tiene sentido adelantar las elecciones? La historia no registra casos de comicios adelantados por razones económicas que hayan resultado exitosos. Al contrario, casi siempre aceleraron el ritmo de las crisis.

La competencia contra Kirchner en la capital saldrá de la centroderechista PRO, la fuerza del alcalde bonaerense Mauricio Macri, y de la Coalición Cívica, de Elisa Carrió. La aparición del frente conformado entre el PRO y los peronistas disidentes Felipe Solá y Francisco De Narváez amenaza al reinado kirchnerista en el gran Buenos Aires.

El ex candidato presidencial Ricardo López Murphy ha calificado a Kirchner de “monárquico, reaccionario y autoritario”, por haber sentenciado que la Argentina corre el riesgo de “explotar” en caso de que el oficialismo pierda la votación legislativa de junio próximo.

Claro, reclama desde la oposición, pero con trayectoria y pergaminos suficientes como para que sus planteamientos sean escuchados. Ricardo Hipólito López Murphy (Ricardo por Balbín, e Hipólito por Yrigoyen) es un economista de raigambre radical. Fue ministro de Defensa y fugaz titular de la cartera de Hacienda durante el gobierno de alianza entre la Unión Cívica Radical y el Frepaso. Pocos meses después de la caída del gobierno de Fernando De la Rúa, en diciembre de 2001, la certeza de que sus críticas, tanto políticas como económicas e ideológicas, levantaban suspicacias y algo más en la dirección de la UCR, partido en el que militó desde muy joven (y donde lo acusaban de liberal o neoliberal), lo decidió a romper amarras y fundar su propia agrupación, Recrear Argentina, trampolín que –entre otras cosas– le sirvió para lanzar su candidatura a la presidencia. Luego renunció a Recrear para forjar y dar sentido al Movimiento Corriente de Convergencia Federal.



Imposible maquillar


-El gobierno ha resuelto adelantar las elecciones parlamentarias para el 28 de junio. En su discurso en el Luna Park, Néstor Kirchner fue tajante: “si perdemos, el país volverá al 2001”. ¿Qué le sugiere la frase?

-Ese vaticinio catastrófico trata de generar pánico, sobre todo en los sectores más débiles de la sociedad. Esa actitud es perjudicial y no forma parte de las reglas del juego que predominan en los países civilizados. Lo que pasa es que Kirchner quiere tener mayoría absoluta para gobernar como un déspota. Convertir las elecciones en un plebiscito, anticipar las elecciones, es violar la legislación electoral. Además, eso de inventar las mal llamadas candidaturas testimoniales hace un daño enorme a la democracia Si en estas elecciones el pueblo le retira su apoyo, será por incapacidad e ineficacia de ellos (los Kirchner).


-Fuentes bien informadas me dicen que los tres hombres fuertes de Argentina serían Kirchner, Héctor Magnetto (del Grupo Clarín) y Hugo Moyano (transportista y secretario general de la Confederación General del Trabajo). ¿Es exagerado esto?

-(Medita) Lo que pasa es que el peso de uno de los grupos de medios informativos más importantes del país se deja sentir. En ese sentido, el doctor Magnetto tiene un impacto grande, ya que la cadena de medios que él dirige es influyente. En la medida en que sus medios hacen clara la información y subrayan los defectos del régimen, eso causa un efecto importante.

Lo segundo: el poder que se la ha otorgado a los sindicalistas y al régimen sindical es asombrosamente anormal en el mundo. Se parece al sindicalismo de Estado que existió en la Italia de Mussolini. Si usted le diera al sindicalismo chileno, uruguayo o inglés el financiamiento de que goza el sindicalismo argentino, tendría un sindicalismo gigante y demasiado poderoso. Hay denuncias serias y muy graves en torno a nuestro sindicalismo. El problema principal que ellos enfrentan es de enriquecimiento ilícito. Las denuncias grandes que hay son por esos temas. Y uno se pregunta, ¿por qué los dirigentes sindicales son todos muy ricos? Esa es una cosa muy rara, sospechosa. En Argentina hay cargos hereditarios en la dirigencia sindical. Fíjese que a Moyano lo va a suceder su hijo. ¡Increíble! Cuando se llega a estos niveles, eso ya no es republicano.


-La exacerbada politización de los sindicatos en Chile fue una de las razones de la decadencia del sistema democrático. ¿Teme algo similar para Argentina?

-Yo diría que el poder del sindicalismo en Argentina viene de muchos años atrás. Es un esquema que hemos tenido durante casi 70 años. Bajo esta circunstancia es muy difícil contar con un régimen político como el chileno, el uruguayo o el brasileño. Y es que está muy desbalanceado el poder. El sistema sindical acá en Argentina es extraordinariamente poderoso, pero no tiene una agenda revolucionaria como la que tenía el sindicalismo chileno. Eso sí, nuestro sindicalismo controla los servicios de salud, de turismo, en fin... Para el trabajador es prácticamente imposible estar fuera de la órbita sindical.


-Economistas sostienen que el tercer trimestre de este año registrará la caída más brutal de la economía argentina. El PIB podrá caer al menos 5% y el desempleo podría elevarse a 12%. ¿Cree que este sea el motivo para adelantar las elecciones?

-No. Las caídas del PIB del último trimestre del año pasado y el primero de este fueron muy serias y extraordinariamente severas. Como los datos han sido trucados, no se sabe exactamente de qué proporción ha sido la caída. Pero son dos dígitos, de todas maneras. Yo no hago esa lectura de que será más duro el tercer trimestre en relación a lo vivido. Lo que sí puedo decir es que ya no será fácil seguir maquillando los números. Usted puede maquillar a una mujer de 40 para hacerla parecer de 28. Ahora, maquillar a una de 50 para hacerla parecer de 28, es casi imposible. Lo que le quiero decir es que a medida que pasan los meses, el maquillaje se hace más difícil. Yo no creo que la situación vaya a ser peor, porque la del primer trimestre fue extraordinariamente grave. Ya tocamos fondo y a muy poco andar ese maquillaje se vendrá al suelo y veremos la realidad, a pesar de las cifras trucadas en todas sus dimensiones.


-El periodista Jorge Lanata me dijo hace poco que la inflación oficial en la Argentina es una de las tantas mentiras del actual gobierno.

-Están trucados todos los números. No sólo del índice de precios, sino también las cifras de Producto, pobreza e indigencia. Está todo trucado. Eso es público y notorio. De las estadísticas de empleo, ni hablar. Yo denuncié eso en la campaña electoral y no tuvo ningún impacto. El grado de descrédito del Instituto Nacional de Estadísticas es inmenso. Es una actitud muy manifiesta del Poder Ejecutivo eso de falsear los índices.

 



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