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¡Que comience la función!

Artículo correspondiente al número 234 (8 al 21 de agosto de 2008)

 


Con la cantidad de estrenos que habrá en el segundo semestre, pareciera que el cine nacional está floreciendo. Una apuesta valiente, dado lo malos que somos para ver películas chilenas. Conversamos con los creadores de dos de estos filmes y comprobamos que, pese a ser distintos en su factura, tienen bastante en común. De partida, ambos han participado con éxito en festivales internacionales, dando a conocer nuestro cine al mundo. Uno de ellos, Tony Manero, fue ovacionado en Cannes, mientras que El Brindis, recibió el premio del público en el Festival de San Diego. Por María Luisa Vicuña.

 

 

 

 

El Brindis

Director: Shai Agosin
Actores: Pepe Soriano, Ana Serradilla y Francisco Melo
Producción: Agosin Films (Chile)
Coproducción: Goliat Films (México)

Reseña

Lo primero que se dice sobre esta película, es que “no parece chilena”. ¿Qué significa eso? Que su imagen, su trama, su forma de hablar son distintas a lo que estamos acostumbrados a ver en nuestro cine.

Ambientada principalmente en Valparaíso –excepto algunas escenas en Ciudad de México– trata la historia de una fotógrafa mexicana, Emilia (Ana Serradilla), que decide viajar a Valparaíso, ya que su padre –a quien casi no conoce– le pide que lo visite. Con muchas dudas y miedos por esta familia paterna, de costumbres judías y que por lo mismo parece tan distinta a ella, Emilia llega a casa de Isidoro (Pepe Soriano) y deja que éste le muestre su mundo. Así conoce a David (Francisco Melo), el rabino de la comunidad, que está pasando por un momento de profunda crisis en su vida.

“… Porque nunca es tarde para empezar de nuevo”, El Brindis cuenta con una historia simple, pero con detalles sutiles, la posibilidad de reencontrarnos con nuestra propia historia, con lo que somos y no queremos asumir.





Esta es la opera prima de Shai Agosin, emprendedor con vasta experiencia en la realización y producción de eventos y programas de televisión, pero para quien esta es su primera incursión en el cine.

Gabriel Agosin, hermano del director y productor ejecutivo de la película, cuenta que la idea de El Brindis surgió hace tres años. Obviamente, tuvo variaciones en su guión a medida que se fue trabajando, pero un elemento que se mantuvo, fue que la película transcurriera en Valparaíso, lo que determina su carácter.

Gran parte de la historia y de sus emociones se relatan a través de la imagen, de los colores del puerto, el mar azul de fondo y el verde de las viñas de la zona central. Agosin cuenta que trabajaron con altos estándares de calidad respecto a la iluminación y fotografía de este filme, y que por eso lograron una película de factura internacional, que da la sensación de que no fuera chilena.

Otra de las características que la hacen parecer internacional es que dos de sus tres protagonistas no son chilenos. De hecho, el personaje de Emilia es interpretado por la mexicana Ana Serradilla, quien, según Gabriel Agosin, interpreta exactamente lo que ellos querían reflejar: “es una mujer muy linda, pero sobre todo muy dulce. Creo que el público y especialmente las mujeres lograrán identificarse con ella, porque no tiene para nada aires de diva; al contrario: es muy sencilla, como su personaje Emilia”.

Pero definitivamente el que se lleva todas las flores es Pepe Soriano, destacado actor argentino que interpreta en forma brillante a Isidoro, el patriarca de una familia judía, ya mayor, que decide reencontrarse con sus orígenes y hacer parte de ellos a una hija a la que ha tenido abandonada.

Aunque es un actor de amplia trayectoria en Argentina, España y otros países, es primera vez que trabaja en el país. Para él, “la experiencia no pudo ser más saludable: tuve la oportunidad de convivir con todo el equipo de trabajo y con la gente en Chile, que tiene un ritmo más pausado que en Argentina. Pude conocer mucho Valparaíso y Santiago, y además de todo eso, ¡me pagaron!”.

De un tiempo a esta parte, Soriano está realizando la quinta temporada de la obra de teatro Visitando a mister Green en Buenos Aires, y fue así como los hermanos Agosin llegaron a él. Les costó mucho dar con el actor para el personaje de Isidoro, pero partieron a Buenos Aires, vieron la obra y decidieron que el protagonista de El Brindis no podía ser nadie más que él.

Soriano no aceptó de inmediato, pero luego de leer el guión y darse cuenta de que Isidoro iba muy en línea con lo que él venía haciendo, aceptó. Explica, además, que su personaje lo conmovió: “me gusta especialmente la escena en que Isidoro está con niños que como él van a hacer el bar mitzvah y le preguntan qué edad tiene. El contesta que tiene por lo menos 70 años más que ellos, y con impresión los niños le vuelven a preguntar por qué entonces va realizar esta ceremonia a esa edad e Isidoro contesta: porque me acabo de dar cuenta que soy judío”. Esa frase es la que, a juicio de Soriano, representa la gran persona que es su personaje y continúa: “Isidoro asume su condición a pesar de su edad. El había pasado la vida al margen de la religión, pero en un
momento extremo se da cuenta de su origen, de su identidad y lo asume, eso me parece bárbaro. Este tipo no se renuncia ni se deja ganar, sino que asume la responsabilidad”.

El Brindis habla de reencuentros, y puede ser una ocasión para que el público se reencuentre con el cine chileno, porque nunca es tarde para empezar de nuevo…

 



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