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Artículo correspondiente al número 200 (23 de mar al 05 de abr 2007)
Después de escuchar a los ejecutivos, uno entiende por qué Lan es el operador regional más importante de América latina. Título que, dicho sea de paso, hoy todos le quieren arrebatar… partiendo por las brasileras Tam y Gol. Tiene una estrategia de negocio consistente y una preocupación permanente por mantener sólidas inversiones y de contar con un equipo con altas competencias técnicas. Y no solo eso. A lo largo de los años ha sabido maximizar el uso de sus activos, complementando equilibradamente las operaciones de carga y de pasajeros. Esto último fue lo que le permitió ser una de las pocas aerolíneas del mundo que sorteó con éxito la crisis desatada después del ataque a las Torres Gemelas.
-Nuestras decisiones estratégicas nunca son cosa de un día o dos. En Lan nos tomamos tiempo para elaborar nuestros planes de negocios –comenta el ejecutivo–. De hecho, antes de lanzar este nuevo modelo para los tramos domésticos y regionales evaluamos convertirnos en una low cost, o bien, hacer una compañía separada para tramos cortos. Pero eso significaba buscar un nombre y despedir empleados de Lan y hacerles un nuevo contrato. Era romper una cultura y una organización. No valía la pena. Optamos por el camino difícil. Lo que hicimos fue una reducción de costos, sin transformarnos en una low cost. Una línea de bajo costo no conecta vuelos domésticos con internacionales, no tiene pasajeros frecuentes conectados internacionalmente, no es oneworld, cobra aparte la comida… Nada que ver con nosotros.
En la decisión también pesaron los factores económicos. El nuevo modelo, según Santander Investment, haría subir los ingresos en al menos un 30% hacia el año 2008. De ello se infiere que los ingresos por 3.034 millones de dólares que Lan reportó en su ejercicio 2006, podrían convertirse en cerca de 4 mil millones de dólares en el 2007… Eso, sin sumar sus operaciones de carga e internacional, dos áreas de negocio que actualmente explican más del 75% de los ingresos de la compañía.
Por ahora, sin embargo, no hay planes de cambio para los negocios de carga e internacional. Pese que la competencia se está comenzando a sentir, sobre todo con la llegada de Air Comet y sus vuelos a 529 dólares a Madrid, en Lan dicen estar tan satisfechos con los resultados, que seguirán apostando por el servicio, mucho más que por el precio… Ello explica los casi cien millones de dólares que están invirtiendo en asientos nuevos y en servicios asociados a mayor confort, y los mil 800 millones de dólares que desembolsarán en la compra de cinco aviones de pasajeros de largo alcance, cuatro cargueros y 15 Airbus de la familia A320. Se trata de aeronaves de última generación que se recibirán entre el 2008 y 2011.
Para financiar parte de esa adquisición, Lan anunció un aumento de capital equivalente a 22.090.910 de acciones, que significan cerca de 312 millones de dólares. La iniciativa se discutirá en la próxima junta de accionistas, programada para el 5 de abril. De aprobarse –que es lo más seguro– la compañía podría zanjar una vieja deuda que arrastra con los inversionistas, que implica que la familia controladora (Piñera-Cueto) ceda parte de su torta a terceros, subiendo así su flotación. Actualmente, los socios controladores –las familias Cueto, Eblen, Piñera e Hirmas– poseen el 73% de la propiedad.
-Lan tenía la posibilidad de financiar la compra de flota sin aumentar capital, pero optó por no recurrir al mercado de deuda para mantener la clasificación de investment grade en el exterior –cuenta un analista de mercado–. Esa categoría la tienen muy pocas líneas aéreas en el mundo y quizás la mayor gracia que tiene es que permite que las compañías puedan recibir el aporte de inversionistas que exigen un riesgo muy acotado para sus portafolios.
Por otro lado, los más de 300 millones de dólares que logrará la compañía tras el aumento de capital, les permitirá contar con mayores opciones de financiamiento en caso que las autoridades les permitan ingresar a Brasil, hoy por hoy el mercado latinoamericano más grande, con más de 36 millones de pasajeros anuales.
Cabe recordar que hace unos meses la compañía puso un pie en ese país, luego de sellar un acuerdo a través del cual le otorgó un préstamo por 17,1 millones de dólares a VRG Linhas Aéreas S.A. (Nueva Varig), deuda que tiene un plazo de cuatro años y que es canjeable por un monto cercano al 10% de las acciones.
Claro que las cosas no serán tan fáciles como parecen. La industria aérea brasilera es extremadamente protegida y, entre otras cosas, limita la propiedad extranjera en 20%. Con ese escenario, todo indica que tendrán que esperar casi tanto como lo hicieron con Argentina para ver humo blanco.
Pero, mientras tanto, no piensan quedarse de brazos cruzados.
Enrique Cueto no es de los que deja sus empresas volando con piloto automático. Al contrario, él está ahí, en la cabina de mando. Un azar nos permitió toparnos con él en un aeropuerto del sur de Chile y como lo conocíamos no tuvimos problema para abordarlo y preguntarle sobre su recién estrenado plan estrella en Lan.
-¿Por qué ahora el nuevo modelo y no hace dos años?
-La mayoría de las empresas que hicieron este cambio en el mundo lo hicieron forzadas tras la entrada de una compañía de bajo costo. Y a muchas les fue mal. Nosotros en Chile no tenemos una low cost compitiendo… aún. Así que lo hicimos para adelantarnos.
-Pero sabían que venía competencia. Gol está con vuelos baratísimos en la región y hace unos días Aerolíneas del Sur lanzó una tarifa de 17 mil pesos a todo Chile.
-Pero no te confundas, Aerolíneas del Sur sacó esa promoción en respuesta a nuestro modelo.
-¿Me vas a decir que esta no es una estrategia para eliminar competidores?
-No, al contrario, nos parece estupendo que haya competencia. Esta transformación de largo plazo se basa en tarifas más bajas que permitan que cada vez más personas utilicen el avión, convirtiéndose en una alternativa real al transporte terrestre.
-No te creo… Históricamente se les ha acusado de no saber competir, de hacerles la vida imposible a quienes “osan” venir a Chile.
-No. La competencia, en buena ley, es buena. Esto simplemente busca adelantarnos a la llegada de una low cost. Además, habiendo tanto pasajero dispuesto a volar por menos, lo más lógico es que Lan, que ha estado siempre aquí, tome la iniciativa.
-¿Volverían a subir las tarifas si los competidores se van?
-No. Nuestra estrategia se sustenta en precios bajos. Si los subimos van a desaparecer los pasajeros.
-¿Aseguras que esto no va a ser por seis meses?
-Este modelo vino para quedarse. A los precios anteriores el mercado estaba plano. La gente estaba volando cada vez menos con nosotros. Si queremos llevar más gente, tenemos que cobrar barato.
-¿Qué va a pasar finalmente con Nueva Varig? ¿Van a entrar?
-Es lo que queremos. Brasil es un país que nos interesa. El mercado doméstico brasileño es diez veces el chileno. Es el más grande de América latina y siempre hemos querido estar. Y cuando nos invitaron a participar vía crédito, nos pareció una buena fórmula.
-¿Y qué plazos tienen?
-El crédito que les dimos es a cuatro años. Al cabo de ese tiempo, puede que ese monto, se transforme en acciones, o puede que nos devuelvan la plata y hasta ahí no más lleguemos. Pero no nos preocupa. Nos demoramos más de siete años en entrar a Argentina, tenemos paciencia.