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Petróleo negro oscuro

Artículo correspondiente al número 229 (30 de mayo al 12 de junio de 2008)

 

 



Otro problema que se agrega a la lista es que las grandes multinacionales, como Shell o ExxonMobil, se la jugaron por grandes proyectos muy prometedores que no salieron como se esperaba. En los 80 y 90, cuando los precios del crudo eran bajos (10 dólares en 1998), las grandes petroleras vendieron sus campos más viejos y de explotación más cara, luego de lo cual se fusionaron, recortaron costos y salieron a la caza de elefantes –grandes campos en Africa, Sudamérica y la ex Unión Soviética–. ¿Qué pasó? Las cosas se complicaron. Por ejemplo, la búsqueda de petróleo por parte de Shell en las cercanías de la isla Sakhalin, en Rusia, le reportó un gasto por casi el doble de lo presupuestado. Además, hay que decir que el resurgimiento del nacionalismo en los recursos (con gobiernos deseosos de obtener una tajada mayor de los ingresos petroleros) ha hecho que operaciones prometedoras terminen en nada. Venezuela y Rusia han renegociado los contratos, asignando un rol controlador a sus firmas estatales y reduciendo el protagonismo o, simplemente, echando a las firmas extranjeras.

Se ha hecho más común el uso de tecnologías como la perforación horizontal para extraer más crudo de los campos existentes, y las multinacionales han vuelto a examinar petróleo de explotación más difícil.

El mercado está tan estrecho que ya hay una broma común en la industria: el mayor pozo se encuentra en Detroit, hogar de la industria automotriz estadounidense. Sí, porque si allí se pudiera aumentar la eficiencia energética se permitiría ahorrar millones de barriles. Se estima que un auto promedio en Alemania usa unos 8,1 litros por 100 kilómetros, mientras que uno estadounidense consume 16,2 litros.

 

 

 

 

 

 

 

AMPLIFICADORES

 

 



En concreto, por la razón que sea, la producción no ha aumentado al mismo ritmo que la demanda y eso tiene al mercado algo más que nervioso y mucho más sensible a factores que, por sí solos, tendrían un impacto más acotado en los precios. La caída del dólar, por ejemplo, ha contribuido a la compra de commodities, ya que los inversionistas perciben los activos en dólares como relativamente baratos. Al mismo tiempo, ha reducido el poder adquisitivo de la OPEP y elevado el de consumidores que no tienen al dólar como moneda. Incluso, se estima que hay inversionistas que usan el petróleo, junto al oro, como cobertura ante la caída del dólar.

El petróleo es sensible, además, a eventos geopolíticos. Irak no ha logrado volver a levantar su industria petrolera tras años de guerra, sanciones y escasa inversión. Los consumidores temen que en su pugna con Occidente por su programa nuclear, Irán, el cuarto exportador de petróleo del mundo, suspenda los envíos (el presidente iraní ha dicho que no están considerando esta medida). Y el suministro de Nigeria, el octavo exportador, ha bajado desde febrero de 2006 debido a los atentados contra la industria petrolera del país.

A pesar del sombrío panorama, el precio del crudo no puede seguir subiendo indefinidamente. Sólo lo hará hasta que, aplicando de nuevo la ley de oferta y demanda, el precio sea tan alto que la demanda se vea afectada.

Ya hay señales de eso. En países que subsidian el combustible, como Indonesia, los gobiernos están descubriendo que no pueden seguir pagando el costo de los subsidios y están permitiendo que el mayor costo llegue a los consumidores.

La AIE estimó en abril que las importaciones estadounidenses de petróleo y derivados declinarán ligeramente en los próximos 22 años, debido a una mayor eficiencia en los autos, una menor demanda causada por la desaceleración de la economía, el mayor uso de biocombustibles y un incremento en la producción del Golfo de México de un millón de barriles/día para 2012, gracias a la extracción en aguas profundas y a la perforación horizontal.

Igual que con los alimentos, ya no vivimos en una era de abundancia. No se puede descartar que surja un gran descubrimiento, de un nuevo campo o una nueva tecnología, que revierta esta situación. Pero, al mismo tiempo, hay que aceptar que la industrialización y mejora en los estándares de vida de miles de millones de personas nos obligan a compartir estos recursos, que ahora son más valiosos.

 

 

Detrás de la volatilidad

Los precios del petróleo en 2007 se movieron entre 50 y 100 dólares por barril. A los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, les gusta atribuir la volatilidad a los especuladores. Pero, aunque los flujos especulativos acentúan los movimientos de precios, el grupo de productores es el causante de éstos.

Un análisis de Ed Morse, economista de energía en Lehman Brothers, plantea que hay tres factores que refuerzan el rol de la OPEP en la volatilidad de los precios: el primero, las divisiones internas del cartel y la política de la toma de decisiones consensuada, el segundo, la prominencia de la OPEP en el incremento de la oferta global; y el tercero, el crecimiento de la demanda dentro de la misma OPEP, ya que su consumo también aumenta cuando la demanda estacional llega a su máximo en el hemisferio norte.

La política de la OPEP complica a los mercados al esconder cuánto petróleo venden y a quién. Hasta 2005, hubo un objetivo común: hacer subir el precio desde sus mínimos de 1998, para lo cual recortaron su producción. Después, con los precios más altos, surgieron las divergencias. Irán y Venezuela han inyectado posiciones anti-estadounidenses a la agenda y han aprovechado la política de consenso para trabar aumentos de aquellos miembros con capacidad ociosa.

La mayor volatilidad también refleja la posición de la OPEP en el equilibrio de mercado. Hasta hace poco, la producción no OPEP satisfacía 80% o más del crecimiento de la demanda global. Pero el año pasado la demanda global creció en casi un millón de barriles/día y la oferta no OPEP resolvió menos de la mitad. Entre tanto, el cartel redujo la producción, haciendo bajar los inventarios y subir los precios.

 

 



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Comentarios

1 Comentarios

pablo lagos:

Publicado Viernes 6 de Junio, 2008 - 20:54 hrs

es cierto que las necesidades del mundo en este siglo son otras, pero se manifiestan en el largo plazo, todo esta alza del petroleo es un misterio... puede ser, tal vez, un nuevo "once de septiembre" de Osama, la especulación al poder.

 
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