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Reportajes y Entrevistas
Piedras y peñascazos

Artículo correspondiente al número 208 (13 al 26 de jul 2007)


A fin salió humo blanco. El grupo Harseim y los Canteros de Colina llegaron a un acuerdo definitivo para que sus proyectos coexistan de forma pacífica en La Reserva. Clave fue la intervención del empresario Sebastián Fernández, porque además de apoyar a los canteros, logró levantar un rentable negocio con sus desechos. 

A fin salió humo blanco. El grupo Harseim y los Canteros de Colina llegaron a un acuerdo definitivo para que sus proyectos coexistan de forma pacífica en La Reserva. Clave fue la intervención del empresario Sebastián Fernández, porque además de apoyar a los canteros, logró levantar un rentable negocio con sus desechos. Por Javiera Moraga; fotos, Verónica Ortíz.

 

En mayo de este año, la Asociación Gremial de Canteros de Colina y las empresas Harseim cerraron una disputa judicial de más de una década. Si bien en agosto de 2006 la Corte Suprema le dio a los canteros el título definitivo sobre sus pertenencias mineras, ubicadas dentro del proyecto inmobiliario La Reserva –propiedad de la familia Harseim en un 49% y de Cargill en un 51% (ver recuadro)–, aún faltaba definir cómo sería la extracción de la roca. Hoy, los canteros ya tienen una servidumbre de ocupación en los cerros La Pedregosa y Pan de Azúcar, por un lapso de 12 y 20 años, evitando de esta manera impactar el desarrollo inmobiliario de la zona.

 

Para dimensionar el asunto hay que tener claros los actores:

 

 

- Los canteros. Una asociación de no más de 300 familias que trabajan la piedra de una manera especial: en forma de adoquines o esculturas. Los canteros participaron en la fundación de Santiago, en la construcción de la Catedral Metropolitana, en la de La Moneda y varios de los principales monumentos de Santiago. Hicieron las bases de la Corte Suprema y dentro de sus últimos trabajos estuvo la construcción de la Costanera Norte, donde la piedra no se pudo cortar a máquina y tuvo que ser dimensionada a mano.

 

- Los Harseim. Grupo de cinco hermanos encabezados por Eric, quienes –además de tener el proyecto inmobiliario La Reserva– tienen una sociedad de inversiones dueña del 83% del Hotel Ritz-Carlton, junto con hoteles y otras inversiones. En el juicio fueron representados por el abogado Manuel José Vial.

 

- Sebastián Fernández Riesco. Uno de los creadores de FFV y sobrino del “Negro” Fernández, quien contrató al abogado Alvaro Baeza para defender a la Asociación de Canteros de Colina.

 

- Chamisero. Proyecto inmobiliario de Juan Carlos Latorre, Sergio Reiss y Sergio de Castro, ubicado también en los terrenos en disputa, pero que reconocieron el derecho de los canteros, sin necesidad de llegar a tribunales. Los compensaron con policlínicos y otras prestaciones sociales, a cambio de las hectáreas superficiales donde se desarrollaba su proyecto.

 

- Juan Carlos Cruz. Empresario que resultó entre los más perjudicados, ya que se quedó con las ganas de desarrollar un proyecto inmobiliario en La Reserva y tuvo que revender a los Harseim los sitios que había comprado: “Ellos me recompraron a un mayor valor de lo que yo les compré, pero a un precio más bajo que el de mercado”.

 

-Otros actores son el abogado penalista Jorge Bofill –quien defendió a Alvaro Baeza de una querella por calumnias interpuesta en su contra por los Harseim, de la cual salió victorioso– y Matías Cortés, especialista en acciones de clase, quien se encargó de presentar una acción colectiva a nombre de una asociación de consumidores dueños de las viviendas: “Esta acción se notificó y finalmente llegamos al acuerdo de que cumplieran lo que les prometieron a los propietarios de las casas”, porque, en efecto, las casas eran bonitas, pero nadie les explicó nunca a los compradores que había un grupo de canteros que trabajaban en los terrenos que estaban adquiriendo y que no se iban a ir porque eran dueños del subsuelo, incluso de ciertas casas que ya estaban edificadas.

 

 

 

El origen

 

 

Volvamos al comienzo del problema. A medida que Santiago ha ido creciendo, la base de operaciones de los canteros se ha ido también corriendo.

 

Hace más de 120 años se trasladaron desde el Cerro San Cristóbal a Colina, donde obtuvieron sus títulos de pertenencias mineras, los que se mantuvieron inalterados hasta la disolución de los sindicatos en 1973, año en que la pertenencia quedó bajo el nombre de Fidel Aguilera León, cantero que ejercía como presidente de la junta de vecinos.

 

-Pero en 1979, cuando las cosas se normalizaron, se le pidió a Aguilera que devolviera la pertenencia minera -explica Elías Aravena, presidente de la Asociación de Canteros de Colina-. Pero este señor sufría de Alzheimer y no quiso entregarla.

 

Recién en 1996 retomaron nuevamente las riendas del juicio. El problema es que en el intertanto, el grupo Harseim compró a la familia Lecaros un fundo de 800 hectáreas en Colina, donde se ubica el actual proyecto La Reserva. Los Lecaros habían convivido por décadas con los canteros dentro del terreno, respetando siempre la pertenencia minera de los labradores y –tal como consta en una declaración jurada en los expedientes judiciales– aseguran que los Harseim siempre tuvieron conocimiento que debían coexistir con los canteros: “En el predio se desarrollaban otras actividades extractivas de áridos desde muchos años antes (de la compraventa del predio) por parte de un número significativo de trabajadores canteros, conocidos como los Canteros de Colina” (...) “Al suscribir el contrato de compraventa del predio (los Harseim) siempre señalaron que sus actividades eran compatibles con la actividad de extracción porque necesitaban un terreno para prueba de explosivos”. (Declaración de los Lecaros).

 

Antes de enfocarse al tema inmobiliario y hotelero, los Harseim se dedicaban a las armas: “Teníamos una fábrica de explosivos en Renca y compramos en Colina para colocar la zona más peligrosa de esta industria de explosivos. En esa época nosotros operábamos solos y después nos asociamos con una compañía Noruega, a la cual le vendimos luego el cien por ciento de la empresa. Cuando hicimos esa venta dejamos fuera estos terrenos e instalamos lo mismo en Antofagasta. De ahí en adelante empezamos a ver los terrenos de Colina como ideales para el desarrollo inmobiliario”, explica Eric Harseim.

 

Fue en ese momento que los Canteros de Colina –quienes habían ganado en varias instancias judiciales su derecho a las pertenencias mineras– se volvieron una piedra en el zapato para el grupo que había decidido reconvertir su fundo en una zona inmobiliaria y floreciente, tal como otros proyectos vecinos del sector.

 

 

 

El juicio

 

 

Durante años esta pugna judicial entre los Canteros de Colina y los Harseim fue un asunto tras bambalinas. Pero todo explotó el2005, cuando entró a escena el empresario, Sebastián Fernández Riesco, quien algunos años antes había comprado una propiedad que luego llegó a “valer oro”.

 

-Como vivo en Las Brisas de Chicureo, un día pasé por un pequeño cerrito (un morro) y consideré que el terreno podía ser apto para algún proyecto inmobiliario, explica. Pero lo que en realidad había comprado era la empresa chancadora de Domingo García-Huidobro ubicada en Colina: una machacadora de piedras para hacer áridos, material básico del cemento y el más utilizado por los camiones mixer que van a los diferentes proyectos inmobiliarios. Tener áridos tan cerca de Santiago permitía abastecer rápidamente todos los proyectos inmobiliarios de la zona.

 

 

 


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Comentarios

1 Comentarios

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Publicado Viernes 22 de Abril, 2011 - 06:17 hrs

siempre ponen solo estafas aquí? acaso el abogado que estafo a la ministra Matte, no es el mismo que estafo a los canteros?

 
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