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¿No es país para jóvenes?


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Artículo correspondiente al número 253 (29 de mayo al 11 de junio de 2009)

 

El juego de las lágrimas juveniles tiene bastante de lloriqueo. Si, porque si bien la tullida dirigencia politica regente no les da espacios (muy por el contrario, se aferra con dientes y uñas a la sillita musical del poder), por las venas de muchos jovenes no parece estar corriendo sangre idealista, precisamente.

¿Cámo lo hicieron en el pasado las castas de jovenes que transversalmente lideraron procesos e instituciones de alto impacto nacional? ¿Qué ha cambiado en estos años? ¿Faltan idealismo y polarizacion? ¿Cuánto de lagrimeo y desidia hay en todo este reclamo por espacio en la cosa publica?

Jovenes de hoy y de ayer desmenuzan para Capital el tema; y esbozan como lo hicieron y cómo hacerlo ahora para que la savia nueva oxigene la politica.

 

 

 

 

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¿Dónde está el divino tesoro?


Para decirlo en simple: los mayores no les creen a las nuevas generaciones y estas parecen darles la razón. Por Alejandro San Francisco.



Dicen que Vicente Huidobro era un poeta que extremaba los argumentos. En su Balance Patriótico de 1925, efectivamente, llegaba a decir lo siguiente en materia política: “que se vayan los viejos y que venga juventud limpia y fuerte, con los ojos iluminados de entusiasmo y de esperanza”. La situación ha cambiado radicalmente después de casi un siglo y la consigna parece ser “que se vayan los jóvenes”.

En las últimas semanas ha habido algún comentario positivo y complaciente hacia la incorporación de jóvenes figuras a los comandos de Eduardo Frei y Sebastián Piñera, candidatos con posibilidades de llegar a La Moneda. El coordinador del ex presidente tiene 27 años, mientras uno de los asesores del líder de la Coalición por el Cambio tiene 33. “¡Un notable cambio generacional en política!”, han comentado algunos, desbordando alegría por ver caras nuevas. Lo anterior más bien demuestra el conformismo que reina en torno a la participación juvenil –un cambio mental que se conforma con migajas– y que la política chilena está envejecida sin signos evidentes de transformación.

En materia de ministros de Estado, la marcha de la Patria Joven de Eduardo Frei Montalva se reflejó después en nombramientos de personas que apenas superaban los 30 años en carteras importantes: ese fue el caso de Andrés Zaldívar o el de Raúl Troncoso, por ejemplo. El presidente Salvador Allende siguió la misma tendencia, como lo reflejó al nombrar a Fernando Flores y a Sergio Bitar. El cambio radical que se produjo después de 1973 no significó una involución en este tema, sino que un avance todavía mayor en incorporar nuevas generaciones al gobierno: grandes cambios del período fueron promovidos por jóvenes como Miguel Kast, quien murió a los 35 años después de haber sido ministro en dos carteras y presidente del Banco Central; José Piñera encabezó reformas cruciales en minería y en temas laborales, en la misma época y a la misma edad. Hoy, en 2009, ningún ministro tiene menos de cuatro décadas, en una tendencia que ya se arrastra por algún tiempo.

En los partidos políticos es exactamente lo mismo. Eduardo Frei Montalva creó la Falange Nacional cuando tenía 27 años; Jaime Guzmán, el gremialismo cuando apenas superaba los 20, mientras Andrés Allamand abrió cauces con la Unión Nacional en 1983 y firmó el Acuerdo Nacional en 1985; las dos cosas, antes de cumplir los 30 años. Los tres debieron asumir responsabilidades, enfrentar críticas y problemas, trabajar intensamente y muchos de los frutos que recogieron fueron precisamente resultado de ese esfuerzo. ¿Y qué pasa hoy? Basta mirar la prensa para darse cuenta.

Si se analiza correctamente el problema, en el caso de los ministerios hay falta de confianza de los gobiernos hacia los jóvenes, mientras en materia política es falta de capacidad de los propios jóvenes para encabezar proyectos atractivos, novedosos, con visión de futuro. Si en el primer caso desde el Ejecutivo se les dice a los jóvenes que están para otras actividades pero no para ministros, en materia de política cotidiana son los jóvenes los que dicen que no participarán en las decisiones o bien que se sumarán a los proyectos ya existentes: no quieren crear algo nuevo y mejor. En el primer caso, los mayores no creen en las nuevas generaciones; en el segundo, los jóvenes parecen darles la razón. Si lo primero refleja desconfianza hacia la juventud, lo segundo es manifestación de una inaceptable desidia y falta de compromiso con Chile.

No se trata de rupturas generacionales ni de frases grandilocuentes que jubilen a la generación actual. Muchos de los servidores públicos de hoy más notables y valiosos superan las cinco o seis décadas. Una política de calidad requiere a los mejores: hombres y mujeres, personas de distintas generaciones, de diferentes orígenes sociales y regionales, de ideas y formaciones también diversas. Para eso se necesita confiar en los jóvenes, pero también que ellos confíen en sí mismos. De lo contrario, en política, podríamos preguntarnos parafraseando a Rubén Darío: Juventud, divino tesoro, ¿te fuiste para no volver?

El autor es profesor de Historia de la facultad de Derecho de la Universidad Católica de Chile y director del IES, Instituto de Estudios de la Sociedad.

 



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Comentarios

2 Comentarios

Ignacio Esteban Lagos C.:

Publicado Miercoles 3 de Junio, 2009 - 14:14 hrs

Es interesante el punto que aborda el profesor, y es evidente que la política chilena no cuenta con un amplio grupo de jóvenes que tengan un rol fundamental, pero no creo que este fenómeno se deba a que existe un conformismo por parte de los jóvenes, como muchos lo han sostenido en el último tiempo. En mi consideración los mismos críticos a esta situación y principalmente los políticos actuales no les dan los espacios, no por la posible desconfianza en la capacidad de los jóvenes, sino que por un lado, las ansias de poder y por otro, el miedo de perderlo. 
Puedo dar fe, de que existen grupos de jóvenes con amplias capacidades, que les encantaría poder transformar al país, y de hecho lo hacen, talvez no desde el parlamento o desde los ministerios, pero sí desde otros lugares que no cuentan con la misma cobertura mediática. 
Para que tengan en cuenta, existen jóvenes con los requerimientos necesarios para ser actuales líderes y políticos en “Un techo para Chile”, como es conocido los candidatos presidenciales han notado el talento de algunos de ellos; también en distintas instituciones como “Jóvenes Líderes”; indudablemente en las federaciones de estudiantes de algunas universidades, como la FEUC, FECH, FEDEP entre otras. Me resulta muy interesante y necesario, recalcar la labor Formativa que cumple la “Fundación Jaime Guzmán” con su bachillerato en servicio público; y la labor de las juventudes de los partidos políticos que son claramente un semillero de futuros políticos. 
Estos son solo algunos de los lugares donde pueden encontrar jóvenes talentos, que claman por una oportunidad real y en muchos casos anhelan ser los nuevos Miguel Kast, pero hasta que la guerra por el poder, por parte de los actores veteranos finalice con las próximas elecciones, no podremos ver a nuestros jóvenes en acción. Pero paciencia solo quedan meses para que las nuevas generaciones irrumpan, pues como ya lo he mencionado, las nuevas generaciones con entusiasmo e ideales existen y solo esperan que los actuales actores gasten sus últimos cartuchos. 
 
Ignacio Esteban Lagos C. 
Estudiante de Derecho y Músico.

noemi diaz:

Publicado Viernes 29 de Mayo, 2009 - 11:39 hrs

Lo escrito por Andres Allamand es una realidad en nuestro pais los jovenes se han quedado dormidos e inactivos en un ricon esperando que los demas les soluciones sus caminos .Pienso que nuestra juventud esta totalmente carente de liderazgo y libertada de pesamiento y esto es debido a que el estado les esta suvencionando todo incluso los vicios y el irespeto a la vida.Un buen lider es capaz apesar de su corta edad decir lo que piensa sin temor y enfrentar al mundo en busca de su ideal y conviccion ,es el el caso de MarcoEnriquez - Ominami .Tenemos jovenes muy talentosos e inteligentes capaces de mover masas positivamente que deben salir del closet no permitamos que solo la basura salga de él ,estamos en tiempos de cambios profundos.

 
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