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Artículo correspondiente al número 231 (27 de junio al 10 de julio de 2008)
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| El terminal de Quintero comenzó a construirse en mayo de 2007. Ya se terminó un primer estanque de almacenamiento y se concluyen las obras del segundo. El muelle es uno de los más largos de Chile y su altura es de 12 metros. Estará equipado para recibir hasta dos buques tanqueros a la vez. |
Es precisamente el masivo uso de diésel y carbón en la industria eléctrica local el principal argumento que esgrimen los socios de GNL Quinteros. En primer lugar, los accionistas de la firma están confiados en que el proyecto no tendrá retrasos y, lo más importante, que el terminal contará con el gas presupuestado: 6,5 millones de m3/día a contar de junio de 2009, como ha sido anunciado. ¿La mejor prueba de esto? En mayo del año pasado se firmaron los contratos de suministro entre BG y el resto de las firmas por un lapso de 21 de años. En dicho contrato –cuya fórmula se mantiene en reserva, pero que incluye el valor de uno de los indicadores mundiales de GNL o de crudo, menos un porcentaje–, BG se compromete a entregar a sus socios los 6,5 millones de m3/día, divididos en partes iguales. Es decir, tanto Endesa, como Enap y Metrogas recibirán algo así como 2,2 millones de m3 diariamente. ¿Lo necesitan?
Las fuentes del consorcio aseguran que sí, pero en el mercado persisten dudas respecto a Endesa –que participa en Hidroaysén y está construyendo centrales a carbón– y Enap. Consultado por Capital, el gerente general de la petrolera estatal indicó que “el gas natural proveniente de GNL Quintero será utilizado en el proceso de refinación; en las plantas de hidrógeno (actual y futuras); en el abastecimiento de los contratos suscritos con Energas y Gas- Valpo y en nuevos proyectos que están siendo estudiados, como por ejemplo, la cogeneradora”. Este último proyecto, consistente en una planta de cogeneración en Concón, es una de las iniciativas históricas de la administración de la firma estatal, pero nunca ha sido anunciada con fecha y montos involucrados.
Lo que sí es un hecho es que hoy Enap ha encarecido sus costos de manera considerable, debido a que necesita usar gas natural en su proceso de refinación, lo que hoy es reemplazado por diésel. Sobre este punto, Dávila confirmó que “los costos de refinación deberán bajar en forma importante con el uso de gas natural proveniente de GNL Quintero”.
Otro punto a favor del terminal en Quintero es que al menos dos de los socios –Metrogas está en duda, por el costo actual del combustible– firmarán un protocolo para suscribir un aumento en la capacidad del terminal hasta los 10 millones de m3/día. En el consorcio aseguran que esta rúbrica –que no pasará de las próximas dos a tres semanas– es la mejor prueba de “hay interés en el GNL y que sigue siendo un buen negocio”, como afirma el gerente general de GNL Quintero, Antonio Bacigalupo.
El ejecutivo está en el negocio del gas hace más de una década y fue uno de los impulsores de la idea en Chile. En su opinión, el GNL tiene la ventaja de ser menos contaminante, más económicas sus centrales y hay reservas para mucho tiempo. Aunque reconoce el vuelco que ha mostrado el rubro energético hacia el carbón, plantea que ello sólo “pondrá mayor presión al precio”, al tiempo que asegura que la variable ambiental estará en contra de instalar nuevas centrales carboníferas. “Ya está claro que no hay muchos lugares donde instalar nuevas centrales a carbón. Las de GNL, en cambio, se pueden colocar en cualquier lugar”, sostiene.
Para Bacigalupo, si el GNL “resulta caro, el mercado se va a ajustar solo, como siempre ha ocurrido”. Por lo demás, agrega, “todos los combustibles en el mundo están subiendo de precio, pero mientras el GNL ha encarecido el suyo en un 94% en los últimos cinco años, lo otros hidrocarburos lo han hecho entre un 127% y un 242%”..![]()
| El duelo entre British Gas y Suez |
Para los integrantes del consorcio propietario del terminal gasífero en Quintero, uno de los causantes de su “mala fama” está plenamente identificado: el grupo Suez. “Ellos se han encargado de hacer una contra-política de comunicación, afirmando que no va a haber gas, que el proyecto se ha demorado más de la cuenta, que es muy caro, etc.”, afirma una fuente cercana a los controladores del complejo en Quintero. Todo partió en 2004, cuando el ex presidente Lagos anunció con bombos y platillos la construcción de una planta de GNL en Quintero, en medio de la crisis gasífera con Argentina. Inmediatamente –por razones geopolíticas y técnicas– fue Enap la encargada de diseñar la iniciativa y convocar a nuevos socios. Entre 2005 y comienzos de 2006, el gerente general de la petrolera, Enrique Dávila, sostuvo contactos con decenas de expertos en GNL y actores de la industria energética de nivel local e internacional. “En un primera etapa, el proyecto fue diseñado con la idea de que quien construía el terminal, suministraba el gas”, cuenta un cercano a Dávila que supo de esa primera fase del megaproyecto. Con esta idea, Suez Energy –entonces controladora de Colbún– se presentó a una licitación inicial aprovechando las economías de escala que le generan sus filiales de ingeniería y también el ser trader de gas a nivel global. “Durante las negociaciones hubo fuertes desencuentros entre Dávila y los encargados de Suez por cómo se estaba planteando el terminal”, recuerda esta misma fuente. Las disputas terminaron con la salida del conglomerado belga del proyecto y, consecuentemente, con la de Colbún. Y aunque Suez –a través de Tractebel– terminaría vendiendo la eléctrica a un grupo de empresas y, finalmente quedó en manos del grupo Matte, las desconfianzas se mantendrían hasta hoy. Pero Suez tuvo su revancha. Hoy, junto a Codelco comparte la propiedad del terminal de GNL en Mejillones. Fuentes cercanas al grupo belga aseguran que “ellos están contentos de no haberse quedado con Quintero, porque ahora serán capaces de suministrar 5,5 millones de m3, a contar de 2010 y el valor del muelle no superará los 600 millones de dólares”. |