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Artículo correspondiente al número 259 (21 de agosto al 3 de septiembre de 2009)
Para Alejandro Jerez la televisión fue una gran oportunidad para aumentar las ventas. Bastaba con que Felipe Camiroaga y Katherine Salosny, ambos animadores de Extra Jóvenes, mencionaran la tienda para que el éxito fuera inmediato. “Al día siguiente la tienda se rebalsaba de clientes”, rememora Alejandro.
Los modelos televisivos se convirtieron en ídolos y, a la vez, se transformaron en los precursores del look de la época. Las mujeres admiraban el estilo pop de Debbie Gibson y Tiffany, y los hombres más taquilleros seguían el estilo impuesto por Alvaro Scaramelli y su grupo Cinema, con particulares jardineras masculinas.
La apertura economica, el inicio del fin
Claro que, como todo en la vida, esta historia, además de principio, tiene final... Con el furor por estar a la moda poco a poco empezaron a estandarizarse las prendas de vestir. Llegaron las grandes cadenas comerciales y el negocio del retail se hizo masivo. Comenzó el reinado de los productos made in Taiwan, de las tarjetas de crédito y los malls y, con ello, el fin de las pequeñas tiendas tipo boutique.
La ropa de mayor estilo dejó de ser tan exclusiva y, a medida que la cultura y la economía se comenzaban a globalizar, las grandes importaciones terminaron por destronar a muchas de las marcas chilenas que vivieron su auge en los años 80.
Una a una, muchas de las marcas optaron por cerrar o terminar con la producción local. Hoy en Providencia ya no se respira el mismo aire de hace veinte años, pero hay que tener ojo con los nuevos barrios que se están formando, ya que, como antes, ahora lo exclusivo está de moda.
| Cómo nacio y en que está |
Las Camisas Mario Ramírez Con sólo 22 años de edad, Mario abrió la tienda que llevaba su nombre y destacaba por el diseño y la innovación. En los viajes se nutría de ideas, compraba algunos de los últimos modelos y les daba su toque personal. “Lo mío era el diseño, no el comercio. Siempre me ha gustado crear, innovar y diseñar”, cuenta Ramírez, cuya tienda cerró a fines de los 80 y que hoy enfoca su pasión a la restauración de autos y al negocio inmobiliario en el exclusivo balneario Coocay. Colonias Flaño Tienda Casa Flaño era una de las más elegantes en los 50. Por esos años llegó al puerto de Valparaíso el italiano Espartaco Turrin, quien propuso a los hermanos Julián Nicolás y a su primo Alvaro elaborar una colonia para caballeros. Así nació Flaño for men, la clásica botellita del caballito verde, en manos del laboratorio Turín Flaño y Cía. Ltda., que hoy es Gozzo Flaño y Cía. Ltda. y que permanece en el rubro de la perfumería.Los hermanos Raúl, Jaime y Rafael Pérez, aparte del vínculo de sangre y ser electricistas, tienen en común ser los fundadores de la tienda Bellota. Partieron desde cero, haciendo confecciones a pedido, de manera artesanal. “Yo cortaba las telas en un gallinero –recuerda Rafael– y si llovía, tenía que cubrir todo con bolsas de plástico para que no se me mojaran los trajes”. Llegaron a tener tres fábricas y casi 500 trabajadores, pero la masiva llegada de los productos chinos hizo insostenible la competencia. Hoy cuentan con 20 franquicias de un total de 58 tiendas en todo el país, y la mayoría de sus modelos son importados. |
| Con aires de inversion |
Inaugurado hace ya casi 30 años, el Drugstore es todo un hito cultural y arquitectónico de Santiago. Visitas notables, como la de los escritores Mario Vargas Llosa y José Donoso, han llenado sus espacios. Hace cinco años, un nuevo plan de inversión hizo que la rentabilidad subiera 23%, por lo que hoy esperan abrir el pabellón del subterráneo, que cuenta con 610 metros cuadrados para nuevos locales, según cuenta Eduardo Ramírez, gerente de la inmobiliaria y constructora Terracota. Alejandro Jerez, dueño y fundador de la marca, cuenta que se están reposicionando nuevamente. El renacer de la moda de los 80 le sonríe y cuenta que están buscando reposicionarse. “Estamos inyectándole más dinero, sacando nuevos modelos y de aquí a diciembre vamos a tener dos tiendas más”, anticipa. |
¿El renacer de Palta? Patricio Arteaga, el creador de Palta, no se anda con cuentos, porque tiene claras intenciones de volver a la moda y dice estar en conversaciones con los grandes del retail para traer su marca de vuelta al mercado. Ya no sólo lo haría como un favor a sus amigos que alguna vez se vistieron en su tienda y que hoy la recuerdan con nostalgia, sino que también como una respuesta a quienes en 2001 trataron de quitarle la propiedad de la marca.Patricio puntualiza que las marcas registradas hay que renovarlas cada diez años y que una vez, cuando “fui a renovarla me di cuenta de que llevaba menos de un año vencida y alguien ya la había pedido: ¡casi me muero! Ahí entramos a juicio y la obtuve de vuelta”. Y no es para menos: la tienda Palta fue una revolución para la época. Los elegantes eran llamados paltones y los muy cachiporras seguían al pie de la letra los dictados de la tienda. Los vendedores eran los bailarines del programa televisivo Música Libre, que lucían las prendes seleccionadas por Patricio. -¿Cuál era la clave del éxito? -En un país cerrado a las importaciones lo que yo hacía era viajar, ir a las grandes tiendas como Gap y Benetton y preguntar por los colores y modelos que más se vendían. Después compraba los géneros, les ponía un poco de mi cosecha y confeccionábamos todo acá en Chile. -¿Por qué Palta llamó tanto la atención? -Porque era una tienda a todo color y aquí en Santiago era todo gris. Yo agarré a todos los hippies que vendían sus prendas en la calle y los metí a mi tienda a que confeccionaran y diseñaran para mí. -¿Y estás con planes de revivir Palta? -Todos mis amigos me dicen que lo debería haber hecho hace tiempo. Ya llevo muchos años fuera del rubro, pero creo que ahora es una buena oportunidad: la moda de los 80 está volviendo y lo quiero hacer antes de que me convierta en un viejo muy viejo. |