Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistasarrow Reprobados

Herramientas

Reportajes y Entrevistas
Reprobados

Artículo correspondiente al número 278 (18 de junio a 2 de julio de 2010)


Las 3 C de la educación
Calidad, cobertura y crecimiento


¿Qué es más importante para empujar el crecimiento: reducir la fracción de la población que no alcanza un nivel básico de competencias o incrementar el tamaño de la elite intelectual? Hay que hacer ambas cosas. Por Francisca Dussaillant

 

En el último tiempo ha surgido una serie de investigaciones que comparan internacionalmente los desempeños de los estudiantes y los intentan relacionar con las diversas institucionalidades educacionales de los países. Uno de los líderes de esta línea investigativa, el profesor de Stanford Eric Hanushek, nos visitó recientemente y participó, entre otras cosas, en un seminario organizado por Libertad y Desarrollo e Inacap, además de visitar el ministerio de Educación.

Como es sabido, uno de los muchos argumentos a favor de una educación de calidad es su asociación con el crecimiento económico. Los estudios han establecido que la calidad educativa de las naciones es un potente determinante del crecimiento, mientras que la “cantidad” -es decir, el número promedio de años que un estudiante pasa por el sistema escolar- pierde relevancia cuando la calidad abunda. El argumento es simple: 10 años de educación en Botswana no son lo mismo que 10 años de educación en Suiza, incluso si controlamos por el entorno sociocultural. Un suizo, que ha estado inserto en un sistema de alta calidad educativa, tiene mayor productividad que una persona de de un país subdesarrollado al cual el sistema educacional entrega poco o nada, aun cuando ambos hayan pasado el mismo tiempo en las aulas. Y para el crecimiento la clave es la productividad.

Los estudios de Hanushek y sus colegas, a partir de las pruebas internacionales PISA, TIMSS y otras, han permitido -entre otras cosas- profundizar y de alguna manera cuantificar el efecto que una educación de calidad tiene en las trayectorias de crecimiento de los distintos países.

Francisca Dussaillant es investigadora de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo.
Una de las preguntas que se hacen tiene que ver con los efectos no sólo del desempeño promedio de los estudiantes en el crecimiento, sino los efectos distribucionales. En otras palabras, ¿qué es más importante para empujar el crecimiento: reducir la fracción de la población que no alcanza un nivel básico de competencias o incrementar el tamaño de la elite intelectual? O dicho en sus propias palabras: Rocket scientists or Basic Education for all? Eso sí, es fundamental dejar en claro que por Basic Education for all nos referimos a políticas educacionales que busquen incrementar la calidad de la educación para todos. Se ha demostrado que la cobertura no es demasiado relevante si no trae consigo una mejora en los desempeños de la población.

Por cierto que, en torno al efecto teórico de estos objetivos en el crecimiento económico, hay posiciones divididas. Algunos defienden sistemas escolares elitistas, focalizados en empujar a los estudiantes de mejor desempeño, ya que producirían una mayor cantidad de innovadores o agentes capacitados para difundir los nuevos conocimientos, tecnologías, productos y procesos que impulsan nuestro crecimiento económico. Otros favorecen sistemas escolares igualitarios que aseguren que la gran masa de trabajadores tenga a futuro las competencias suficientes como para implementar las tecnologías existentes.

La respuesta que hasta el momento ha surgido sugiere que ninguno de estos extremos es ideal: ambas estrategias son importantes por separado y aportan significativamente al crecimiento de un país. Si apuntamos a uno de estos objetivos, tendremos sólo parte del camino andado. Además, estamos ante políticas complementarias: los rocket scientists no tienen manera de implementar sus innovaciones sin una base trabajadora capacitada, mientras que la base trabajadora capacitada no tiene sentido si no hay proyectos que la requieran. Incluso, una política de basic education for all permitirá que surja un grupo mayor de potenciales rocket scientists. Cuando la educación promedio es deficiente, muchos de los jóvenes chilenos que son rocket scientists en potencia reciben una educación tan deficiente que no pueden a la larga desarrollar sus capacidades.

Las investigaciones, en todo caso, han demostrado que el tamaño de la elite científica e intelectual es más importante como determinante del crecimiento en países subdesarrollados y en vías de desarrollo que en las naciones que ya lo alcanzaron. En ese sentido, aun considerando que una política de quality education for all es fundamental, los esfuerzos también deben ir dirigidos a incrementar la proporción de estudiantes que clasifican en los niveles más altos en las pruebas internacionales. Y en ese sentido estamos bastante mal: los resultados de la prueba internacional TIMSS en matemáticas muestran que menos de uno por cada doscientos de nuestros alumnos de 8º básico (en 2003) clasificaba como de nivel “avanzado”, contra un 44% en Singapur.

Aún más, sólo el 5% de nuestros estudiantes obtuvo puntajes iguales o superiores al promedio de Bélgica, Holanda, Hungría, Japón y Canadá e igualaron o superaron al peor 25% de los estudiantes de Corea y Singapur. Los resultados de la prueba PISA no fueron diferentes: sólo uno de cada mil de nuestros alumnos clasificó en el nivel superior, cifra que aumentó a uno de cada setenta al considerar los dos niveles más altos de desempeño (contra Finlandia, por ejemplo, con un 24% en estos dos niveles superiores). Es más, sólo el 10% de los estudiantes chilenos tuvo puntajes iguales o superiores al promedio de países como Canadá, Finlandia, Corea, Suiza y Hong-Kong.

Tres pilares fundamentales


Los estudios de Hanushek y sus colegas han dado algunas luces de hacia dónde deben ir las políticas educacionales para garantizar un buen desempeño educativo en general, comparando las diferentes institucionalidades de los países en torno a tres ejes clave que han sido objeto de acalorado debate en la academia (y también en las políticas públicas) internacionales: “rendición de cuentas”, “autonomía” y “libre elección”.

En términos simples, el primero se refiere la existencia de pruebas externas a los establecimientos educacionales, alumnos y/o profesores, que cuantifican, entre otras cosas, los conocimientos y habilidades adquiridas por los estudiantes. La “autonomía” de los establecimientos tiene que ver con las posibilidades de los directores de decidir una serie de aspectos internos a la escuela como, por ejemplo qué profesores contratan, cuánto les pagan, cómo distribuyen y manejan sus recursos y sus proyectos educativos, etc. Finalmente, la “libre elección” tiene que ver con una serie de políticas que busca incrementar la competencia entre escuelas. Entre ellas está la posibilidad de los padres de elegir el colegio al que asiste su hijo. Esta libre elección incrementa teóricamente la competencia entre escuelas cuando el financiamiento de ésta está asociado al alumno; es decir, si el alumno se cambia, la escuela pierde el aporte asociado a éste. Además, los sistemas que buscan generar mayor competencia liberalizan las restricciones de financiamiento gubernamental de la educación, permitiendo que un alumno opte por una escuela privada sin por ello perder el subsidio.

Los resultados de las comparaciones internacionales, a través de PISA y otras pruebas, nos informan sobre la importancia de estas instituciones como instrumentos para elevar los desempeños de los estudiantes. Las conclusiones iniciales son que un sistema con mayor nivel de elección y competencia alcanza desempeños superiores. Al mismo tiempo, un sistema con mayor rendición de cuentas también funciona mejor en lo que se refiere a estos desempeños. Finalmente, la autonomía de las escuelas es muy importante aunque sólo en la medida de que estén obligadas a rendir cuentas. Sólo así se logran alinear los incentivos del director con los del sistema educacional en general. Cuando la autonomía no viene acompañada de rendición de cuentas puede, incluso, ser perjudicial.

¿Y cómo estamos por casa?


¿Qué nivel de desarrollo tienen estos tres pilares en Chile? La rendición de cuentas existe, aunque es criticada y resistida por bastantes sectores. El gobierno actual está trabajando para mejorar e incrementar las pruebas nacionales y perfección la comunicación de los resultados. Un sistema de rendición de cuentas no tiene sentido alguno si, precisamente, esas “cuentas” no son comprendidas por la ciudadanía. En cambio, cuando hay claridad nace el incentivo de las escuelas a competir por desempeño, ya que los padres comienzan a ejercer su derecho a elección informada y presionan al sistema por mejores resultados. El problema es que la capacidad de respuesta de las escuelas es limitada. La autonomía en nuestro país es bastante baja. Una escuela que quiere mejorar sus resultados tiene poco espacio para hacerlo, sobre todo en el sector municipalizado. El centralismo del ministerio de Educación es un legado histórico difícil de revertir. Sin embargo, algunos esfuerzos ya se han hecho en ese sentido y más pasos debieran darse en esta dirección.

Aún así, es interesante destacar que los resultados del sistema municipalizado, el más rígido de todos, no son para nada homogéneos. En otras palabras, cuando hay burocracia, la calidad de ésta es importante. Existen municipalidades cuyas escuelas, a pesar de las rigideces que enfrentan, obtienen resultados superiores a los de su competencia “particular pagada”. Estos municipios se destacan por haber dado a sus proyectos educativos una alta prioridad y por haber capacitado a los directivos de sus establecimientos para mejorar su gestión. También se destacan por tener profesores motivados que creen en las potencialidades de sus alumnos y comunidades involucradas con los logros escolares de sus niños.

Llaman la atención, por ejemplo, los resultados del Liceo Galvarino Riveros Cárdenas en Chiloé, con 310 puntos promedio (de lenguaje y matemáticas) en el SIMCE de octavo básico. Ñuñoa tiene cinco escuelas municipales por sobre los 290 puntos promedio en ese mismo curso. Las comunas que se destacan son variadas: pequeñas escuelas municipales en Puerto Cisnes, Río Hurtado, Primavera o Hualañé (que en muchas ocasiones sirven a alumnos de nivel socioeconómico bajo) y algunos grandes liceos de Vitacura, Providencia, Las Condes, Talca y Puerto Montt logran resultados que superan los de varios establecimientos particulares pagados del sector oriente en Santiago. Para qué decir el número de ejemplos de este tipo que han surgido últimamente en la educación particular subvencionada.

Estos esfuerzos, junto con los planes de incrementar la rendición de cuentas y transparentar la información haciéndola más accesible a los padres facilitándoles así su elección, debieran incidir tanto en la mejora del nivel promedio de competencias de nuestros estudiantes como en el aumento del tamaño de la aludida elite intelectual.

Por cierto que los tres pilares mencionados no cubren la totalidad de políticas posibles ni son la receta mágica que solucionará nuestros problemas. Otras iniciativas apuntadas al mejoramiento de los conocimientos del profesorado, a la producción de recursos educacionales más adecuados (por ejemplo, libros) y a la atracción de talentos a la carrera docente, ayudarán a mejorar el actual escenario. Tampoco las habilidades cognitivas (aquellas que se miden en las pruebas internacionales) son las únicas que importan ni determinan unívocamente la productividad futura o el bienestar de la población. Por cierto, es un hecho que los padres no buscan en una escuela solamente una buena enseñanza en las disciplinas. Pero si se trata de avanzar, tanto en educación como en crecimiento económico, las prioridades están sobre la mesa.



Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

6 Comentarios

Juan :

URL www.vocacion600.cl Publicado Viernes 23 de Julio, 2010 - 13:08 hrs

Una Solucion en Chile que puede acabar con la Pobreza es la EDUCACION, y de paso con la Desigualdad, y falta de Equidad y al igual como lo dejaron claro nuestros hijos e hijas el año 2006, denominanda Revolucion Pinguina, Hoy el Lucro Impera en la Educacion año 2010, mas que un interes real en hacer cambios concretos, porque las capacidades son 50 y 50, el control social no permite que sueñen los mas pobres y es historico y una cuestion universal, desde la la educacion egipcia a la fecha. Los Poderosos no desean mas gente en su Club, pero Chile se paso con el desangramiento de la Educacion Publica, gerentes de escuelas millonarios hoy en dia a diferencia de cualquier pais del Mundo, Chile unico pais del Mundo que se lucra descaradamente. Un puro ejemplo es ver cuantos estudiantes de los liceos comun y corriente esta en la Universidad de Chile. Por otro lado ese mismo estudiantes ¿podra pagar tamaño arancel? Yio voy y veo en su mayoria alumnos del sector de arriba. La LGE es lo mismo que LOCE, Y esta jamas s epodra cambiar, porque habria que cambiar la Carta Fundamental, osea La Constitucion, (hecha entre 4 paredes por 4 personas, sin consulta Ciudadana) Eso menos mal puede cambiar con una buena Asamblea Constituyente y en eso se esta en Chile hasta lograrlo. Y asi entre otras cosas exterminar el SIMCE, PSU, y haya formas mas democraticas de lograr Educacion para todos los capaces, para los capaces y TODOS, ricos y POBRES. 
Juan Rodriguez  
Director AMDEPA 
Asociacion Metropolitana de Padres y Apoderados 
Miembro Confederacion Nacional de Padres, Madres y Apoderados de Chile 
09-99312659

héctor rosas :

Publicado Martes 13 de Julio, 2010 - 10:57 hrs

Sr. Waissbluth. 
 
Usted habla de que muy pocos estudiantes de nuestro país ingresarían a una Universidad en Inglaterra, Corea o Finlandia. Usted se ha preguntado ¿Para qué querríamos eso?. 
Poner a mi hijo en una universidad de un país con lacras sociales iguales o peores a la de nuestro país no ayuda en nada. Todos hablan de Finlandia, sabía usted que los jóvenes en ese país son altamente drogadictos, que fuman marihuana y beben en cantidades siderales a igual que acá seguramente, pero si es así, a que los mando?. El educarse no es sólo saber más de alguna materia específica sino aprender a como vivir mejor.

José Lagos :

URL A33 Publicado Jueves 24 de Junio, 2010 - 08:35 hrs

No conocer la realidad de las escuelas y liceos pobres ,es una desventaja.Los resultados no varían mucho de año tras año,pero estar en una sala de colegio pobre es un problema para el profesor ,un alumno que no vive tranquilo,un alumno que no come ,un alumno que tiene a su padre preso,un alumno que va a una sala mal construida ,helada poco acogedora más lo anterior,no hay por donde conseguir buenos resultados .No decir lo que gana un profesor con 30 horas, es otro problema ,su sueldo alcanza para 10 días o 15 días , confeccionan pruebas ,revisan pruebas,preparan almuerzo ,son mamás y papás con más problemas que sus propios alumnos,no alcanza el dinero para perfeccionamiento .La educación es un gran problema y tiene que comenzar con solucionar el problema de los bajos sueldos de los maestros,subir los puntajes en la PSU,y otorgar becas a los que las eligen ,eliminar las carreras de pedagogía en las U.privadas,llevar a los directores a cursos de gestión y alta dirección,pero sobre todo eliminar la municipalización ,si son una verdadera vergüenza ,no conocen del tema ,en el texto sí ,pero en la practica ,están fuera de toda competencia .

Javier Pascual :

URL http://laeducacioncritica.wordpress.com Publicado Miercoles 23 de Junio, 2010 - 10:46 hrs

El problema no es el sistema de medición, sino la forma en que los medios, los apoderados y los establecimientos lo están tomando. El ranking de escuelas debería acabarse inmediatamente. El SIMCE es una excelente herramienta mientras se entienda que es una herramienta de medición de aprendizajes. Adecuarla a contextos hace desconocer que el contexto es superable. La gracia de una prueba estandarizada es que se aplique a todos por igual, y sólo a nivel de análisis se hagan distinciones. ¡Pero deben hacerse éstas distinciones! 
 
SIMCE no es una prueba injusta. Los injustos son los que interpretan mal los resultados.

rodrigo meneses brant :

Publicado Martes 22 de Junio, 2010 - 16:30 hrs

En relacion a la excelencia educativa, tenemos un grave problema con los índice de medición, que hablar con los índices de exigencia al docente; lo padres de los alumnos de la educación municipalizada, solo estamos para observar el desmpeño de los profesores, pero no para dar una opinión profunda, la enseñanza municipal es en términos académicos, buena en las comunas mas destacadas, Vitacura, pero no se puede avanzar, pues la participación de los padres en la educación y formación de los niños es casi nula, cursos de induccion entre el establecimiento y los apoderados son casi nulos, grados de participación en las materias enseñadas, la calificacion de los adeucadores, los índeces de medición, el seguimiento a la solución de problemas, es muy escaza. 
Puede un padre, participar de la formación de su hijo en el Colegio, la respuesta es SI, pero que canales de participación se han abierto, existen los horarios oportunos para reunir porfesores y apoderados a discutir sobre la formación de los alumnos, a mi parecer son mínimos. 
El simce muestra un índice de medición, pero no muestra la calidad de los profesores, la participación de los padres, el trabajo del establecimiento en su totalidad, podemos agregar estas variables a un nuevo índice, por supuesto que SI.

marcos oyarzun :

Publicado Sabado 19 de Junio, 2010 - 12:10 hrs

Es un articulo que si bien trata el tema enterminos generales, aporta datos interesantes que permiten tener una idea de nuestra calamidad en la educacion, y de como se puede derribar el gran mito que la educacion particular es mejor que la publica. mientras los gobiernos no sean capaces de participar del problema en forma seria esto mucho no va a cambiar, no es posible que siempre sean los estudiantes que tengan que hacer paros marchas y protestas, para llamar la atencion,y que los alcaldes que se compran el cuarto medio sean los que esten a cargo del futuro de chile, si fuera rico me voy de chile.

 
IAB ChileCertifica.com