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Reportajes y Entrevistas
¡Paaaartieron!

Artículo correspondiente al número 291 (17 al 29 de diciembre de 2010)

Para algunos se adelantó demasiado. Para otros, era de esperarse. Como sea, a nueve meses de que Sebastián Piñera asumiera la presidencia, la carrera por quién será su sucesor ya se abrió en la Alianza. Tres ministros aparecen en primera línea –Rodrigo Hinzpeter, Laurence Golborne y Joaquín Lavín– y tres senadores le siguen en la fila, pero sin la misma vitrina. Son Andrés Allamand, Pablo Longueira y Alberto Espina. ¿Cuáles son las redes y los apoyos de cada uno? ¿Cuáles son sus FODA? Responden los expertos del análisis y el marketing: Enrique Correa, Eugenio Guzmán, Kiko García y Martín Vinacur. Por María José O’Shea C.

Rodrigo Hinzpeter (RN)

Ministro del Interior.
45 años, casado, 3 hijos.

Es percibido por todos como “el” delfín de Piñera. Cuenta también con el apoyo del Segundo Piso de La Moneda, más una parte del ala liberal de RN. Su gran apuesta es la seguridad pública y convertirse en el referente de esa nueva derecha que él mismo bautizó.

Fortalezas:

Enrique Correa (E.C.): “Proyecta imagen de un personaje duro, con autoridad y capacidad para resolver los problemas difíciles del país”.

Eugenio Guzmán (E.G.): “Su nivel de influencia en distintos ámbitos le permite desarrollar con cautela una estrategia presidencial. Su carácter más bien moderado puede serle útil para conformar una candidatura más tradicional, menos cargada de imágenes populares”.

Kiko García (K.G.): “Es todo terreno, aperrado y trabajador, leal con el presidente”.

Martín Vinacur (M.V.):
“Juventud. No viene de la política de calle ni de la élite clásica de la derecha. Su capacidad de decisión”.

Oportunidades:

E.C.: “Es un rostro nuevo y cuenta con alta visibilidad en su cargo, el que podría presentar como certeza de capacidad y eficiencia”.

E.G.: “El posicionamiento sobre la delincuencia y el tema indígena”.

K.G.:
“No más que ministro”.

M.V.: “Las ha aprovechado muy bien hasta ahora. Difícil para él superar el techo de ministro del Interior”.

Debilidades:

E.C.:
“Pese a sus esfuerzos, se percibe una actitud renuente a la negociación, a la que parece acceder bajo presión”.

E.G.:
“Su posición de poder lo limita: frente al resto del gabinete, sus actuaciones pueden ser vistas con suspicacia. Su carácter tradicional lo aleja de esquemas de mayor riesgo”.

K.G.: “Tiene un lenguaje de guerra, no se hace cargo de sus dichos y escucha poco. Trata de ser simpático, pero no le resulta”.

M.V.: “Muy al debe en la empatía, lo que no es poco para un presidenciable”.

Amenazas:

E.C.:
“Su cercanía a Piñera. En la medida en que el presidente no alcance el afecto de la gente, es probable que la asociación a su persona le juegue en contra”.

E.G.: “Lavín y Golborne, muy mediáticos, a diferencia de su estilo”.

K.G.:
“Que le pasen la cuenta por belicoso, poca empatía con la gente para sus expectativas políticas y los prejuicios con su origen y religión”.

M.V.: “Difícil concebir hoy un candidato de derecha que profese la religión judía”.

¿John Kennedy o John Wayne?
Por Francisco Javier Díaz
El ministro del Interior se ha convertido en figura pivotal dentro del actual gobierno, transformándose en el claro brazo derecho del primer mandatario. Sin embargo, el desafío de este tipo de personajes -los Antonio Varas de este mundo- es comenzar de a poco a construir su propio capital político. Y es ahí donde ha estado el dilema de Hinzpeter. Si construir ese capital a partir del relato de la “nueva derecha” o si hacerlo a partir de los puntos en las encuestas, en que puede entregar una buena gestión en seguridad ciudadana y el modelo de la “mano dura”. Si construirlo a partir del modelo de político joven y entusiasta como John Kennedy, o del alguacil duro y fiero como John Wayne.

Porque a nadie le gusta ir de delfín eternamente por la vida, Rodrigo Hinzpeter tiene el desafío de erigirse como figura que agregue un plus al perfil de Piñera. Algo así como el Sarkozy de Chirac. Y claro que Hinzpeter tiene elementos para ello: juventud, vitalidad y pertenecer a una generación distinta. Pragmatismo, modernidad y una mayor apertura en una serie de temas tradicionalmente vedados en el conservadurismo. En síntesis, todo el relato de la “nueva derecha“.

Sin embargo, por momentos pareciera que el ministro se ve tentado a hacerse popular utilizando el otro camino, el de transformarse en el alguacil mayor de Chile. Y claro, buenos puntos puede dar aquello en las encuestas, pero es una apuesta riesgosa. El populismo que se puede hacer en materia de seguridad pública (más penas, más cárceles, más policías, más dureza) es inversamente proporcional a la densidad intelectual e ideológica de un nuevo proyecto. El riesgo de caer en excesos es alto: represión injustificada, detenciones arbitrarias, histrionismo comunicacional. Lo ocurrido en San Miguel remece nuestras conciencias por la sociedad que estamos creando a partir de la política del miedo y la mano dura. Y episodios como el de Isla de Pascua, la detención del pakistaní o los operativos anti-drogas no ayudan a configurar un liderazgo moderno que convoque a una nueva generación.



Joaquín Lavín (UDI)

Ministro de Educación.
57 años, casado, 7 hijos.

Dos veces candidato presidencial, sigue siendo la primera carta de su partido para suceder a Piñera. Su juego está en la reforma educacional –que lo instalaría como ejecutor de cambios profundos- y en explotar su carácter cercano a la gente.

Fortalezas


Enrique Correa (E.C.): “Percibido como cercano, que se preocupa de los problemas comunes. Ha demostrado ser un generador de acuerdos. Su dilatada experiencia le permite un ejercicio político-ministerial con mirada de largo plazo”.

Eugenio Guzmán (E.G.): “Si se sigue percibiendo positivamente su labor en el ministerio, como de hecho así es, ello suma. Además, el hecho de no estar en el blanco de críticas le permite un trabajo de más largo plazo. Basta que se siente a esperar cómo se levantan o se caen algunos candidatos”.

Kiko García (K.G.): “Tiene carrete. Es avezado en las batallas políticas, conocido, muy trabajador y gran comunicador”.

Martín Vinacur (M.V.): “Viejo lobo en estas lides, conoce el paño. No está en el centro de la escena”.

Oportunidades

E.C.: “Los liceos de excelencia y la reforma educacional, de tener éxito, pueden generarle un reconocimiento en la ciudadanía”.

E.G.: “Los resultados de la reforma educacional”.

K.G.: “Otro ministerio”.

M.V.: Su apuesta es la estadística. Todos los sistemas de medición que implementa son funcionales a su estrategia. Aspira a demostrar que dejará la educación mejor que lo que la encontró”.

Debilidades

E.C.: “Un perfil liberal en lo político, pero conservador en lo cultural. Eso puede ser una desventaja frente a otros oponentes con un estilo más liberal”.

E.G.: “Ha dejado de ser la sorpresa o novedad. Hoy son otros”.

K.G.: “Demasiado libre mercado para un tema socialmente complejo, demasiada ortodoxia, mucha parafernalia y una imagen muy asociada al pasado”.

M.V.: “Un ultra. Fiel representante del ala más conservadora. Y su pasado”.

Amenazas


E.C.: “Su ministerio concentra grandes expectativas”.

E.G.: “Los candidatos nuevos”.

K.G.: “Que finalmente sea más parafernalia que reformas reales”.

M.V.: “Que la reforma sea un bluff sostenido puramente en la estadística. Y sería su tercera presidencial, algo que los otros candidatos de la derecha no van a dejar pasar”.

Lavin, el candidato entusiasta
Ricardo Solari
Joaquín Lavín ha sido candidato a todos los cargos disputables de nuestro sistema democrático: concejal, alcalde, diputado, senador y dos veces a presidente.

Aunque sólo ha ganado en cotejos municipales, ha obtenido la más alta votación de un candidato de centroderecha en una primera vuelta. Nada menos que un 47,5% en la presidencial de 1999. Lavín ha vivido sus últimos veinte años en estado de candidato.

Autor de célebres promesas (lluvia artificial, canchas de sky al borde del Mapocho), ha sido un innovador en las campañas criollas, instalando a la cuña (frase corta emitida frente a las cámaras de TV para enviar mensajes a los electores) como el más importante medio de expresión de ideas fuerza de la política.

Lavín es un divulgador de políticas públicas.Ha escrito y publicado sobre el “milagro chileno” en un orientación neoliberal sin filtro. Adiós América latina es su contribución principal en este rubro.

Ha mantenido una presencia activa en la vida pública desde 1989. Su actual participación en el gabinete ratifica esa vocación. Y se sabe que Chile es una nación donde los presidentes surgen de su infatigable esfuerzo o de la condición de descendientes de prócer. Alessandri padre, Allende, Frei padre, Lagos, sólo por nombrar algunos, fueron ungidos después de muchas derrotas.

Lavín también puede tener tras suyo a la UDI , partido grande y del cual él es un símbolo. Esa organización dispone de recursos y redes más que suficientes para darle el plus que requiere un candidato con cierto apoyo popular.

Por todas estas razones, Lavín no tendría por qué restarse de la competencia del 2013 y no son pocos los argumentos para suponer que pueda concursar con éxito. Todo dependerá del nivel de popularidad de los rivales al interior de su propio pacto. En la oposición, a la fecha, Michelle Bachelet es la única que puede disputar con ciertas probabilidades esos comicios. Si ese fuera el cuadro, serian una extraña contienda, toda vez que el propio Lavín inventó el “aliancismo-bacheletismo”.

Por persistencia y experiencia, nadie debería descartar a este Forrest Gump chileno.








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Comentarios

1 Comentarios

Carlos Garcia :

Publicado Lunes 20 de Diciembre, 2010 - 16:22 hrs

Simplemente paso lo que tenia que pasar, pese a pataleos de Allamand y Longueira...llego el gobierno de Derecha y a los pocos meses "aparecieron" nuevas caras, como Golborne y Hintzpeter.  
 
Aun quedan 3 años de gobierno, pero durante los proximos 2 años debieran aparecer., al menos un par de caras nuevas, y quiza algunos(as) tener su segunda oportunidad...en este lote van Kast (el ministro), Von Baer y algún nuevo ministro. En el Congreso Matthei, Chahuan, Kast y algunos más. 
 
A los Allamand, Longueira, Espina, Larrain, Coloma...les paso su "cuarto de hora"...Allamand va para 40 años en politica...  
 
Y la Concertación...mientras no les "caiga la teja" de que los votos para ganar la elección estan en el CENTRO, y no a su izquierda, no son riesgo para la alianza (siempre y cuando no pongan de cantidato a un Pinochetista o a algún tipo demasiado conservador).

 
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