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Pasto Seco

Artículo correspondiente al número 224 (21 de mar al 6 de abr 2008)

En una zona donde las lluvias son parte del paisaje, el no ver asomarse “ni una nube” tiene a todos preocupados. Y cómo no, si en Puerto Montt ha llovido 87,7 milímetros, lo que representa un déficit de 57%. La sequía es tema y lo será hasta que llueva a raudales. Por María Eugenia González.

Por lo emblemáticas, verdes a rabiar, recorrimos las regiones de Los Lagos y de Los Ríos para calibrar la magnitud de la sequía que deshidrata al país. Detrás de los decretos de emergencia y las visitas a terreno de autoridades, se oculta el drama de centenares y miles de personas para quienes no tener agua pone en jaque su supervivencia económica.

Recorrimos estas dos regiones con nombres acuáticos y esto fue lo que nos contaron sus habitantes.

Desde 1983 que el productor lechero de Villa Alegre (comuna de Frutillar) Rolf Nanning no recuerda una sequía como la que afecta a la Región de Los Lagos. En esa época, señala, las autoridades debieron “bombardear las nubes con nitrato, para hacer llover”. Su situación, asegura, es crítica y sólo en febrero vio caer en 25% su producción de leche.

 

Una situación similar vive Kurt Wellmann, del sector Colegual (camino a Fresia). “En febrero del año pasado produje 30.000 litros mensuales con 90 vacas; en el mismo mes de este año sólo llegué a 20.000 litros, un 30% menos”. A esto, “súmele la baja de $8 de las plantas lecheras a partir del 1 de marzo y los $2 de febrero. En total, $10 menos por litro”.

Pero no se crea que este drama afecta únicamente a los lecheros. La situación es similar en toda la actividad agropecuaria. Eduardo Klein, productor de papas del sector Río Frío, en la comuna de Puerto Varas, afirma que su producción ha “bajado un 40% respecto de un año normal. Si yo producía 50 toneladas por hectárea, este año alcanzaré entre 25 y 30 toneladas solamente”. Y para más remate, agrega que sus costos se han encarecido. “Una tonelada de fertilizante me costaba $320.000 el año pasado; ahora pago $460.000, y probablemente seguirá subiendo”.
La sequía ha provocado una seguidilla de incendios que tiene a Conaf y a Bomberos ocupados a tiempo completo. Son casi 450 siniestros y 7.538 las hectáreas afectadas. La provincia de Llanquihue ha sido la que ha registrado el mayor número (178). No se vivía un fenómeno de este tipo desde 1998, cuando se quemaron 40.000 hectáreas en la región.


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