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Artículo correspondiente al número 268 (24 de diciembre de 2009 al 28 de enero de 2010)
El birdwatching u observación de aves es un panorama que va ganando adeptos en Santiago. Si, en Santiago... De la mano de entendidos recorrimos la selva de cemento y pudimos conocer una veintena de especies impensadas y una ciudad nueva para nuestros sentidos. Toda una experiencia. Por Paula Vargas. Fotos, Veronica Ortiz.
Birdwatching en Santiago. Aunque al comienzo la idea nos pareció loca, a poco andar nos dimos cuenta de que tenía vuelo (para usar una imagen ad hoc) y de que existe todo un mundo detrás de esta disciplina. En efecto, en Santiago hay numerosas agrupaciones que reúnen bandadas de adherentes que hacen excursiones periódicas, cursos, concursos de fotografía y mantienen centros de recuperación de aves. Para adentrarnos en este mundo, el primer contacto que hicimos fue con la Unión de Ornitólogos de Chile, organización que de inmediato se cuadró con la cruzada y nos hizo el nexo con una experimentada guía: Ana María Venegas, ingeniera forestal de profesión, fue quien nos dio las primeras claves para hacer contacto con una serie de especies, cantos, vocalizaciones, vuelos y colores... en pleno centro de la capital.
Nos reunimos a los pies del cerro Santa Lucía, un lugar que, según Ana María, es ideal para hacer observación de aves, por el fácil acceso visual que ofrecen las copas de sus árboles.
Para ser honestos, llegamos al encuentro con bajas expectativas. Si esperábamos avistar algo, eran pajarracos raros con rasgos antropomorfos y oír bocinazos del Transantiago. Pero, no. Ella, con paciencia oriental, insistió en que afináramos un poco más los oídos en un ejercicio equivalente a sintonizar bien la radio. Y no se equivocó. De un segundo a otro, pudimos diferenciar al menos tres o cuatro tipos de cantos diferentes, con los que zorzales, fío-fío y tórtolas se disputaban el espacio aéreo. Fue como trasladarse a otro mundo sin necesidad de tecnología ni de alucinógenos. Es que si de ver aves se trata, seguir su canto resulta el método más efectivo para iniciar un avistamiento.
Es un sistema efectivo. Sobre todo, en países como Chile, donde las aves no son muy vistosas ni se caracterizan por su gran colorido. Menos colorinches, pero no por ello menos interesantes. Al contrario, se trata de especies que, por su menor visibilidad, han sabido sobrevivir de mejor manera a los depredadores y descubrirlas representa también un desafío.
Sobrevuelo
En el país existen cerca de 480 especies avícolas, lo que corresponde al 5% del total mundial. Casi como para reafirmar que son de difícil avistamiento, las cifras indican que sólo una de ellas se extinguió y únicamente diez están en peligro. En Santiago, particularmente, podemos observar unos 40 tipos de aves, de los cuales la mitad se puede divisar en sólo una mañana.
Durante nuestra primera excursión reconocimos a varias especies nativas. Entre ellas, zorzales, tórtolas y chincoles. Unos metros más arriba pudimos observar algunas especies introducidas, como las no siempre agradables palomas, los rapidísimos gorriones y también una que otra cotorra. Y así, suma y sigue, escuchamos queltehues, los esquivos fío-fío, con su canto tan característico, y avistamos hasta pequeños jilgueros.
Ya en nuestro segundo día de excursión, esta vez en el Parque Forestal, la observación fue un poco más rápida, aunque incluso percibimos un nido de zorzales con crías recién nacidas. Al frente, en el Mapocho, nos presentaron a las famosas gaviotas dominicanas, al tiempo que sobre nuestras cabezas revoloteaban varias golondrinas. De ahí en adelante, no ha habido parque, jardín o cerro donde no hayamos afinado nuestros sentidos para registrar toda esta diversidad existente en la capital.
En Chile no son pocos los que se han visto seducidos por el vuelo de las aves. Conocida es la afición del rector de la Universidad Católica, Pedro Pablo Rosso, y del ex dueño de Laboratorios Silesia y Pamela Grant, Leopoldo Drexler. Este, prácticamente, lo dejó todo para dedicarse a la pintura y, sobre todo, a la fotografía de aves.
![]() Tordo Clave de identificación: ave negra brillante de tamaño mediano, bulliciosa. Generalmente vive en bandadas. Dónde se observa: matorrales de laderas y quebradas, áreas de cultivo, parques y jardines. |
![]() Tortola Clave de identificación: paloma de tamaño medio, color gris con manchas. Dónde se observa: jardines, calles arboladas, campos de cultivo, precordillera. |
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![]() Chuncho Clave de identificación: ave nocturna, de ojos grandes, la más pequeña del grupo de búhos. Dónde se observa: bosques y matorrales, precordillera hasta 2.000 metros. |
![]() Picaflor Clave de identificación: pájaro pequeño, mueve las alas a gran velocidad, se detiene en el aire frente a las flores. Es de color verde con brillo bronceado. Dónde se observa: parques y jardines. |
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![]() Rara Clave de identificación: el macho tiene frente y corona rufa, alas negruzcas con línea transversal blanca y ojos rojos. Dónde se observa: zonas de arbustos y precordillera hasta 2.000 m. |
![]() Gorrion Clave de identificación: pequeño pájaro café con negro, abundante en las ciudades. Dónde observarlo: ciudades y casas rurales. |