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Pagando el price

Artículo correspondiente al Martes 26 de Julio, 2011

 

PwC, una de las big four en el mapa de las auditoras locales, enfrenta su momento más complejo. La SVS formuló cargos contra la firma por su responsabilidad en el escándalo financiero de La Polar. En la empresa se defienden, dicen que son víctimas de la misma estafa que sorprendió a directivos y accionistas. Pero las querellas están a la orden del día y en las oficinas de la avenida Andrés Bello se respira preocupación. Por Fernando Vega y Carla Sánchez.

 

Las alarmas saltaron temprano. Como cada mañana, el área técnica de PwC (como se conoce desde el año pasado a la tradicional PricewaterhouseCoopers), a cargo de la revisión de sitios web, echó un vistazo a la página de la Superintendencia de Valores y Seguros. Eran las 8:06 horas del jueves 9 de junio cuando se encontraron con la sorpresa: a través de un hecho esencial, el directorio de La Polar informaba que había tomado conocimiento de malas prácticas en la gestión de su cartera de crédito, las que se habrían efectuado de una forma no autorizada por el directorio, cambiando radicalmente su balance.

Desde ese día, la firma de auditores más antigua de Chile permanece en el centro de la polémica. Su rol como auditor externo de la tienda por departamentos se debate y cuestiona por haber certificado estados financieros que camuflaban la real situación de esa compañía. Buena parte del mercado ya conoce la defensa de la auditora: que, al igual que el directorio, fue engañada por unos empleados inescrupulosos. Que una auditoría puede detectar un error, pero que un fraude de este tipo sale a la luz sólo cuando alguien lo sopla.

Pero el 13 de julio pasado la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) estimó que Price no hizo bien su trabajo en La Polar y formuló cargos contra la firma, su socio a cargo de la revisión del balance 2010 –Luis Alejandro Joignant Pacheco– y 18 ex ejecutivos y directores del retailer, por sus responsabilidades en este escándalo financiero.

Los cargos contra PwC por la presunta infracción a las obligaciones que le imponen la Ley de Mercado de Valores y las Normas de Auditoría Generalmente Aceptadas cayeron como un balde de agua fría al interior de la firma. Según el ente regulador, tanto Price como Joignant arriesgan no sólo millonarias multas, sino hasta situaciones más extremas, como una eventual suspensión de actividades y penas aflictivas.

Acostumbrada a operar con un perfil discreto, la firma comenzó a preparar la defensa. Desde su cuartel general en avenida Andrés Bello, sus máximos ejecutivos han diseñado la estrategia para enfrentar este inesperado y adverso escenario: contrataron al estudio de abogados del destacado penalista Pablo Rodríguez Grez –que destinó al caso en exclusiva al abogado Pedro Pablo Vergara– y a la empresa de comunicaciones Nexos para enfrentar la avalancha mediática.

El comentario que suele escucharse una y otra vez es que Price considera que fue tan víctima del fraude de La Polar como todos los clientes de la compañía repactados automáticamente y los accionistas de la firma, quienes nunca se enteraron de la bicicleta financiera que maquillaba los resultados. Las explicaciones de los ejecutivos sonaban razonables: la crisis económica de 2008-2009 era la gran oportunidad para La Polar. Aprovechando que el retail iba a contraerse, el plan era aplicar una política expansiva de crédito. Para ello, se daría más plazo a los deudores de los segmentos C3 y D, considerados “los mejores pagadores”.

Sin embargo, el directorio de La Polar inició una acción preparatoria contra PwC con el objetivo de recabar antecedentes para futuras acciones en su contra. Y en todas las acciones legales que ya se acumulan sobre el caso, dirigidas contra quienes resulten responsables como autores, encubridores o cómplices, los querellantes apuntan a la responsabilidad de la firma al no haber detectado ninguna irregularidad durante todos los años que auditó al retailer.

La Ley de Valores establece que las auditoras tienen la misión de dar fiabilidad y veracidad a la información financiera de las empresas. Pero también pueden ayudar a detectar potenciales problemas escondidos entre los números presentados por sus clientes. Y es por eso que en el mercado subsisten las voces escépticas sobre la actuación de Price en el caso.

Actualizadas el año 2010, las Normas de Auditorías Generalmente Aceptadas en Chile (NAGAS) establecen que “el auditor tiene la responsabilidad de planificar y desarrollar la auditoría para obtener una seguridad razonable acerca de si los estados financieros están libres de representaciones incorrectas significativas, sean éstas causadas por error o fraude”. Y en el caso de La Polar había indicios de que algo raro ocurría; en particular, si se comparaban sus números con los de buena parte de la competencia: era la segunda cartera de crédito por volumen del retail, a pesar de tener hasta 10 veces menos en términos de ventas, como comprobaron los abogados de Gutiérrez y Silva, el bufete que presentó la demanda ante el Sernac.

La más antigua


Luis Alejandro Joignant Pacheco, el socio a cargo de la revisión del balance 2010 de La Polar, fue formalizado por la SVS –junto a la auditora y a 18 ex ejecutivos y directores del retailer– por sus responsabilidades en el escándalo financiero. Según el ente regulador, tanto Price como Joignant arriesgan no sólo millonarias multas, sino hasta situaciones más extremas, como una eventual suspensión de actividades y penas aflictivas.
PwC es una de las big four, como se denomina a las mayores firmas auditoras del mundo; especialmente, desde que en 1998 se fusionaran Coopers & Lybrand y Pricewaterhouse. La compañía tiene presencia en cerca de 150 países y cuenta con 163 mil trabajadores a nivel global. En Chile opera hace casi 100 años a través de una sociedad local que maneja los derechos de uso de la marca.

Según estadísticas de la SVS, por ingresos informados durante 2010, PwC es la segunda del mercado, con un 29,2% de participación e ingresos por 37.658 millones de pesos; sólo superada por Deloitte, con un 31,5%.

Atractivos como su experiencia, el conocimiento del negocio, el buen clima laboral y las perspectivas de ingresos la tienen entre los destinos preferidos para los estudiantes de auditoría. “Price es el perfil del auditor moderno. Ellos no conciben la auditoría como un commodity, y es una compañía global que supone el desafío de conocer diferentes normas contables”, sintetiza un profesor de la carrera de Contador Auditor de la Universidad de Santiago.

En el rubro destacan las redes de contacto y el fomento a la meritocracia que existen en PwC. Sus socios provienen de distintas realidades y es usual que en pocos años un contador destacado logre hacer carrera y ascender en la escala. Al igual que en un estudio de abogados, cada uno de los socios administra cierta cantidad de trabajo. Pero aquí no cuentan los apellidos: en el mundo de las auditoras, la meritocracia manda. Cualquier persona que ingresa a sus filas tiene la posibilidad de llegar a lo más alto de la pirámide, siempre y cuando demuestre capacidad y tenga la integridad necesaria, pues el trabajo de las auditoras se basa en la confianza. “Estas empresas son como el ejército: nadie entra como coronel. Todos parten muy de abajo”, cuentan los entendidos.

Como todos los otros 30 socios de la firma, Alejandro Joignant también empezó desde cero. Fue un par de años asistente y participó en las labores más simples, como ingresar datos en las planillas de cálculo. Luego siguió el mismo camino por el que han pasado todos los máximos ejecutivos de la compañía: se convirtió en senior; es decir, en jefe del equipo de auditoría en terreno. Esta responsabilidad la ejecutan profesionales que tienen entre 3 y 8 años de experiencia. Pasado ese tiempo, tuvo la posibilidad de ser gerente, liderando las auditorías a varios clientes. Y hace 10 años se convirtió en socio, una figura responsable de las labores máximas de planificación.

Joignant es contador auditor de la UTEM e ingeniero comercial de la Usach. Con un MBA de por medio, es considerado un experto altamente respetado en la industria. “Alejandro es un tipo muy capaz, especialista en retail y con mucha experiencia en tecnología”, es la frase que se repite en el sector.

A sus 42 años, Joignant ha hecho carrera en el mundo de la contabilidad, al igual que su hermano Daniel, socio de Deloitte. Casado con una compañera de universidad –la más linda de la clase, dicen– el socio de PwC tiene propiedades en La Dehesa y en San Alfonso del Mar.





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Comentarios

3 Comentarios

Carlos :

Publicado Martes 16 de Agosto, 2011 - 18:05 hrs

Socios caros (mal generalizado entre las cuatro), que van al principio y final de la auditoria...personal en terreno insuficiente para hacer bien su trabajo, además de barato e inexperto...el resultado es cualquier cosa. 
 
La Polar no es el primer caso, y tampoco sera el ultimo, en donde las Auditoras Externas son incapaces de ver a los elefantes frente a la vidriera.

Joaquin :

Publicado Sabado 13 de Agosto, 2011 - 17:21 hrs

Sus argumentos son tan malos como su ortografía, don Leonardo. Saludos

leonardo :

Publicado Lunes 1 de Agosto, 2011 - 19:53 hrs

Y DE QUE TANTO CON EL MÈRITO SI IGUAL SE HA VSITO CON ESTE HECHOQ EU NO FUERON CAPACES DE VER EL MEDIO PASTELITO DEL GRUPO LA POLAR.. COMO QUE LES FALTÒ EL CRITERIO SUSPICAZ DE PROFESIONALES COMPETENTES QUE SE PEUDEN ANTICIPAR A TODA EVENTUALIDAD AUNQUE MUY CLIENTES DE CONFIANZA SEAN. O SOLO PEINSAN 2 + 2 SON 4 Y NADA MAS???'  
SIMPELMENTE SE DA LOQ EUE S TAN HABITUAL EN CHILE.. EL EMRITO A COSTA DEL PITUTO Y DE LA SOBRECNFIANZA EN LOS AMIGOS DEL DUEÑO O GERENTES. PA QUE PONERNOS CABRONES SI ESTE SOCIO IGUAL NECESITA UN INFORME PA ESO NO MAS.. N PROFUNDICEMOS TANTO SI YA PASMOS LA PRIMERA PRUEBA.

 
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