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Artículo correspondiente al número 231 (27 de junio al 10 de julio de 2008)
Sobre la planta de regasificación que se levanta en el puerto de la V Región se ha tejido una serie de historias. Pero lo cierto es que el proyecto sigue su rumbo y sus dueños aseguran que en junio de 2009 inaugurarán el terminal gasífero con bombos y platillos. La pregunta que todos se hacen en la industria es si la planta será rentable para quienes se embarcaron en este ambicioso proyecto de más de 1.000 millones de dólares. Por Lorena Rubio.
La señal política que los socios del proyecto GNL de Quintero esperaban se produjo el miércoles 18 de junio. Y vino desde el Congreso. Ese día, el ministro de Hacienda, Andrés Velasco; el de Energía, Marcelo Tokman, y los miembros de la comisión de Hacienda del Senado firmaron un protocolo de acuerdo para apoyar la industria del Gas Natural Licuado (GNL) en Chile. El proyecto se enviará en un plazo de 60 días y se convertirá en el puntapié inicial para discutir las regulaciones e incentivos de una “industria nueva, que permitirá diversificar la matriz energética”, como declararon ese día los ministros.
Y aunque la iniciativa impactará favorablemente a los dos proyectos para importar este hidrocarburo licuificado en buques y luego reconvertirlo a gas en los terminales de Quintero (en el que participa la estatal Enap, y que comenzará a producir en junio del próximo año) y Mejillones (donde uno de los socios es Codelco y que comenzará a recibir GNL a comienzos de 2010), la decisión fue leída como un claro respaldo al terminal de la V Región, el proyecto “estrella” del ex presidente Lagos, cuya primera piedra fue colocada por Michelle Bachelet en mayo de 2006.
El anuncio en el Parlamento fue precedido de un fuerte lobby que provocó roces entre los miembros de la sociedad GNL Quintero y que tuvo como protagonistas a las empresas distribuidoras de gas natural, que exigían la incorporación de este combustible al Fondo de Estabilización de Precio de los Combustibles (FEPC). Y aunque no está claro que ese sea el “incentivo” que reciba el GNL, el ministro Tokman anticipó dos días antes del histórico acuerdo del miércoles 18 que el Ejecutivo no había descartado incorporar al gas natural en el FEPC. En Hacienda son más cautos y aseguraron a Capital que aunque no está claro si esta ayuda vendrá como “una franquicia, un subsidio o su incorporación al FEPC”, es la última opción la que pesa más fuerte en el Ejecutivo.
La noticia dejó a contentos a los encargados del negocio del GNL en Chile, a pesar de que el representante de las distribuidoras, Carlos Cortés, anunció que fijar para 2009 la decisión los dejaba “disconformes”.
Como sea, otro efecto positivo de la medida fue que despejó, en parte, las duLadas sobre la rentabilidad económica del megaproyecto en Quintero, que incluye uno de los muelles más grandes del país, un terminal de regasificación y una serie de estanques gigantes para almacenar el combustible. Todo, por un valor superior a los 1.000 millones de dólares y en un consorcio que integran British Gas BG (40%), Endesa (20%), Enap (20%) y Metrogas (20%). Porque lo cierto es que a cuatro años del anuncio y a 12 meses de la puesta en marcha del complejo gasífero, las dudas sobre la conveniencia de importar el hidrocarburo persisten y un subsidio estatal –de la manera en que éste venga– hará, sin duda, más atractivas las importaciones de GNL.
Los argumentos a favor y en contra cruzan a toda la industria energética.
Una de las principales resistencias que despierta el GNL apunta a la forma en que se ha elevado su precio en el mundo en el último tiempo, debido a una altísima demanda y a la estrechez en la oferta. Este combustible, no vinculado al crudo, ha escalado desde 6 dólares el millón de BTU (una unidad calórica) hasta los 13 dólares a fines de la semana pasada, según el indicador Henry Hub, que mide el precio de GNL para el mercado estadounidense. Y eso, sin contar el costo fijo anual que cualquiera que desee adquirir este combustible deberá pagar por el uso del terminal y que agregará cerca del 15% al valor total del hidrocarburo.
De hecho, los actuales socios de Quintero pagan una tasa mensual que entre 2009 y 2030 sumará más de 45 millones de dólares anuales –entre todos– por usar las instalaciones en V Región; o sea, unos 900 mil dólares mensuales cada uno por usar el terminal. “Cualquiera que desee adquirir en el mercado spot (sin contrato) el GNL que llegará a Quintero deberá pagar una valor extra por uso de las instalaciones en ese megapuerto”, afirma un alto ejecutivo del sector eléctrico.
La cifra actual es definitivamente poco competitiva respecto a otros combustibles, como el carbón, que hoy se transa a mitad de precio que el GNL si se calcula en kilowatt/hora (kwh). “Es tan evidente desde el punto de desarrollo eléctrico que el carbón es más conveniente, que todas las firmas del rubro están construyendo centrales a carbón”, afirma el consultor energético Sebastián Bernstein. Para reflejar esta relación, el profesional explica que mientras el costo de generación realizado con GNL es de unos 125 dólares el kwh, con carbón la cifra disminuye a 95 dólares. De hecho, hoy en Chile se están construyendo cerca de 10 centrales carboníferas, agrega Bernstein, y todas las generadoras están apostando a este combustible.
Eso sí, admite el ex secretario ejecutivo de la CNE, las centrales a carbón son más del doble de caras que las de GNL y su costo podría aumentar seriamente si se le agregan restricciones ambientales, por sus emisiones de CO2, lo que “no deberían ocurrir antes de 2020”, destaca.
La última palabra la dirá el precio que finalmente alcance el GNL, cuyos mayores productores son Qatar, Malasia e Indonesia. Para tener una idea de lo activo que ha estado este mercado, entre mayo y este mes han llegado dos buques regasificadores a la ciudad de Bahía Blanca, al sur de Buenos Aires. Así, tras sólo un año de gestiones, Argentina se convirtió en el primer importador de GNL en América latina. Y aunque el negocio a estado rodeado de interrogantes técnicas y económicas, lo cierto es que ya se está inyectando gas al sector industrial de esa provincia –sin tanques ni tampoco un gran terminal– por un valor cercano a los 14 dólares por millón de BTU.