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Reportajes y Entrevistas
Notarios al ataque

Artículo correspondiente al número 222 (22 de feb al 6 de mar 2007)

 

Acompañados de un intenso lobby, los notarios y conservadores de bienes raíces de Chile comparten un estado de alerta máxima. El próximo envío de un proyecto que podría restringir sus actuaciones y traspasarlas al Registro Civil los tiene más que inquietos, al punto que aseguran que detrás de esta iniciativa hay intereses del Banco Mundial y el BID. Aquí, los argumentos de uno y otro lado. Por Lorena Rubio.



Los notarios de Chile no se fueron de vacaciones este verano y decidieron dejar de lado esa imagen monótona y levemente grisácea que refleja la novela Madame Bovary, de Flaubert. Atrincherados en la Asociación que los agrupa junto a Conservadores y Archiveros Judiciales, preparan su artillería para afrontar un proyecto anunciado por la presidenta en su discurso del 21 de mayo de 2006 y ratificado en diciembre pasado por la mandataria: nuevas normativas y fiscalización para las actividades de notarios y conservadores, que les restaría algunas de sus funciones para traspasarlas al Registro Civil. Los más preocupados: los notarios, porque son sus servicios los que podrían verse más restringidos una vez que el proyecto se apruebe. Su envío debería ocurrir durante marzo o abril.

En Chile hay 310 notarías, de las cuales 120 están en Santiago.

La nueva normativa está en la oficina técnica de la Secretaría General de la Presidencia (SegPres), cuyo titular, el ministro José Antonio Viera-Gallo, ya ha recibido mensajes de la Asociación, manifestándole sus inquietudes. Tanto en el mundo político como entre los propios profesionales que serán afectados, se afirma que el envío –anunciado con bombos y platillos el último mes de 2007– ha demorado “más de la cuenta”, por lo que nadie sabe muy bien cuál será el cuerpo legal que reciba el Congreso.

 

 

 

 

El gran poder cuestionado

 

 

Cultivadores de un bajo perfil y caricaturizados como personas serias y hasta aburridas, los notarios eran considerados hasta hace algunos años verdaderas autoridades, sobre todo en provincias, y sus vidas transcurrían sin ningún cuestionamiento.

 

 
 
 
Alfredo Martin, vicepresidente
de la Asociación de Notarios,

El caso del conservador de Bienes Raíces de Santiago, Luis Maldonado –quien preside la Asociación y que se vio envuelto en un caso de chantaje a fines de 2006 y co- Acompañados de un intenso lobby, los notarios y conservadores de bienes raíces de Chile comparten un estado de alerta máxima. El próximo envío de un proyecto que podría restringir sus actuaciones y traspasarlas al Registro Civil los tiene más que inquietos, al punto que aseguran que detrás de esta iniciativa hay intereses del Banco Mundial y el BID. Aquí, los argumentos de uno y otro lado. Por Lorena Rubio. Notarios al ataque mienzos de 2007– puso el foco sobre ellos y planteó una serie de cuestionamientos sobre sus ingresos y actuaciones.

 

“Con el asunto del conservador quedó una imagen falsa: que en este rubro la gente gana mucho dinero, en circunstancias que eso ocurre sólo en algunas comunas y en cargos específicos”, afirma el vicepresidente de la Asociación, el notario Alfredo Martín, quien por estos días oficia de vocero de la agrupación y es el encargado de reunirse con los actores involucrados en el tema. La imagen, según la Asociación, es muy distinta, al punto de afirmar que en Chile hay unas 10 notarías deficitarias. Se trata de las oficinas de Puerto Cisnes, Porvenir, Hualaihué, Chile Chico, Chaitén, Cochrane, Puerto Natales y Achao, lo que equivale al 3,2% de total de notarías existentes en el país.

 

Además, sostiene que cualquier persona que sienta que un notario infringe sus derechos puede denunciarlo en la intendencia o en la gobernación que correspondan a la región o a la provincia en la que se asienta la oficina cuestionada.

Como sea, los notarios del país están convencidos –a menos que la autoridad retroceda en sus intenciones, cosa que ven como poco probable– de que el Ejecutivo les restará poder de actuación afectando, de paso, a sus bolsillos, pese a que arguyen que los aranceles que fijan sus actuaciones están “congelados” desde 1998. Sin embargo, es cosa de darse una vuelta por las notarías de Santiago para darse cuenta de que muy pocas se ciñen a lo publicado en el Diario Oficial (ver tabla). No obstante, en la propia Asociación advierten que es en los instrumentos públicos (como las escrituras), donde “puede haber diferencias entre un notario y otro”.

 

Tampoco están de acuerdo con traspasarle funciones al Registro Civil (RC), al que definen como “registro de personas” y no como “ministro de fe”, que sería el papel de los notarios. Pese a ello, el director nacional de esa repartición pública, Guillermo Arenas, asegura que la misma está perfectamente preparada “tanto en lo tecnológico, como en lo humano” para afrontar nuevas responsabilidades, cosa que ya hace en las comunas sin notarías.

 

Martín retruca que las oficinas del RC están “colapsadas”, a lo que Arenas responde que ningún trámite demora más de 30 minutos y que para eso se han separado las distintas operaciones por sucursal.

 

Como se ve, las posturas en juego son diametralmente opuestas y, desde ya, los afectados afirman que realizarán todas las acciones legales necesarias “para defender sus derechos” –como explica Martín–, lo que incluye la contratación de los más prestigiosos bufetes de la plaza, algunos de los cuales ya han sido contactados, y la voluntad de llevar el caso a la justicia, de ser necesario. Esto último no sería un escenario deseado por el gobierno, no sólo por la duración de un eventual juicio, sino porque es sabido que nadie tiene mejores nexos en las cortes que, precisamente, notarios y conservadores. “Los ministros y jueces saben exactamente lo que nosotros hacemos, y lo valoran”, advierte Martín.





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Comentarios

1 Comentarios

FERNANDO JIMENEZ :

Publicado Sabado 1 de Agosto, 2009 - 12:03 hrs

EL ESCANDALO DE LOS NOTARIOS Y CONSERVADORES...DE PRIVILEGIOS. 
 
La de los Notarios públicos y Conservadores en Chile es una institución arcaica. Decimonónica. Grotesca. Y además, un reto a la paciencia y pasividad ciudadana.  
No tiene justificación alguna que unos señores emparentados o vinculados a través de dudosas relaciones con gente del poder judicial o del Ministerio que los nombra y “faculta”, tengan el privilegio de cobrar escandalosas cifras por unos simples actos administrativos, bajo pretexto de servir de ministros de “fe” para atestiguar tales actos, como si estuviesen premunidos de un don especial. El cobro de jugosos “honorarios por ese pseudo atestiguamiento causa verdadera rebeldía, por la inutilidad, falsa solemnidad y clara intrascendencia de tal testimonio, la mayor de las veces tácito, anónimo e invisible.  
Firme acá y páseme cinco mil pesos, repite latamente una funcionaria con cara de no muy buenos amigos para que nosotros, las víctimas, rubriquemos echando simultáneamente mano a la billetera para depositar el óbolo. Y así desfilan por esas oficinas, lujosas en su interior, pero incómodas para el público común, miles y miles de ciudadanos, indefensas víctimas de este abuso generalizado y tolerado desde hace siglos en nuestro país.  
Pingüe negocio el de estos personajes. Su solo nombramiento equivale a garantizarles varios lotos o kinos pagados por la gente común, claro que de manera diferida a lo largo del tiempo y sin gastos de sorteos ni publicidad. Debieran trabajar uno o dos años y jubilarse y ello sería tiempo suficiente para asegurarles un futuro que aquella gente común sólo puede alcanzar a lo largo de treinta o cuarenta.  
Su defensa: Es que en Chile existe la escritura “pública”, otro documento justificado quizás hasta la Revolución Industrial, que –dirán- entre otras características de sesuda legalidad, no admite prueba en contrario (?). Pero ocurre que hoy día todo registro puede ser público, lo son aún aquellos que podríamos quizás calificar como estrictamente “privados”. La tecnología actual podría resolver – qué duda cabe- el asunto de las inscripciones en registros de propiedades, hipotecarios y otros cuantos, en tan solo cinco minutos, con programas elementales de computación, controles harto más efectivos, menos burocracia y por ende menos derroche en recursos que –mal canalizados como “honorarios” o “derechos”- constituirían un ahorro neto para miles y miles de usuarios de estos inútiles “servicios”, curiosamente así llamados. Una póliza de seguro que cubre la fidelidad de los actos que atañen a la transacción de propiedades y su adecuado registro en nombre del adquirente propietario, opera desde años en Estados Unidos (donde cualquiera puede ser un Notario: un vecino, un bancario, una secretaria) y su costo es ínfimo en comparación con los jugosos “derechos” que estos conservadores de privilegios se embolsan día tras día, a vista y paciencia del deterioro económico del resignado público local.  
La existencia del Conservador de Bienes Raíces es un escándalo que raya en la obscenidad. En el caso de Santiago, el actual propietario de este feudo de la Edad Media, heredero de un antiguo Presidente de la Corte Suprema, fue entrevistado hace un par de meses para un programa televisivo. Sus respuestas, medio ingenuas y medio ignorantes, dejaron perplejo al auditorio. Parecía no saber muy a ciencia cierta el número de ceros que se ocultaba detrás de sus periódicos y asegurados ingresos, que decía algo mermados por los impuestos que gravan estos ya consabidos derechos. Lógico, el fisco está siempre detrás de estos abusos, estirando su codiciosa mano para asegurar así su no menos preciada parte. Llamó la atención dentro de la confusión de sus respuestas, la baja proporción destinada al pago de su personal que (parientes incluidos, por cierto) - son quienes ejecutan –todos somos testigos- el “trabajo sucio” para que el señor feudal se enriquezca más y más con el sistema. Con razón, una cortesana dama de compañía al parecer conocida suya, quiso sacarle años atrás una parte por el disfrute de ciertos favores, a sabiendas que las arcas de este señor deben estar muy engrosadas con tamaños derechos.  
En todo caso, la culpa no es del chancho...Una reforma profunda de este sistema es tanto más importante que otras que se publicitan a diario. Páguenle a una consultora internacional (no las del Transantiago) dotada de un buen know how tecnológico, unos ciertos emolumentos y la ciudadanía se ahorrará con ello, a futuro y ojalá para siempre, cientos de miles de dólares que justificarían tal inversión. Y los inmuebles que hoy ocupan estos señores –otra parte importante de sus negocios – quedarían así naturalmente desocupados y habilitados –ojalá- para fines más nobles y altruistas como hogares de ancianos, centros de rehabilitación de menores, salas cuna, policía, colegios o institutos de educación.  
Buena tarea, como muchas otras, para un futuro gobierno que quiera emprender reformas sustanciales y no de papel publicitario. Manos a la obra señores políticos. He aquí una fuente a donde echar mano para elevar algo el magro nivel de vida de nosotros, los ciudadanos corrientes.

 
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