Reportajes y Entrevistas Patricio Aylwin. Hay DC para rato
Artículo correspondiente al número 243 (12 al 25 de diciembre de 2008)
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-¿Pero fue comedido o descomedido?
-¡Descomedido, absolutamente! Con adjetivos duros… Luego habló el almirante Merino, tratando de abuenar la situación, y más tarde Pinochet puso término a la reunión de una buena manera, y cada uno para su casa.
-Ese gesto de Merino de poner la pistola arriba de la mesa, ¿sería el primer atisbo de los ejercicios de enlace?
-(Risas) A lo mejor lo hizo sin ninguna mala intención, pero logró intimidar un poco…
-Una vez como presidente usted se reunió muchas veces con Pinochet. ¿Era un hombre que respetaba la palabra, el general?
-(Pausa) Mire, durante mi gobierno tuve con el general una relación que podría calificar como de… muy civilizada. Al día siguiente de haber sido elegido presidente del país, el entonces ministro del Interior me visitó en mi casa para felicitarme en nombre del general Pinochet. De paso me dijo que estaba invitado a La Moneda. Convinimos una fecha para la semana siguiente y fui a verlo acompañado por Enrique Krauss, que había sido el generalísimo de mi campaña. En esa reunión, él estaba acompañado por Carlos Cáceres y por su edecán, el general Ballerino. Y claro, ahí la cosa cambió. Yo le dije que lo mejor para mi gobierno, para él como persona y para Chile, sería que cuando yo asumiera, él se retirara de la comandancia en jefe del Ejército.
-Vaya.
-Nunca olvidaré su respuesta... (Aylwin se para de la silla e imita a Pinochet): “Se equivoca, señor…¿No ve que nadie lo va a defender mejor que yo?”. Y creo que tenía razón, tenía don de mando. También creo que jamás perdió la esperanza de volver al gobierno, aunque no a través de un golpe, sino porque creía que nosotros íbamos a fracasar. Las diabluras que se me hicieron vinieron después, con el ejercicio de enlace y el boinazo.
-...
-Los ejercicios de enlace fueron una medida de él, al enojarse por el asunto de los cheques en que estaba enredado su hijo. Y déjeme contarle que el día de los ejercicios de enlace, él (Pinochet) había almorzado conmigo en La Moneda, en el único almuerzo que tuvimos juntos. Nos paramos y nos despedimos… y cuando el general salía de La Moneda, estaban vendiendo La Segunda que en la portada decía que el juez había citado al hijo de Pinochet por el problema de los cheques. Ahí el general montó en cólera y decretó lo que se llamó ejercicios de enlace. A las 5 de la tarde me entero de los hechos. Ese día yo debía presidir la graduación de la escuela de Carabineros y algunos ministros me sugirieron que no fuera, pues me podía pasar algo. Pero les contesté que mi deber era asistir, les dije: Si nos van a tomar presos y va a haber un golpe, bueno… ahí veremos.
La alternancia y Lagos
Nuestra conversación con Patricio Aylwin transitó coloquialmente por muchos vericuetos, plática que nos permitió constatar que el personaje está más distendido, que no tiene aprensiones para hablar de temas como la alternancia en el poder y Ricardo Lagos, respecto de los cuales uno podría esperar ciertas inhibiciones.
ALTERNANCIA EN EL PODER: “yo creo que es de la esencia de la democracia la posibilidad de la alternancia en el poder. Naturalmente yo preferiría que el próximo presidente fuera de la Concertación. Y no es sorpresa si le digo que preferiría que
fuese un democratacristiano. Hoy en día nuestro candidato con mejor opción sería Eduardo Frei.
Y claro, no sería una catástrofe que haya una alternancia en el poder. Al candidato de la Alianza que veo con más posibilidades es a Piñera. No estoy de acuerdo con muchos de sus planteamientos, pero no le puedo desconocer que es un hombre serio, que se ha jugado por su causa, que es inteligente y, bueno… sus padres fueron democratacristianos (de quienes fui gran amigo) y tiene dos hermanos que son democratacristianos”.
LAGOS Y LOS EQUIPOS: “francamente a mí no me costó gran cosa formar mis equipos. Yo los formé –desde luego– entre quienes habían trabajado conmigo. Los partidos políticos me dejaron en plena libertad y yo traté de lograr un equilibrio político... Recuerdo que lo que más me costó fue convencer a Ricardo Lagos para que fuera ministro de mi gabinete (...) Lo que pasa es que Ricardo había quedado un tanto herido por la elección, y yo le dije: mire, el país no va a entender esta situación. Y yo voy a tener que decir que le ofrecí un ministerio. Cuando aceptó ser parte del gabinete me pidió el ministerio de Relaciones Exteriores, a lo cual le respondí que “no, porque ya lo tengo comprometido, pero le ofrezco entre Obras Públicas y Educación”.