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Seguimos al candidato de la centroderecha por una semana. Aquí, tres momentos vitales del hombre que, si las elecciones fueran hoy, seria presidente. Por Federico Willoughby Olivos.
Todavía faltan 4 meses para que Sebastián Piñera enfrente su segunda elección presidencial y si bien, de acuerdo a la ley, todavía no hay nadie facultado para realizar campañas políticas, lo cierto es que igual no más Sebastián lanza oficialmente su campaña. Y lo hace en grande, nada menos que en el Arena Movistar Santiago. Y no lo piensa hacer solo. Además de sus correligionarios y, asumimos, de su familia en pleno, también tiene prometida la presencia de Los Charros de Lumaco (unos tipos que, además de reventar la radio con su ranchera Cómo dejar de amarte de vez en cuando tienen como invitada a Angélica, la famosa fierecilla del reality del 13, 1810) y de Américo y la Nueva Alegría que, vamos, no es La Noche, pero es un grupo sound con suficiente seguidoras para entender que, en el fondo, Sebastián hizo una buena elección al preferirlos sobre su hermano artista, el Negro.
La entrada señala que el evento parte a las 18:00 horas, pero ya tipo 4 de la tarde uno puede ver, a través de la señal que emite su página web, que el recinto está lleno. El notero Chavito (que entiendo no trabaja en Chilevisión) hace de maestro de ceremonias. La imagen del computador muestra alegría, festejos y un público aleonado, haciendo hora para que llegue su candidato.
Treinta minutos antes de las 6 llego a la entrada habilitada para la prensa y las autoridades, en la calle Beaucheff. En el control de la puerta no se ven carabineros (después me entero que están adentro, tratando de controlar los accesos), pero sí hay muchos guardias ansiosos y un exceso de caos. Cuesta entrar, un buen grupo de personas se está retirando y ellos tienen la prioridad. “No entren, es un caos, van a puro pasar rabias”, denuncia un grupo de señoras que se van indignadas.
Y es cierto. De partida, por orden de Carabineros y de la empresa de seguridad del evento, nadie puede entrar al Arena mismo. Y eso, a vuelo de pájaro, está dejando a cientos de personas fuera, las cuales viajaron de todas partes de Santiago para ver a... Américo. Bueno, al menos eso me dice un grupo de mujeres (el público en general es femenino) que llegó en bus desde La Granja. Están bastante enojadas porque dicen que ellas venían a ver Américo, que llegaron como a las 5 y ya estaba todo lleno.
Como sea, la realidad es que para un grupo importante de personas la única posibilidad de seguir el lanzamiento de la campaña fue la pantalla que afortunadamente alguien armó fuera del recinto. La suerte no es mejor para la prensa: la orden de no entrar es universal (de hecho, ya por Twitter circula que vetaron el ingreso a una periodista de La Nación).
Cerca de las 7 de la tarde empieza su discurso Cecilia Morel, la señora del candidato. En un traje impecable blanco con negro, y desde el centro del Arena, hace una pequeña alocución donde pone énfasis en temas emotivos y en palabras claves como “mi marido”, “familia”, “hijos”, “futuro”. Se despide y una cerrada ovación le da la bienvenida al candidato. Quizás es la pantalla (aclaro que nunca pude entrar al Arena), pero todo parece demasiado similar a lo que se vio en la proclamación de Obama a fines del año pasado.
El discurso de Piñera sigue en la línea de los sueños y las claves emotivas que utilizó su señora. Eso, más algunos ataques a las candidaturas. Todo, redondeado con un mensaje de triunfo y una enorme cantidad de globos que caen sobre su cabeza de manera coordinada cuando termina de hablar. Se repite la postal de Obama: entre los globos apenas se ve a su familia saludando en pleno. Se nota que hay confianza y oficio, mucho oficio.
La noche termina con Américo. Mucha gente se va, hace frío y la pantalla que está disponible afuera se ve bien pero la amplificación es insoportable.
3 de septiembre / Salón de la Radio Orocoipo, Rancagua
El hombre del cartel
Uno supone que todos los días son especiales para un candidato a presidente. Pero este sin duda es uno muy importante para Sebastián. No sólo marca el inicio de una gira que lo llevará hasta Puerto Natales, sino que durante esta jornada se entregarán los resultados de la encuesta CEP. Específicamente, al mediodía. Por eso, es raro que la actividad (un encuentro con líderes sindicales en Rancagua) la hayan fijado para las 11:45. Pero quién sabe, quizás a Piñera no le importan las encuestas o las siga vía Twitter.
Camino a Rancagua, el candidato se aparece en al menos tres carteles junto a la carretera. Son enormes, él sale sonriente junto a frases que prometen un Chile mejor. ¿Sabrá que todavía, por ley, no se puede hacer campaña?
Apenas llego a la radio, veo que tan sólo en la puerta hay cerca de 40 personas esperando a que llegue el candidato (dentro, en el salón de la radio, hay unas 150 más con carteles y banderas, haciendo hora mientras comen torta). Eso sí, el que atrae toda la atención por ahora es Bernardo Córdova Palma, el tipo disfrazado de minero que se hizo famoso por hacer del ejercicio de funar a Tombolini un arte. Le pregunto si va votar por Piñera y me dice que él es “piñerista... pero sabe, también voy a votar por MEO”.
Como era evidente, Piñera no llega, nadie sabe nada de él hasta las 12:10 cuando uno de los periodistas apostados comenta que el ex senador está viendo la encuesta CEP a siete cuadras de ahí, en las oficinas de su primo y senador por la zona, Andrés Chadwick. Lo curioso es que en el local no hay ni televisores ni radios para escuchar la CEP y saber cuán contento va llegar el candidato. A las finales alguien anuncia los resultados en voz alta. Si bien los números confirman una segunda vuelta, hay optimismo, Frei bajó en 2 puntos. Se habla de un empate técnico con el candidato en caso de balotaje y los más agudos están felices porque Piñera se ubicó como el que más confianza entrega a la ciudadanía. Básicamente, hoy nos vamos a reunir con un ganador.
A las 12:40 el alcalde de Rancagua aparece, elige a un grupo de pobladores y les dice de manera discreta “síganme”. Y claro, a los 2 minutos vemos a ese mismo grupo rodeando al candidato que viene caminando desde la esquina. Es una postal perfecta. Sebastián saluda a todos, no discrimina. “Hola, hola, cómo está”, “qué es de su vida”, “cómo está”.
Una vez que ha saludado a cada uno (fotos de la prensa incluida), entra directo donde lo esperan sus seguidores. Catarsis total, parece año nuevo, no hay empujones, pero el candidato hace su trabajo: da una larga vuelta saludando a los asistentes antes de ponerse al centro del local y –micrófono en mano– hablarle a sus pacientes seguidores.
“Primero que nada, les quiero pedir perdón por lo que pasó en mi proclamación en el Arena”, así parte Sebastián, con un mea culpa por lo que había sucedió dos días atrás. No es claro que alguna de las personas que está ahí haya ido al evento, pero eso no quita que Sebastián se avive y, quizás a modo de ofrenda o quizás porque simplemente quiere celebrar sus números de la CEP, les promete otro Arenazo, “uno más grande, una fiesta democrática, pero estoy buscando un lugar más grande donde hacerla”. Y claro, como es obvio, los presentes a coro gritan “¡¡la medialuna de Rancagua!!” Sebastián sonríe y empieza un pequeño discurso que durante los siguientes minutos apelará, nuevamente, a lo importante que es hacer un cambio, a lo necesario que es tener un país digno para la familia, con mejor educación, etc. No son más de 20 minutos, pero bastan.
9 de septiembre / Sede del Servicio Electoral
Pasión de multitudes
Y llegó el día. Después de una extensa gira por el sur donde el candidato llegó hasta Puerto Natales y dio espacio a su poeta interior (cosa de ver los Twitter que escribió esos días con frases como “¿nunca han mirado las estrellas, la galactea (sic) o el fondo del alma? Una cosa es mirar e intentar descubrir y otra cosa ver qué es lo sensorial” o “desde el estrecho de magallanes, mirando la tierra del fuego y la antartica, junto a mi mujer cecilia, les enviamos un cariñoso saludo”), ahora está de vuelta en Santiago. Es más, este día a las 10 tiene anunciada la inscripción de su candidatura (Arrate la anunciaba para una hora después).
Llegada la hora, se nota la efervescencia en calle Esmeralda. En los apenas 20 metros que corresponden a la fachada del Servel hay una enorme protección policial, carros de fuerzas especiales, seguridad propia del organismo público, carabineros del tránsito, prensa, curiosos, candidatos, más curiosos y hasta un esquinazo (y que tiene a las “chinas” enteras entumidas porque, si bien hay sol, todavía es invierno).
Al rato aparece Piñera, y como dice su manual de estilo, lo hace caminando a lo lejos. Esta vez viene desde el MAC, seguido por una fuerte cantidad de seguidores y sus banderas además de su círculo de hierro que incluye a Cecilia, y a los alcaldes Luis Plaza (Cerro Navia), Manuel José Ossandón (Puente Alto), Jacqueline van Rysselberghe (Concepción), Pedro Sabat (Ñuñoa), Pablo Zalaquett (Santiago) y Virginia Reginato (Viña del Mar). De caminar lento, saluda a la gente, a sus seguidores, a la prensa, hasta que enfila al segundo piso del Servel, donde tiene que firmar la inscripción. Con acceso limitado, la sala en que se concreta el procedimiento contiene a los más de 20 periodistas presentes (en su mayoría, gráficos y cámaras de televisión) en un lado mientras en el otro está Sebastian sentado con Cecilia y todos los hijos. De hecho, al momento en que se sientan, Cecilia choca sus dedos con el menor, Cristóbal. El mismo que cuando llegó saludó a los periodistas de Chilevisión, el canal del papá.
El acto es relativamente corto, Sebastián firma y no habla mucho (abajo hay todo un aparataje esperándolo para que haga una proclamación). De hecho, sus palabras no daban ni siquiera para una cuña si no hubiera sido porque, justo antes de que el candidato se fuera, su hijo Cristóbal se acercó y le dijo algo al oído. Y claro, a Sebastián se le había olvidado hablar de la La Roja, que esa noche jugaba contra Brasil. Por eso, hace caso al niño, se da vuelta y le desea la mejor de las suertes a los dirigidos de Bielsa... y okey, no fue suficiente, pero Piñera no lo puede ganar todo.
| Piñera 2.0 |
Seguir al candidato vía twitt es una excelente alternativa. Aquí, algunos de sus posteos reproducidos en forma textual: • ha muerto Francisco “Chamaco” Valdés. Grande Chamaco. Colocolo y los chilenos te debemos mucho y siempre te recordaremos como un crack • Los años arrugan la piel, pero solo la perdida de ideales arruga el alma. Feliz dia a todos los jovenes (por edad o de espiritu) • En la feria de Estacion Central me regalaron un perro. • Voy a ver a Cecilia mi mujer, que en medio de la campaña se enfermo de bronconeumonia y esta hospitalizada. Cecilia: mejorate.Te necesito • Frei me desilusiona. Mi padres eran DC. Siempre nos motivaron al servicio publico. Como buenos padres, siempre me apoyaron en mis campañas. • Nuestro comando esta revolucionado. Parece que llego un ejercito de cupidos. “Love is in the air“. Y los protagonistas no qieren reconocer. • Viendo. Donde está elisa? |