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Artículo correspondiente al número 236 (5 al 16 de septiembre de 2008)
En SQM tienen claro que gran parte del buen momento que viven es gracias al mayor precio de los fertilizantes en el mundo. Pero esa condición necesaria no es suficiente para explicar el éxito alcanzado. Detrás de todo ello está Patricio Contesse, quien cumple 18 años en la gerencia general. Esta “mayoría de edad” le llega en el momento preciso: con utilidades e inversiones en peak históricos y en plena búsqueda de oportunidades en nuevos negocios, donde lo que más los seduce es el cobre. Por Cristián Rivas Neira; fotos, Verónica Ortíz.
Patricio Contesse (56) es de los pocos ejecutivos en Chile que puede contar, casi como gracia, que cumplió la mayoría de edad al frente de la gerencia general de una empresa. Siendo justos, 18 años dirigiendo una compañía como SQM no es un dato menor. Sobre todo, si agregamos que en las últimas dos décadas la travesía de la firma fue particularmente compleja y, en momentos, con dudas sobre su continuidad.
No obstante, esta especie de “madurez” le llega en el mejor momento. Con utilidades que muestran alzas consecutivas durante siete años y que en 2008 serán las más altas de la historia; una carpeta de proyectos de inversión histórica de hasta 1.100 millones de dólares que culminará para el Bicentenario; y la posibilidad de incorporarse a nuevas áreas productivas, donde la extracción de cobre surge como una de las más seductoras.
La larga experiencia que acumula desde 1990 –porque tampoco se puede dejar de mencionar que antes estuvo en dos ocasiones en el mismo cargo, pero por períodos bastante breves– le brota por la piel cada vez que se enfrenta a una nueva pregunta. Cuida en extremo cada una de sus palabras e hilvana con mucha delicadeza las frases, como analizando anticipadamente la reacción del mercado frente a tal o cual afirmación o lo que podría reclamarle la SVS si se atreviera a contar algo que aún no es de conocimiento público.
Claro que este razonar también se explica por la complejidad del mundo en el que está inmerso, donde nitrato, potasio, litio o yodo son parte del día a día y, digámoslo, no son términos que el común de la gente maneje. Por eso describe con suma exactitud cada una de estas áreas y lo que ha pasado con ellas en el último tiempo.
Apoyado en una presentación que preparó para inversionistas hace menos de dos semanas, comienza diciéndonos que todas las condiciones están dadas para que el segundo semestre sea significativamente superior al primero. O sea, es un año que definitivamente pasará a la historia como uno de los mejores. Todo, gracias al buen momento que viven los precios de los fertilizantes, su principal línea de negocio. A junio las utilidades de la firma controlada por el empresario Julio Ponce y la canadiense PCS alcanzaron los 190,5 millones de dólares, superando todo lo ganado en 2007 (180 millones de dólares), que ya había sido un ejercicio positivo.
Lo que viene sucediendo con SQM en los últimos meses es una mezcla de factores. Sin duda, el más positivo es el alza sostenida que han mostrado los fertilizantes –nitrato y potasio– en todo el planeta y que empujaron con más fuerza las ganancias. “Estamos en un momento de escasez de oferta de fertilizantes en el mundo y de crecimiento de la demanda por ellos. Lo que ocurre es que no hay capacidad instalada de respuesta inmediata en la industria global, por lo que los precios han subido significativamente”, describe.
En esencia, al mejorar la economía de varios países emergentes –en su mayoría, asiáticos–, sus habitantes comenzaron a cambiar la dieta, incorporando más proteínas. En términos prácticos: para que una persona pueda comer un kilo de carne se requiere que el animal previamente haya consumido unos 8 kilos de grano que antes no estaban considerados. Y como ahora se necesitan más granos, la agricultura demanda más y mejores fertilizantes. Si a eso se suma que los inventarios de los principales cereales están en los niveles más bajos de los últimos 50 años, la situación es compleja pero, en la otra cara de la moneda, es beneficiosa para las firmas que están dedicadas a la fabricación de estos insumos. Sobre todo, las enfocadas a nichos de especialidad, con productos de mayor valor agregado.
El problema en el caso de los fertilizantes es que no existe capacidad instalada para absorber la fuerte demanda –ya que todos los actores están operando a más del 90%– y se tardará al menos entre 5 y 7 años para que aparezcan nuevas plantas. En la decisión de invertir están pesando otros factores, como el mayor costo de instalación que, como en casi todas las industrias, se ha duplicado o triplicado con las alzas en el acero o la energía y la fuerte depreciación de algunas monedas. “Vemos que esta situación de desequilibrio, de escasez de oferta se va a mantener por los próximos años y eso supone que los precios de los fertilizantes se van a conservar relativamente altos”, acota el ejecutivo.