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Reportajes y Entrevistas
¿No es país para jóvenes?

Artículo correspondiente al número 253 (29 de mayo al 11 de junio de 2009)

 

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El derecho a lo propio


Aunque el idealismo y la polarizacion no sean las fuerzas motoras de hoy, los jovenes pueden hacerse un espacio en la cosa publica. Y si los partidos no son el ambito para ello, habrá que dar con nuevos referentes. Por Cristobal Bellolio B.



Hace unos meses el entonces ministro vocero Francisco Vidal se refirió a la diputada Karla Rubilar como “heredera política de la dictadura”. La parlamentaria en cuestión apenas se empina sobre los 30 años. Al igual que yo, nació en las postrimerías de los 70 y ni siquiera llegaba a la pubertad para el plebiscito de 1988. Me pregunto, entonces, si acaso mi generación está condenada, como quiere Vidal, a cargar con las mochilas emocionales de nuestros padres y abuelos.

Gran parte de la desafección de los jóvenes por la política, a mi juicio, encuentra su causa en la ajenidad del proceso. Existen una generación que recuperó la economía y otra que recuperó la democracia. Pedirle a un joven de 20 años que se sienta partícipe de la mística fundacional de la Concertación es absurdo, lo mismo que pretender que la Alianza satisfaga el requerimiento de renovación con los mismos que dominan el escenario desde hace dos décadas.

Existen, por supuesto, otros factores culturales e institucionales que ayudan a explicar el bajo compromiso político de las nuevas generaciones. A diferencia de los jóvenes idealistas de los 70, nosotros no vivimos la polarización ni la intensidad ideológica. El derrumbe del muro es apenas la premisa de ciertos consensos. El modelo de mercado acentúa, además, la toma de decisiones individuales, erosionando algunos vínculos colectivos. Si a esta realidad mundial le sumamos las barreras a la entrada que impone la clase política actual (la misma que estuvo excluida durante 17 años y que ahora no tiene intenciones de abandonar el poder), el panorama no resulta muy atractivo: el diseño electoral, desde la conformación del padrón hasta el sistema binominal, posee una lógica demasiado interesada en la estabilidad, sin tomar en cuenta el dinamismo que requieren las instituciones políticas y sin incentivos a la competencia ni al ingreso de nuevos actores.

¿Pero cuál es nuestro aporte sustantivo como generación? ¿Podemos llamar propio a lo que está ocurriendo en la política chilena? Estoy convencido de que cuando eso ocurra, la demanda por participación será mayor, ya que a fin de cuentas es una demanda tremendamente razonable por pertenencia.

Tenemos claro que nadie nos regalará los espacios. Hay que ganárselos en la cancha. Lo interesante es que adquiramos conciencia, como generación, de que las estructuras actuales no son eternas ni indiscutibles. Esto implica que, en la eventualidad de convencernos de que los partidos actuales no entregan las condiciones de pertenencia que buscamos, entonces hay que trabajar en la construcción de nuevos referentes en sintonía con las interrogantes del futuro.

El autor es académico de la escuela de Gobierno U. Adolfo Ibáñez y miembro del comité político de Independientes en Red.

 

 

 

5
Cinco nociones básicas para jóvenes líderes


Sin ideales y sin una carta de navegacion concreta y clara que convoque a los pares, no es posible ser eficaces. Por Sergio Bitar.



Urge que la demanda actual de participación de los más jóvenes, que buscan debatir y liderar cambios, se abra paso en Chile. A diferencia de las motivaciones de mi generación, hoy esas demandas son enormemente diversificadas, desde las causas locales hasta los grandes desafíos globales, redibujando los límites de la política.

Más allá de la novedad de los temas, según mi experiencia, para ser eficaces y no perder el rumbo las nuevas generaciones deberían guiarse por cinco nociones básicas:

Primero, colocar los valores en el centro de la motivación del grupo humano que se lidera. Sólo a partir de la solidez de los valores le otorgamos sentido a la acción. Los valores mueven corazones y cualquier cambio comienza allí. También, gracias a los valores superiores, nos sobreponemos a los fracasos y frustraciones propios de todo cambio.

Segundo, los valores deben traducirse en objetivos claros. No basta con buenas intenciones. Se requieren metas, con una visión que oriente un programa específico de acción.

Hasta este punto es donde llegan muchos. Los líderes de verdad van más allá.

Aquí surge la tercera noción, la que quizás es la más crucial: asumir un compromiso. No basta con valores y metas. El compromiso personal pone a prueba el temple, la disciplina, la persistencia y el sacrificio por lo que se cree. A este respecto, recuerdo las palabras de un sacerdote, que hasta hoy me orientan para tomar decisiones: “para dar frutos, hay que resistir el dolor de la poda”.

Asumido ese compromiso, un líder, un emprendedor de cambios sociales y políticos, debe ser eficaz. Para dar frutos, en tiempos razonables, es imprescindible dominar el terreno, prepararse bien en algo específico. Para las nuevas generaciones, en el contexto de una sociedad centrada en la innovación y el conocimiento, ello supone estudiar y manejarse muy bien en un campo de acción, con conocimientos técnicos que brinden sustentabilidad a las acciones emprendidas.

Por último, el quinto elemento, es el trabajo en equipo. No existe el líder solitario. La capacidad de crear movimientos, promover acciones en que converjan muchas personas, ojalá igualmente competentes y motivadas que el líder, es una garantía de que las transformaciones que se promueven irán más allá de la simple voluntad individual y se sustentarán en organizaciones e instituciones políticas y sociales sólidas.

 



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Comentarios

2 Comentarios

Ignacio Esteban Lagos C.:

Publicado Miercoles 3 de Junio, 2009 - 14:14 hrs

Es interesante el punto que aborda el profesor, y es evidente que la política chilena no cuenta con un amplio grupo de jóvenes que tengan un rol fundamental, pero no creo que este fenómeno se deba a que existe un conformismo por parte de los jóvenes, como muchos lo han sostenido en el último tiempo. En mi consideración los mismos críticos a esta situación y principalmente los políticos actuales no les dan los espacios, no por la posible desconfianza en la capacidad de los jóvenes, sino que por un lado, las ansias de poder y por otro, el miedo de perderlo. 
Puedo dar fe, de que existen grupos de jóvenes con amplias capacidades, que les encantaría poder transformar al país, y de hecho lo hacen, talvez no desde el parlamento o desde los ministerios, pero sí desde otros lugares que no cuentan con la misma cobertura mediática. 
Para que tengan en cuenta, existen jóvenes con los requerimientos necesarios para ser actuales líderes y políticos en “Un techo para Chile”, como es conocido los candidatos presidenciales han notado el talento de algunos de ellos; también en distintas instituciones como “Jóvenes Líderes”; indudablemente en las federaciones de estudiantes de algunas universidades, como la FEUC, FECH, FEDEP entre otras. Me resulta muy interesante y necesario, recalcar la labor Formativa que cumple la “Fundación Jaime Guzmán” con su bachillerato en servicio público; y la labor de las juventudes de los partidos políticos que son claramente un semillero de futuros políticos. 
Estos son solo algunos de los lugares donde pueden encontrar jóvenes talentos, que claman por una oportunidad real y en muchos casos anhelan ser los nuevos Miguel Kast, pero hasta que la guerra por el poder, por parte de los actores veteranos finalice con las próximas elecciones, no podremos ver a nuestros jóvenes en acción. Pero paciencia solo quedan meses para que las nuevas generaciones irrumpan, pues como ya lo he mencionado, las nuevas generaciones con entusiasmo e ideales existen y solo esperan que los actuales actores gasten sus últimos cartuchos. 
 
Ignacio Esteban Lagos C. 
Estudiante de Derecho y Músico.

noemi diaz:

Publicado Viernes 29 de Mayo, 2009 - 11:39 hrs

Lo escrito por Andres Allamand es una realidad en nuestro pais los jovenes se han quedado dormidos e inactivos en un ricon esperando que los demas les soluciones sus caminos .Pienso que nuestra juventud esta totalmente carente de liderazgo y libertada de pesamiento y esto es debido a que el estado les esta suvencionando todo incluso los vicios y el irespeto a la vida.Un buen lider es capaz apesar de su corta edad decir lo que piensa sin temor y enfrentar al mundo en busca de su ideal y conviccion ,es el el caso de MarcoEnriquez - Ominami .Tenemos jovenes muy talentosos e inteligentes capaces de mover masas positivamente que deben salir del closet no permitamos que solo la basura salga de él ,estamos en tiempos de cambios profundos.

 
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