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Artículo correspondiente al número 210 (10 al 23 de ago 2007)
-¿No cree que al final Adolfo Zaldívar le puede hacer daño a ese “deber ser” DC que usted pretende?
-Yo soy partidario que Adolfo Zaldívar siga en la Concertación. Me opongo a que se vaya, porque eso nos pasó con el Mapu, con la Izquierda Cristiana, le pasó al Partido Radical y, en consecuencia, yo soy partidario de hacer todos los esfuerzos posibles para que él se sienta cómodo dentro de la DC y de la Concertación. Pero también creo que las cosas tienen su límite. Como militantes tenemos derechos y también obligaciones y él fue muy implacable cuando fue presidente del partido en materias disciplinarias. En eso, él está en deuda con el partido.
-O sea, ¿estuvo bien que presentaran su caso al Tribunal Supremo?
-Yo creo que estuvo bien que hubieran entregado los antecedentes, pero no era partidario que lo suspendieran o expulsaran.
Alvear, candidata
-¿La DC tiene que llevar candidato presidencial sí o sí en 2009?
-Soy partidario de un candidato único de la Concertación y de hacer todos los esfuerzos para ello.
-¿Pero tiene que ser DC?
-No obstante lo ideal es tener un candidato, no sería dramático llevar dos. Me gustaría que existiera comprensión, especialmente de parte del mundo PS-PPD, de que una coalición se construye en base a la reciprocidad. Que se entienda que nosotros lealmente apoyamos a Lagos y a Bachelet, que hoy Soledad Alvear tiene todos los méritos y que para mucha gente de centro no es fácil votar por tercera vez por un candidato de izquierda. Creo que tenemos que persuadir a nuestros socios para que entiendan que tenemos una candidata que en las encuestas está bien y que ha tenido una alta valoración pública en los diez últimos años.
-Pero la valoración de Alvear no es intención de voto necesariamente.
-Yo estoy convencido de que Soledad Alvear gana. Todos decían que como presidenta del partido iba a salir muy rasmillada y sigue siendo la mejor evaluada en Chile. Creo que ella tiene un capital importantísimo que va mucho más allá de la DC.
-¿No le preocupa que los chilenos no quieran elegir de nuevo a una mujer?
-No, porque Bachelet tiene un liderazgo súper diferente al de Soledad Alvear.
-¿Y qué pasa si las encuestas muestran que, por ejemplo, José Miguel Insulza es mejor candidato que Alvear?
-Si me dicen que Insulza gana al candidato de la Alianza y un DC pierde, obviamente que uno se abre a esa posibilidad, pero eso es política ficción. A mí me gusta Insulza, es un hombre de Estado y me identifica en muchas cosas, pero no creo que eso se vaya a producir. Alvear demostrará en encuestas que es competitiva. Además, queda mucho tiempo todavía.
-¿Suscribe la idea de que Bachelet ya está empezando a vivir la era del pato cojo?
-Creo que no. El tema presidencial hay que verlo el próximo año, aunque es inevitable que cada uno de los partidos intente convencer que su candidato es el mejor. El problema que hemos tenido de gobernabilidad no es por culpa de eso. El asunto parte de que muchos han querido soltarse las trenzas, y no entienden que como parte de este gobierno no tan sólo tienen derechos sino también obligaciones. Cuando un senador dice que en los gobiernos de Aylwin, Frei y Lagos hicimos lo que pudimos y que ahora vamos a hacer lo que queremos, eso tiene el riesgo de no fijar límites y no entender que hay obligaciones.
-¿Esos problemas de gobernabilidad se los atribuye solo a algunos parlamentarios o cree que el gobierno también tiene responsabilidad?
-La responsabilidad del gobierno es que para conducir tiene que ordenar y para ordenar tiene que ordenarse a sí mismo. En el diálogo con los subcontratistas de Codelco, quedaron en evidencia dos visiones y nadie sabía cuál era la oficial del gobierno. La presidenta apoyó la tesis de José Pablo Arellano, pero hubo un tiempo de indefinición, con ministros hablando en idiomas distintos. O en el tema educación, donde algunos decían que el lucro era insalvable y otros que era negociable. El gobierno tiene que hacer el ejercicio de ordenarse, de fijar un marco y actuar a partir de éste.
-¿En la práctica legislativa, se evidencia la existencia de esas dos almas al interior del gobierno?
-Sí, cuando vimos el tema del salario mínimo o la ley de depreciación acelerada.
-¿Y están personificadas en los ministros de Trabajo y Hacienda?
-Sí, yo creo que el ministro del Trabajo tiene una visión más de izquierda, respetable, y el de Hacienda tiene una visión más de centro, más liberal en algunos aspectos. Pero ojo con las caricaturas: el año pasado tuvimos el crecimiento del gasto social más expansivo que ha tenido cualquier gobierno de la Concertación.
-Con demoras, finalmente la presidenta terminó inclinando la balanza a favor de Andrés Velasco, no obstante tener mayor afinidad ideológica con Osvaldo Andrade. ¿A qué atribuye eso?
-La presidenta tiene una visión de Estado y conoce las condiciones necesarias para la gobernabilidad. Ella no tiene esa consigna de que antes se hizo lo que se pudo y ahora lo que se quiere. Entiende que la gobernabilidad implica acuerdos nacionales. Por eso se la está jugando por un acuerdo en el tema educacional en el Parlamento.