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Artículo correspondiente al número 286 (8 al 21 de octubre de 2010)

El problema mapuche –sí, el mismo que ha prácticamente monopolizado la agenda política durante las últimas semanas- pero sin violencia, descalificaciones mutuas ni huelgas de hambre. Aquí en Capital, la voz de los emprendedores, orgullosos representantes de una cultura que se esfuerzan en mantener. Todos son mapuches, todos partieron desde abajo y la mayoría no ha recibido ningún peso ni pedazo de tierra por parte del Estado. Todos, también, tienen su visión respecto del conflicto mapuche. Piden educación y acompañamiento técnico. Y se quejan del trato a la fecha. Por Alfonso Peró; Fotos, Andrés Hernández R.
Lorenza Elvira Lienan Filuñir
Lady Lorenz
Diseño y confección de prendas de vestir
"Me encanta estar ahumada, tener gallinas –me gustan los huevos naturales–, matar chanchos, ayudar a matarlos… a pelarlos”. Nació en Santiago, pero “allá no hay nada, no hay cultura”, afirma Lorenza. Tiene una tienda de confección de alta costura. Trabaja con su esposo y una hermana que la ayuda. Trae telas desde “afuera”, desde Santiago, Concepción. Como esta es una confección a la medida, se trabaja según la demanda.
“Yo soy mapuche”, dice orgullosa. Nació y se crió en Santiago, pero hace 7 años volvió. Y lo hizo porque es como “volver a las raíces de nosotros”. Postuló, a través de la Conadi, a Sercotec y se ganó un premio de 3 millones de pesos. “Eso es lo único que recibí del gobierno y tampoco espero recibir tanto. Porque, como le digo, uno tiene que luchar, no más. Ese es mi pensamiento como mapuche”. Compró máquinas, e instaló su negocio. Se las arregla para incorporar elementos propios de la cultura en los vestidos. Trabaja con telares tejidos a mano. “Voy a las tiendas, compro lana, pido los tonos que quiero que se le pongan y los detalles como quiero. Después los trabajo y les agrego un diseño acorde a la cultura mapuche”. Hace prendas únicas, no en serie. Los chaquetones de lana cuestan aproximadamente 130 mil pesos y los vestidos, desde 250 mil.
Sobre las soluciones al conflicto mapuche, señala que pasan por el diálogo, por saber escuchar. “Ellos actúan de la forma en que lo hacen porque no tienen otra manera de llamar la atención”.
-Usted también es de origen mapuche, tiene una historia de emprendimiento, trabaja con los suyos, mantiene las costumbres y ha enfocado su negocio para potenciar la cultura mapuche...
-Exactamente. Rescatar la cultura y demostrar que uno tiene la misma capacidad que todos. Puedo hacer cosas y tengo la inteligencia para hacerlo, solamente que a veces faltan los recursos porque, como le digo, la etnia mapuche es muy humilde y cuesta mucho salir adelante. Me crié acá, pero no había oportunidades. Entonces, salí para afuera, me capacité y después volví.
