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Artículo correspondiente al número 251 (30 de abril al 14 de mayo de 2009)
Y en este “cómo” el tan reiterado propósito de la descentralización también tiene su espacio. Que el Estado esté cercano a la población es una meta. Ya hace unos meses Frei habló de su interés en que las empresas públicas y privadas ubiquen sus casas matrices en regiones. ¿Una forma de estimular este paso? Incentivos tributarios.
A mayor ahondamiento, vale decir que el equilibrio macro ocupa el primer lugar en documentos reservados a los que tuvimos acceso y que fijan los lineamientos del primer gobierno del Bicentenario.
Este listado se completa con crecimiento, el fin de la indigencia, la reducción de la pobreza a menos de un 5% y el favorecer la igualdad de oportunidades. Hay también menciones importantes para asuntos como gobiernos corporativos, reforma tributaria y, por cierto, la modernización estatal.
Mejor enseñanza y no más escuelas
La calidad de la educación es la segunda gran prioridad de Eduardo Frei, según él mismo lo ha hecho saber al interior de Océanos Azules. Insistimos: ya no en una mirada macro, sino que absolutamente micro, de modo que el foco no está en las grandes inversiones sino en los parámetros del estudiante.
¿Por qué esta elección? Porque hay una percepción generalizada de que tanto una reestructuración del Estado, para hacerlo más eficiente, como una enseñanza de nivel, son asuntos fundamentales para que Chile realmente se pegue el salto al desarrollo que por tantos años se ha buscado.
El ex superintendente de Valores y Seguros, Álvaro Clarke –una de las voces poderosas junto a Henríquez en el ámbito económico de Océanos Azules– da más claridad sobre la importancia de la calidad educacional porque tiene relación directa con dos temas centrales: avanzar hacia un país con oportunidades relativamente parecidas o iguales y, además, fomentar la adecuada formación de capital humano.
Este último aspecto, dice, “está ligada directamente a la capacidad de competir que pueden tener las unidades económicas, el propio país y, en consecuencia, al propio progreso y bienestar de las personas”. Es más, desde su perspectiva la modernización del Estado se entronca con la productividad- país. “El Estado es parte esencial de la función de cualquier economía y es clave que se vuelva potenciador del sector privado y que no sea una carga del sistema”, indica.
Dicho con otras palabras, la visión que se analiza en Océanos Azules plantea que en una economía de mercado como la nuestra es fundamental que exista un Estado fuerte, que proteja la competencia, de modo que el funcionamiento del propio mercado sea efectivo y un factor que afiance la riqueza.
Lecciones de la crisis
Situaciones imprevistas, como la crisis económica, han sido incorporadas a la discusión. Entre los integrantes de los equipos especializados de análisis (“Una nueva mirada al mundo del trabajo”, “Un país de emprendedores”, “Competencia en los mercados”, para nombrar sólo algunos), se estudian acciones o fórmulas que aborden la protección que los ciudadanos deben tener ante coyunturas como la actual o bien en su faceta de pequeños ahorrantes o en sus derechos como consumidores.
Christian Larraín, socio de CL Group y quien colabora en el área financiera, afirma que “el paradigma del funcionamiento automático de los mercados hoy está en cuestión en todas partes” y que otro tema es “cómo los mercados cumplen mejor su función al servicio de la economía”.
Algunas de las preguntas lanzadas a la mesa –y cuyas respuestas deberían traducirse de algún modo en la propuesta que en julio reciba Frei– tienen que ver con cómo hacer que los mercados financieros cumplan mejor su función al servicio de la economía, financiando de modo más eficiente y por períodos más largos a la microempresa.
Aunque el candidato presidencial ha destacado en varias ocasiones la solidez de la regulación del sistema bancario y financiero nacional –y que lo ha alejado de las complicaciones registradas en Estados Unidos–, igual está la inquietud de que la oferta programática para un probable quinto mandato de la Concertación detecte y resuelva con acciones efi caces eventuales debilidades en la normativa y supervisión. Lo mismo en el ámbito de los gobiernos corporativos con que funcionan los mercados.
Y así, suma y sigue. ¿Cuál es el rol de las políticas públicas en promover garantías para que los mercados funcionen mejor? ¿Cómo se canalizan, por ejemplo, hacia el financiamiento de la educación superior? ¿Qué papel debe jugar Corfo como banca de segundo piso?, son parte de las interrogantes.
Documentos reservados obtenidos por Capital y que son base de la discusión hacen referencia a una mayor relevancia del Estado en su rol regulador en puntos como protección de mercados y de consumidores e inversionistas, cautelar conflictos de interés y contribuir a establecer la nueva arquitectura financiera internacional.
El propio candidato ha esbozado su criterio ante la crisis. Hace unos meses se reunió con el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, para tratar un plan fiscal que representaba un 2% del PIB y que –recalcó en esa ocasión– facilitaría el manejo de la coyuntura económica hasta el 2010, más allá del mandato Bachelet. Allí, aparte de destacar a regla del superávit estructural para calcular el gasto en años de prosperidad y que permitió ahorrar para épocas complicadas, elogió la seriedad fi scal, pero abogó por una política fiscal más expansiva.
En el debate que está teniendo lugar en el marco de Océanos Azules, está, asimismo, la ambición de impulsar en la agenda programática una nueva concepción de los derechos económicos y sociales estableciendo, por ejemplo, que la extrema pobreza es contraria a todo derecho humano y de esta manera garantizar los programas sociales.
Otro asunto que ya ha sido objeto de polémica –surgió al difundirse el proyecto de reforma constitucional de Frei en diciembre pasado– es el llamado diálogo social obligatorio entre empresarios y sectores sindicales de modo permanente. O sea, reformas laborales nuevamente sobre la mesa. ¿Habrá suficiente agua en la piscina?