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Artículo correspondiente al número 286 (8 al 21 de octubre de 2010)
Aun cuando en Chile las cifras de participación femenina en la alta dirección de empresas y corporaciones son francamente precarias, está emergiendo una nueva clase de ejecutivas y emprendedoras que tienen entre sus metas llegar a cargos de primera línea. En Mujeres Empresarias están conscientes de ellos y hoy apuntan a descubrir y potenciar esos talentos. ¿Cómo? En estas páginas, Carolina Eterovic y Francisca Valdés revelan el misterio.
Que se hayan recibido más de dos mil postulaciones al premio de Ejecutiva del Año es un claro síntoma de que algo ocurre en nuestras empresas. Existen interés y una masa crítica que tiene aspiraciones y ganas de mostrar lo que hacen y de seguir creciendo. Pero no todo es fiesta. “Aun cuando hayamos tenido esta recepción, las cifras nos indican que el recurso humano femenino está muy mal aprovechado en nuestro país. No es posible que casi la mitad de las matrículas de las universidades sea femenina y sólo un 2% o 4% de los altos cargos ejecutivos y directivos sean ocupados por nuestro género”, comenta la directora ejecutiva de Mujeres Empresarias (ME), Francisca Valdés.
“Algo pasa, se diría que nos estancamos en el camino. Al parecer, las obligaciones familiares nos limitan más de la cuenta, y cuando la mujer está en condiciones de retomar al 100% su vida laboral, las oportunidades ya no están”. En este escenario “hay que cambiar la mentalidad del empresariado y de nosotras mismas. Tenemos que romper ciertas barreras y atrevernos. La sociedad debe darse cuenta de que las mujeres somos un gran complemento al hombre y hacemos un aporte diferente a las corporaciones, y eso está más que probado. Hoy, prácticamente, en las mayores empresas multinacionales del mundo es requisito contar con mujeres en sus directorios. Su aporte es irremplazable y por algo será”, agrega Carolina Eterovic, también directora de ME.
Con este diagnóstico, Mujeres Empresarias hace rato que trabaja en una serie de iniciativas orientadas a mejorar la participación femenina en el mundo laboral. Primero, mostrándolas a través de publicaciones y encuentros de líderes y ahora, empeñándose a pulso en un programa más acabado enfocado a colocar a estas ejecutivas en la alta dirección. Lo que pretenden es llegar a trazar un perfil detallado de todas las mujeres empresarias y ejecutivas del país, saber quiénes son, qué estudiaron, cuál es su trayectoria, conocer sus habilidades, en fin, ME quiere convertirse en el registro oficial de las profesionales y empresarias del país.
Más emprendedoras
Por otra parte, ambas aseguran que hay cada vez más “hambre” de emprender, particularmente en las nuevas generaciones, y no sólo en Santiago, sino también en regiones. Así, ME cuenta con una sucursal en Puerto Varas, denominada Mujeres Empresarias Patagonia, que a la fecha suma más de 500 socias. “Tenemos la aspiración de seguir creciendo con nuestra institución, sabemos que nuestro modelo funciona y es replicable. Por esto queremos llegar prontamente a las principales ciudades de Chile, mediante alianzas con el mundo público y el privado, lo que prontamente vamos a fomentar”, anticipa Francisca Valdés.
Mientras tanto, ME está concentrada en potenciar el premio a la Ejecutiva del Año, que por primera vez entrega junto a Revista Capital, luego de un acucioso análisis (ver metodología) entre un connotado grupo de finalistas. Las expectativas, con este premio, son mayores. “Creemos que reconocimientos de este tipo son buenos incentivos para que mujeres preparadas y brillantes en sus cargos puedan ser reconocidas entre sus pares y para que otras, siguiendo su ejemplo, puedan decir: yo también puedo ser gerente general”, enfatiza Valdés.
Los desafíos
Pero eso no es todo. A Mujeres Empresarias, la información proporcionada por las miles de postulantes al premio le abrió un abanico de respuestas sobre cómo las chilenas están abordando el mundo laboral. “El análisis de este estudio arrojó varias cosas interesantes. La primera es que cuando una mujer se propone metas altas dentro del trabajo, generalmente logra concretarlas y, por otro lado, la gran mayoría de las mujeres que están en un escalafón superior en grandes empresas destaca por el apoyo de sus respectivos equipos de trabajo para sacar adelante sus proyectos”, resume Francisca Valdés.
Todos, temas que pretende promover la institución a través de sus foros y encuentros empresariales, que este año continuará reforzando. Mientras tanto, piensa en ampliar el premio y llevarlo a regiones.


| El método |
| La metodología del premio fue elaborada por la consultora Feedback, que recopiló los antecedentes de las ejecutivas más votadas entre las 2.067 nominaciones recibidas entre el 19 de julio y el 13 de agosto. Los sectores que recibieron una mayor cantidad de nominaciones fueron bancos (18%), tecnologías de la información (16%), vestuario y calzado (15%), servicios financieros (11%), instituciones de educación (8%), agencias y consultoras (4%), ONG y fundaciones (3%), retail (3%) y minería (2%). Tras el levantamiento de las más votadas, se aplicó un primer filtro, seleccionando sólo a quienes cumplían con los requisitos de trayectoria, rango ejecutivo y responsabilidad establecidos en las bases. Tras ello, se envió a cada una de ellas un formulario para recopilar sus antecedentes personales, académicos, sus logros y también para conocer sus impresiones sobre su desempeño profesional. En la última etapa, con la documentación en mano, el jurado compuesto por Fernando Alvear, Juan Carlos Eichholz, Ana María Icarán, Hans Eben, Nicolás Majluf, Juan Pablo Swett, Guillermo Turner, Paula Urenda, Carolina Eterovic, Francisca Valdés, Roberto Méndez y las ministras del Trabajo y del Sernam, Camila Merino y Carolina Schmidt, designó a cinco finalistas, de entre las cuales se eligió a la ganadora. |