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Norte Sur. Absolutamente líquidos

Artículo correspondiente al número 258 (7 al 20 de agosto de 2009)

 

El día después de la venta del Banco del Desarrollo, en 2007, Vicente Caruz se volcó de lleno a la sociedad que creó junto a directores y ejecutivos de la entidad: la emblemática Norte Sur. No hubo tiempo para largas despedidas. Había que redefinir los destinos de una organización que –de la noche a la mañana– contaba con 225 millones de dólares para invertir. Esto es lo que han estado haciendo. Por Sandra Burgos; fotos, Verónica Ortíz.


En la esquina de Providencia y Obispo Donoso se levanta un edificio de estilo afrancesado que por mucho tiempo pasó desapercibido para la mayoría de los santiaguinos… excepto para Vicente Caruz. Fue por eso que apenas se materializó la venta del paquete accionario de Norte Sur (55%) en el Banco del Desarrollo al Scotiabank, el grupo liderado por el empresario no titubeó en lanzar una oferta por el inmueble, el cual hoy lleva el nombre de la sociedad de inversiones.

No escatimaron recursos. Desde que decidieron dar un nuevo giro a la sociedad, andaban tras una construcción que les permitiera hacer un aporte a la recuperación patrimonial de la arquitectura capitalina. Por eso, no dudaron en lanzar una oferta por las dependencias, que hoy son un ejemplo de buen gusto y dedicación por los detalles.

Con el traslado a su nuevo cuartel general, quedaban atrás los días en el emblemático edificio de Santiago Centro, sede del Banco del Desarrollo y donde surgió hace 20 años la idea de crear la sociedad de inversiones Norte Sur.

Por más que intente dar vuelta a la hoja, se nota que Vicente Caruz sigue de cerca la trayectoria del banco (ver recuadro). Y no es para menos: fue por 25 años su leitmotiv, la inversión simbólica de Norte Sur.

Pese a ese vínculo tan fuerte, el pacto que controla el 80% de Norte Sur –integrado por Daniel Mas, Aníbal Correa, Maximiliano Poblete, Juan Carlos Latorre, Italo Zunino, Sergio Fernández, Alejandro Silva Bascuñán, Vicente Domínguez, Alberto Etchegaray, Sergio Solís, Domingo Santa María, Andrés Joannon, Sergio Molina y las fundaciones Emmanuel y Desarrollo Comunal (pertenecientes a la Iglesia Católica)– ha seguido trabajando activamente en la búsqueda de una nueva estructura de negocio, la cual en dos años ha logrado triplicar su portafolio de inversiones. Este ha pasado de 13.400 millones a 39.600 millones de pesos, pese a que en 2008 –por la crisis– decidieron ser prudentes en sus acometidas.

Precisamente la prudencia los ha mantenido con un bajo perfil en el último tiempo... el cual se quebró hace una semana, cuando trascendió que la sociedad negociaba la venta de de su participación (50%) en la Universidad de Viña del Mar. Hasta el cierre de esta edición, todo estaba en etapas de conversaciones, sin acuerdos de por medio.

De concretarse la operación, Norte Sur incrementaría su sólida posición financiera. Con una liquidez cercana a los 250 millones de dólares –que es la capitalización obtenida tras la venta del 55% del banco–, la empresa se configura como un actor que está y dará que hablar en el mundo de los negocios, con planes más allá de nuestras fronteras.

 

 


La refundación


En abril de 2008, Norte Sur incorporó la capitalización de la venta del Banco del Desarrollo, unos 225 millones de dólares, correspondientes al 50% de lo recibido después de impuestos. Con tales recursos frescos, la compañía se embarcó en un nuevo proceso de definición de sus ejes estratégicos.

“El principal eje es que Norte Sur es una empresa que persigue una rentabilidad económica y social. Nos interesan las dos cosas. En segundo lugar, definimos cinco polos de focalización de las inversiones: financiero, inmobiliario, educacional, salud y agroindustria.”, explica Vicente Caruz.

En el área salud les interesan especialmente los servicios. Si bien son dueños de la Clínica Miraflores de Viña del Mar, el empresario señala que no les interesa seguir invirtiendo en clínicas ni hospitales. De hecho, hace un tiempo desecharon una oferta de participar en el proceso de concesión de hospitales. “Nos queremos focalizar en el área de servicios. Por eso, en este período compramos el 72,5% de la empresa Sonorad, que está dedicada a los exámenes médicos”.

Con recursos importantes, pero en medio de una crisis financiera, la sociedad tomó la decisión de ser muy cauta en materia de inversiones. “Así es que lo que hicimos fue reforzar nuestra presencia en Incofin, creamos la cooperativa Financoop, empezamos a participar en Solvencia y tomamos una participación en la propiedad del Crédit Agricole, que aumentó su capital en Francia. Allí invertimos 10 millones de euros. Hacia Intesa San Paolo canalizamos 5 millones de dólares, hemos comprado algunas carteras castigadas del sistema bancario que han vendido, hemos invertido en un segundo polo inmobiliario y hemos hecho algunos financiamientos de viviendas. Nos asociamos con la Constructora Delta y edificamos un conjunto habitacional que ya está terminado y vendiéndose”.

También aumentaron su participación en colegios, pasando de 3 a 7; sumaron más recursos en el ITC (Instituto Tecnológico de Computación), ya que uno de sus polos de desarrollo será la educación, especialmente en colegios y formación técnica. “Somos ambiciosos: aspiramos a tener en una primera etapa, de aquí a dos años y medio, unos 25 mil alumnos; y de aquí a 5 años, unos 40 mil”.

A través de la Sociedad de Educación Aconcagua y la Inmobiliaria Norte Mar, la compañía explora esta área de interés. Caruz explica que el modus operandi consiste en tener buenos socios en colegios que estén en distintas etapas. “Apoyamos en las partes financiera y pedagógica, para que los profesores, que son los que forman los colegios, se dediquen muy intensamente a la tarea educacional. Somos inversionistas de largo plazo. No queremos hacer la gestión. Lo que buscamos son buenos socios a quienes apoyar”.

Con el foco puesto en la educación técnica, está por definirse lo que sucederá con la participación de Norte Sur en la propiedad de la Universidad de Viña del Mar. Caruz señala que, actualmente, sólo existen conversaciones con grupos que se han acercado a plantearles su interés por comprar el centro de estudios superiores. “Pueden ser negociaciones que arriben a algo o que queden en nada –hasta el cierre de esta edición, las gestiones continuaban–. Nosotros tenemos delegadas nuestras acciones en ese ámbito. La Universidad misma no pertenece a Norte Sur, sino a otra sociedad. Nosotros tenemos algunos directores”.

Una de las inversiones nuevas de este período post Banco del Desarrollo fue la compra del 70% de Martínez y Valdivieso, una empresa de 20 años que tiene una red de Copiapó a Curicó y que se dedica a la distribución de insumos y productos agrícolas. “Nos interesó porque queremos posicionarnos en dos áreas que nos parecen atractivas: la salud y los agroalimentos, más lo rural. Por eso compramos Sonorad y Martínez y Valdivieso, compañías que queremos desarrollar, fundamentalmente, dándoles un buen soporte financiero, para que puedan dedicarse de lleno a sus actividades. Las queremos impulsar con socios extranjeros, que aporten tecnología, diversificación e innovación en distintos aspectos”.

De la mano de socios foráneos del País Vasco, Holanda, Francia e Italia, quieren expandir su área de acción a Uruguay, Perú y el sur de Brasil. En este último destino están explorando negocios en el ámbito financiero.

“En síntesis, nuestra estrategia más bien es ir por empresas medianas, pero también en asociación con nuestros socios extranjeros hemos analizado algunas empresas un poco más grandes, pero siempre que tengan esta vocación y orientación”, asevera.
A la fecha, a Norte Sur no le ha ido mal en su apuesta de negocio. En el polo financiero, tiene proyectada una rentabilidad de 16%, la cual va en ese camino. En el polo inmobiliario, la cifra es de 8%, pero estiman que será un poco más. En el polo educacional la meta es un 10%; y en el polo de servicios, de 22%.

Las cifras son decidoras. Hoy tienen 29 empresas y tres fundaciones que se dedican a obras sociales. Están presentes en 10 regiones y 20 ciudades, tienen 44 sedes o sucursales; 2.900 empleados trabajan en sus empresas, cuentan con cerca de 10.000 estudiantes, 2.000 viviendas, 7.000 socios en su cooperativa, 410 mil clientes en salud, 5.000 en el área agroalimentos y aspiran a tener mil clientes en el polo financiero.

“Cuando salimos del banco teníamos 500 mil clientes y ahora podemos decir que tenemos 450 mil, y de tres a cinco años tendremos un millón. Pienso que, tal como va esta expansión, en los próximos tres a cinco años tendremos como conjunto algo significativo, dos o tres empresas emblemáticas. Alguna de éstas podría salir de estos desarrollos; que estas mismas empresas pudieran adquirir otras y formar una compañía de un tamaño mayor. Pero también va a salir de una combinación, más algunas que vendrán nuevas. Ese es nuestro nuevo sueño”, define Caruz.

 

 

 

 

La saga de Norte Sur



La historia de los socios de Norte Sur comenzó en 1976 con la creación de la Cooperativa de Ahorro, Crédito y Garantía Industrial, ACL. “Nuestro objetivo era crear una institución que diera financiamiento y servir de garantía para apoyar empresas. Después, por 1978, surgió una legislación que limitó la actividad máxima de las cooperativas a 50 mil UF; y como para nuestros fines esos montos no nos servían, compramos Fintesa, donde inicié mi vida empresarial como gerente general y con Domingo Santa María como presidente”, recuerda Caruz.

Fintesa pasó la crisis del 82 y en marzo de 1983 se convirtió en el Banco del Desarrollo, que es la suma de Fintesa, BEF (Banco Empresarial de Fomento) y Flandes (otra financiera). La institución partió como una iniciativa del cardenal Raúl Silva Henríquez quien, a través de la Fundación para el Desarrollo, aportó un capital semilla de unos 3 millones de dólares, que estaban a esas alturas invertidos en una cartera de Fintesa. Su objetivo era financiar a pequeños y micro empresarios y a personas de bajos recursos para comprar viviendas.

La entidad tuvo un desarrollo acelerado. Tanto así, que se vio en la obligación de buscar capital. Fue en ese preciso momento –1989– cuando se creó la Sociedad de Inversiones Norte Sur, “con la finalidad de ser la contraparte chilena de inversionistas extranjeros que buscaríamos para capitalizar al banco, ya que la intención del cardenal era que el banco tuviera una mayoría chilena”, explica el empresario. En ese período se incorporaron como socios el Crédit Agricole de Francia, el Banco San Paolo de Torino y el Oikocredit de Holanda.

Norte Sur surgió así de los aportes de los directores del banco, la plana gerencial, más otras seis personas que eran pequeños accionistas del banco y que fueron invitadas a participar.

El banco siguió creciendo en un nicho que, en los años 80 y parte de los 90, era prácticamente inabordable por la banca tradicional. Lograron transformarse en un actor relevante en el financiamiento de la vivienda –27% del mercado– y en líder indiscutido en el financiamiento de la vivienda social. Además, se convirtieron en una institución descentralizada y con sucursales en pequeñas ciudades.

Pero Norte Sur también tenía otros fines en juego: realizar aquellas actividades que eran complementarias a la función de la entidad y que la ley de bancos prohibía realizar en aquel tiempo. “Por eso es que hemos tenido compañías de seguros –acaban de vender la última participación que tenían en Coface–, factoring (tienen dos), leasing y capital de riesgo, lo que luego se transformó en la empresa Indes”, consigna.

En 2007 el banco tenía un 4,5% de participación de mercado, buenos indicadores de riesgo, rentabilidad y crecimiento, y actuaba en un mercado que era muy apetecido; especialmente, para actores que necesitaban de esa participación para llegar a un 10% del mercado. Así comenzaron a aparecer las ofertas de compra.

“El año 2005 fue cuando tuve la primera oferta concreta, que me obligó a hablar con mis socios para ver cómo enfrentábamos la situación. Eso fue permanente y era complicado para un banco, porque trascendía. En ese momento les dije que no teníamos ningún interés en vender, que la economía venía creciendo y el precio que nos ofrecían en ese momento no tenía ningún sentido. Pero necesitábamos protegernos del gran temor que era una OPA hostil, ya que de hecho habíamos tenido ya interesados que habían ido directamente a conversar con los socios extranjeros”, relata el empresario.

Llegó el momento en que se vieron en una encrucijada, “En 2007 aparecieron ofertas de varios bancos, ya por sumas sustanciales. La alternativa que teníamos era hacer un crecimiento interno para llegar a una participación de 8% a 10%, lo que significaba duplicar el banco: algo que no era fácil y menos, en un ambiente muy competitivo, así que nos vimos muy confrontados a tomar algunas decisiones. No queríamos vender el banco, pero también veíamos que una OPA hostil nos podía complicar mucho, de modo que finalmente se negoció la venta”.

Paralelamente al crecimiento del banco, continuaba el desarrollo de Norte Sur. “Formamos y vendimos compañías de seguros, lo que nos significó un buen resultado. Además, con nuestros socios franceses compramos el Banco Bisel en Argentina. Nuestra intención era tener un banco con unos 100 millones de dólares de capital –tenían el 15% de la propiedad-, pero nuestros socios querían tener un banco más grande. No teníamos capital para dar ese salto y ellos nos compraron, lo que nos significó un resultado positivo importante”.

Norte Sur fue creciendo y junto con eso fue invirtiendo en otros negocios financieros y en educación, transformándose en un holding de inversión, a más pequeña escala. Ahí se encontraron con esta empresa, que en 2007 tenía 13 mil millones de pesos en inversiones en empresas como Indes, Incofin, Incofin Leasing, Coface, Chamisero Inmobiliaria, Inmobiliaria Norte Mar (concentrada en las inversiones en educación), Sociedad Educacional Aconcagua, Universidad de Viña del Mar y Clínica Miraflores de la ciudad jardín.

 

 

 

Con un ojo puesto en el banco

-Da la sensación de que tras la compra del Scotiabank, el Banco del Desarrollo desvaneció su participación de mercado. ¿No sirvió de nada fusionarse? ¿Cuál es su diagnóstico?

-Yo, por razones obvias, no opino mayormente del Banco del Desarrollo, pero sí analizo sus cifras. Las últimas que revisé fueron las de mayo, en la cuales el Banco del Desarrollo aparecía con un nivel de colocaciones similar al que tenía cuando se produjo el cambio.


-¿Y qué ha pasado con el espíritu del banco?

-Podría uno pensar que hay un cambio cultural, porque el Scotiabank es un banco antiguo, con más de 150 años de existencia y, por lo tanto, con una cultura muy fuerte y es la que obviamente está introduciendo en el mundo.

Entonces, claramente hay un remezón en la cultura. Y es lógico pensar que exista. Pero analizando subjetivamente las cifras, porque he tratado de no participar en cosas con relación al banco, veo que los resultados no son malos para un período de crisis y que su nivel global de actividad sigue siendo parecido.


-Cuando el Banco del Desarrollo se crea, lo hace con la intención de atender a un grupo específico de la población. ¿Hoy esa gente está siendo atendida?

-Nosotros, cuando vendimos el banco, hicimos una reflexión en torno a esa materia. Nos preguntamos: ¿estamos abandonando a mitad de camino una misión o podemos decir que esa misión está cumplida? El año 2007, que era un año de funcionamiento normal de la economía, la oferta y el acceso al crédito que existía era enorme: las casas comerciales, todos los bancos disputándose este mercado en que nosotros fuimos los únicos.

Así que en el momento en que tomamos la decisión de vender era muy claro que se había cumplido esa misión. Yo creo que la presencia del Banco del Desarrollo mostró que se podía atender a ese segmento, que era rentable y viable, y alertó o le permitió comprobar a otros emprendimientos que era posible tener actividad bancaria con ese sector.

 

 

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Comentarios

7 Comentarios

antonio varas :

Publicado Viernes 19 de Agosto, 2011 - 18:00 hrs

.....articulo de sociedad nortesur

Andres Gallardo :

Publicado Miercoles 8 de Septiembre, 2010 - 11:40 hrs

quisiera saber si NORTE SUR se asocio o lago por el estilo co ECSA S.A. (Osorno)

paola :

Publicado Miercoles 5 de Mayo, 2010 - 12:04 hrs

djjljljdf fgsdf

Jorge Gallardo :

Publicado Sabado 14 de Noviembre, 2009 - 21:34 hrs

Existe un desarrollo inmobiliario en Copiapó que requiere de de un Fondo de Inversión.

Carlos :

Publicado Miercoles 19 de Agosto, 2009 - 08:55 hrs

Se asocian, manteniendo a propietarios y administracion...y lo hacen con "filetes", es decir Colegios MUY BIEN catalogados por calidad e infraestructura, colegios que son competencia a los Particulares Pagados, como por ejemplo el Colegio Aconcagua de Quilpue (Particular Subvencionado).

Capital.cl :

URL www.capital.cl Publicado Miercoles 12 de Agosto, 2009 - 15:36 hrs

Alfredo: el teléfono de Inversiones Norte Sur es el 7261117.

Alfredo Rock Tarud. :

Publicado Miercoles 12 de Agosto, 2009 - 13:18 hrs

Necesito contactarme con la persona que esta encargada de compra de colegios. 
Norte Sur 
Atte.

 
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