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Artículo correspondiente al número 257 (24 de julio al 6 de agosto de 2009)
Un reordenamiento radical esta viviendo la propiedad de las sociedades concesionarias. La crisis acelero la evolución natural del modelo de la industria. Tras la llegada de los poderosos consorcios europeos Abertis y Atlantia, se anticipan mas cambios, léase nuevos actores y nuevos nichos de negocio. Un recorrido que, por las señales camineras a la vista, tiene para rato. Por Elena Martínez.
Si tuviéramos que graficar en términos simples lo que ha sucedido durante este año en las concesiones de infraestructura a privados, basta una frase: la obra de teatro sigue pero los actores son otros.
Y como en toda representación, si los artistas son reemplazados, la historia es igual y, al mismo tiempo, distinta, dependiendo de los énfasis y sellos que marquen la diferencia. De ahí que tanto las autoridades como los inversionistas, entusiasmados con esta zancada evolutiva ¡y sorpresiva!, estén hoy atentos para no perder el eje del guión.
Vamos a los hechos. En los últimos seis meses, media docena de sociedades concesionarias de infraestructura presentes en Chile han cambiado de propiedad. Un proceso vertiginoso, marcado por la llegada de dos “gigantes” europeos, Abertis (español) y Atlantia (italiano), cuyas audaces irrupciones en el mercado han modificado radicalmente el histórico mapa de los consorcios a cargo de carreteras, aeropuertos, túneles y, en fechas más recientes, hospitales y cárceles.
Un dato importante: hasta la fecha, Abertis no sólo totaliza inversiones en nuestro país por 1.500 millones de dólares (incluyendo autopistas, aeropuertos, estacionamientos, logística y un porcentaje menor en telecomunicaciones), sino que también replicó acá la estructura con que opera en España, lo que no ha hecho en ninguno de los 17 países donde está presente. Este es un antecedente elocuente de que llegó para quedarse, porque este modelo de diversificación de negocios le permite analizar nuevas oportunidades de crecimiento en sus áreas de actividad, a mediano y largo plazo, junto con impulsar una red de colaboración con socios locales.
La intensa arremetida de Atlantia –un factor desequilibrante en un mercado que era netamente español hasta hace algún tiempo– también está echando raíces. Todavía no cuenta con un representante instalado en Chile y su nexo corre hasta ahora a través de la autopista Costanera Norte; pero sus adquisiciones motivaron a otros consorcios italianos a sondear el mercado chileno. Tampoco es casual la visita que hiciera el ministro de Infraestructura y Transportes italiano, Altero Matteoli, en junio, con una nutrida delegación empresarial y la realización de un seminario para convocar a estos inversionistas en noviembre. La Asociación de Concesionarios, Copsa, está trabajando para constituir el comité empresarial.
Chile-Italia dado el interés de los europeos por las licitaciones que vienen y los posibles activos que salgan al mercado.
Esta historia tiene algunas bajas. Es el caso de Itinere, un hispano de espaldas fuertes y que llegó a concentrar un porcentaje sustantivo de las carreteras chilenas, las mismas de las que se desprendió después, desapareciendo casi absolutamente del mercado nacional. Tras construir y administrar las Rutas del Pacífico o Ruta 68 Santiago-Valparaíso, el tramo Los Vilos-La Serena de la Panamericana, la Carretera del Litoral Central y la Autopista Nororiente en Santiago, por mencionar únicamente unas cuantas, se quedó sólo con una vía por construir (Vallenar-Caldera), tras un proceso que se cerró el 26 de junio, tras la liquidación de la OPA del fondo Citi Infraestructure Partners LP. sobre Itinere (Sacyr-ValleHermoso).
En lo inmediato, otra española interesada en vender parte de sus inversiones es Cintra, dueña de Santiago-Talca y de los segmentos de la Ruta 5 que van desde Talca hasta Río Bueno, además del aeropuerto Cerro Moreno de Antofagasta. Su meta es vender acciones pero no salir de Chile. En otras palabras, traspasar a inversionistas pasivos y quedarse con la operación de las adjudicaciones.
Otros “secretos a voces” son que la sueca Skanska estaría también evaluando la venta de su parte en Autopista Central, así como Acciona en Vespucio Sur. Eso, para citar algunos casos.
Con o sin remezón
Las ventas de Itinere se explican específicamente por la necesidad de reducir endeudamiento y liquidar sus activos rentables ante la crisis mundial. Pero el cuadro de profunda reestructuración que vive el negocio de las concesiones en nuestro país no parece estar justificado por este único factor.
El presidente de la Asociación de Concesionarios de Infraestructura, Herman Chadwick, se cuenta entre quienes sostienen que los cambios de propiedad en estas sociedades se iban a producir con o sin vaivenes económicos, porque obedecen al lógico proceso de maduración de la industria. “La crisis aceleró este proceso, pero venía de antes”, afirma, y agrega que, previo al remezón económico, ya había muchas concesiones que privadamente estaban en venta, lo que era conocido por los actores sectoriales.
Sus cuentas son alegres. No hay ningún consorcio concesionario que enfrente problemas financieros en Chile, afirma. “Hoy los papeles emitidos por las concesionarias se sustentan por sí mismos”, enfatiza, cuestión que además ayuda a entender la llegada al país de consorcios poderosos, con recursos frescos y que quieren crecer.
Para el ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, aquí actuaron simultáneamente la crisis y la evolución de la industria. “Esto viene gestándose desde hace algún tiempo. Se aceleró con la crisis. Debilitó a algunos y dejó a otros en mejores condiciones”. Y ve con optimismo el ingreso de nuevos consorcios: “los que han entrado son bien fuertes. Chile tiene ahora empresas más grandes. Las más importantes están presentes”.
Segunda generacion
En la primera licitación de hospitales públicos a privados se manifestó rotundamente esta tendencia. Llegaron empresas de nivel mundial. Ganó el consorcio español San José, formado por la constructora San José y Tecnocontrol. En el camino quedaron firmas relevantes, que ahora aguardan nuevas adjudicaciones.
Una buena señal, evidentemente, porque la adjudicación de los centros hospitalarios de Maipú y La Florida, que totalizan una inversión de 230 millones de dólares, es, en la práctica, una nueva etapa en las concesiones de segunda generación.
La constructora San José, una de las 5 unidades de negocios del Grupo San José, todavía no está instalada en Chile y opera mediante Murthino + Ruby Arquitectos, a cargo del diseño de las obras con Barbera Arquitectos, de España. Está en varios países, desde Argentina a la India; y ha ejecutado proyectos de magnitud, como la Operación Chamartín y la ampliaciones del Metro de Madrid, del aeropuerto de Barajas, del Museo de El Prado y del nuevo terminal del aeropuerto de Washington, además de universidades, centros deportivos, hoteles y centros comerciales.
Para salvar la crisis, buscan oxígeno en negocios de energía, en especial renovables, e incursionando fuera de España.
Los nuevos: Abertisy Atlantia
La estabilidad jurídica y económica de nuestro país, la solidez del sector de infraestructura y su sistema de concesiones y el que sea un mercado abierto a nuevas inversiones son los principales factores que motivaron la llegada de Abertis, según explica Luis Subirá, gerente general de Abertis Infraestructura Chile.
![]() Así será el futuro hospital de La Florida, adjudicado a la constructora San José, uno de los consorcios europeos que debutan en Chile.
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Hacia un nuevo mapa
Al parecer, el nuevo mapa de la industria concesionaria apunta a una creciente consolidación de los activos en menos empresas, con el paso a consorcios de diferentes orígenes y no sólo predominantemente españoles, como era la tónica hasta hace algún tiempo.
Esta estructura de menor cantidad de dueños permite visualizar algunas consecuencias prácticas, explicaron fuentes sectoriales, como eventualmente una mayor facilidad para cambios que son urgentes en la industria y que no se han materializado por la dificultad de lograr acuerdo con varios interlocutores. ¿Un ejemplo? El operador único para los TAG interurbanos y el cobro unificado.
Pero este reordenamiento de la propiedad no se detiene aquí. Está también el emergente inicio de la penetración de fondos de inversión, fondos mutuos y de fondos de pensiones. Ya hay señales claras, como actividades en sanitarias que han sido adquiridas por fondos de profesores de Canadá. El ministro Bitar indica en este sentido que “vemos fondos que buscan inversiones seguras y de largo plazo” y esa tendencia, en el ámbito de la infraestructura, comprende comprar y dejar la explotación en manos de especialistas. “Después de la crisis, esto se valora más”, enfatiza.
Los concesionarios abogan por incentivar el ingreso de nuevos consorcios al negocio y creen que una forma de conseguirlo es aplicando los mayores premios para las ideas de iniciativa privada a todos los proyectos actualmente en cartera (18) y no sólo para los que se presenten a partir de la promulgación del decreto, el que está listo para la firma de la presidenta Bachelet.
El ministro ha accedido a que se aplique el incentivo a todas las propuestas que no hayan sido declaradas de interés público, porque el objetivo es premiar lo nuevo. Hoy está en estudio la forma de extender el beneficio a aquellas iniciativas que están en una fase de inmadurez pero que figuran en la cartera oficial. Una medida necesaria, sin duda; pero complementaria, porque los hechos demuestran que interés hay, y para rato, a juzgar por el incesante desfile de ejecutivos de distintos consorcios por las unidades especializadas en las licitaciones, para consultar sobre eventuales opciones de nuevos negocios.
| Las que quieren llegar |
| Varias de estas compañías ya están en el mercado chileno, pero no con el protagonismo que podrían tener, dada su historia de negocios en el mundo. Algunas se han limitado a sondear posibles inversiones en infraestructura. Hasta ahora, ya que al siguiente listado se suman bancos como Sterne Agee y fondos de inversores de distinto origen, en especial numerosos consorcios colombianos que han llegado hasta nuestro país interesados en comprar activos a la venta. |
Brookfield. Ingresó al mercado chileno en 2006, cuando pagó 2.800 millones de dólares por Transelec, junto con dos fondos de pensiones. De origen canadiense, ha dejado en claro que califica a nuestro país como muy interesante para su negocio. Tiene un fondo de infraestructura latinoamericano que está observando a Chile muy de cerca, según fuentes sectoriales. En el mundo, suma activos por 95.000 millones de dólares y administra operaciones de energía, infraestructura, inmobiliarios y otras. Vinci. El grupo francés Vinci es un “gigante”. Con 2.500 negocios en más de 80 países, emplea a más de 142.000 personas y sus ingresos superan los 24 billones de euros. Es experto en carreteras, aeropuertos y estacionamientos. Administra 860.000 aparcaderos en 13 países. Opera en los rubros de la ingeniería civil y edificación, obras eléctricas y viales, térmicas y tratamiento de residuos. En marzo ganó un contrato por 1 billón de euros para la vía Express R1 en Eslovaquia. Este contrato a 30 años lo consolida en Europa central y oriental. Una de sus últimas batallas fue competir con las españolas Abertis y Cintra por la gestión, durante los próximos 3 años, de 14.000 estacionamientos del Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. CG/LA Infraestructura. Fondo de Inversiones norteamericano, con sede en Washington. Tiene más de 20 años de experiencia en la creación de oportunidades estratégicas en infraestructura que permitan elevar la competitividad de los países. Ha asesorado a gobiernos y compañías multinacionales. Hochiteff. Es la primera y más antigua firma constructora de Alemania y la tercera a nivel mundial. Sus dueños originales, la millonaria familia Finck, vendieron sus acciones en 2007 a los españoles ACS. Tiene más de un siglo de historia. Es accionista de aeropuertos como Atenas, Dusseldorf, Tirana, Hamburgo y Sydney. También ha gestionado autopistas en Chile, Filipinas y Austria. Skanska. De origen sueco, es uno de los grupos de construcción y servicios más grandes del mundo. Está en Europa, Estados Unidos y América latina. Fue fundada en 1887 y tiene más de 60.000 empleados, 4.000 clientes y 12.000 proyectos en 18 países; entre éstos, Estados Unidos, Gran Bretaña, República Checa, México, Argentina, Brasil, Perú y Venezuela. Factura más de 17.000 millones de dólares anuales. A Chile llegó en 1988, cuando invirtió en transmisión eléctrica. Posee el 48% de las acciones de la Autopista Central. En Argentina protagonizó el llamado “Skanskagate”. Tras ganar la construcción de dos gasoductos, fue acusado de pagar sobornos a funcionarios estatales entre los años 2003 y 2007. Astaldi. Es la segunda constructora de Italia. La mitad de sus ingresos proviene hoy de sus inversiones en el exterior. Está interesada en expandir su negocio de concesiones. En Chile tiene una participación del 27,3% en el consorcio que construye la planta hidroeléctrica Chacales, que será puesta en marcha en 2011. |